Sigue haciendo historia
Domingo 19 de Junio de 2016

Messi igualó a Bati como máximo goleador de la Selección Argentina

La Pulga gritó el gol número 54 con la camiseta de la selección, alcanzó a Batistuta y ahora el equipo de Martino jugará ante Estados Unidos. Todo redondo para el capitán que busca un título y hacer historia.

La clasificación a las semifinales de la Copa América Centenario llegó acompañada del esperado gol número 54 de Lionel Messi con la camiseta argentina. Si había alguien que merecía ayudar, como en realidad siempre lo hace, para que la selección argentina jugara el martes contra Estados Unidos, en Houston, era el rosarino con esta conquista que lo pone a la misma altura estadística de Gabriel Batistuta. Ahora, Leo y Bati están empatados como máximos goleadores de la historia en la selección argentina, aunque esa marca tarde o temprano quedará debajo del maravilloso botín zurdo del Diez.

Es que en ninguna cabeza cabe la posibilidad de que Messi (le dedicó el triunfo a su familia y saludó a su papá por el Día del Padre) se vaya de esta copa sin ser el único dueño de los registros goleadores con la camiseta argentina. Ayer anotó el tercero de la goleada por 4 a 1 y también tuvo chances para estirar el récord. Hasta el árbitro mexicano Roberto García no le cobró un claro penal en el primer tiempo y sí una posición adelantada inexistente cuando enfilaba para dejarlo gateando al arquero venezolano. De haber ocurrido esas dos situaciones puntuales, anoche se habría escrito la página de ensueño que parece estar reservada para cuando Argentina enfrente al local o en la soñada final.

Leo disputó el partido como si estuviera jugando con sus hijos en el patio de su casa en Barcelona. Por momentos se divirtió cuando los jugadores venezolanos intentaban agarrarlo de cualquier manera. No necesitó hacer de su actuación un acto sublime ni que todos los presentes se acuerden del día en que Messi alcanzó a Batistuta en Boston. Más bien su aporte se instaló en esos partidos normales que suele agregarle a su repertorio. Una habilitación con fuerza de caricia para el primer gol de Higuaín y algún que otro intercambio de pases con Gaitán o Augusto Fernández.

Eso sí, cada vez que intervenía era para levantar al estadio con sus corridas. En el primer tiempo se recostó por la derecha, se asoció colectivamente y más de una vez los hizo pasar de largo a Guerra y Figuera. Se notó que se sentía cómodo asumiendo un rol complementario. Justo él, quien siempre integra las grandes carteleras, esta vez se corrió de la escena principal para que Higuaín se sacara la mufa y convirtiera los dos primeros goles de su cosecha personal.

La percepción desde el palco de prensa, a largos metros de distancia, fue que Messi dosificó las intervenciones porque veía que el partido era imposible que sufriera alguna complicación. Ni el penal de Seijas, ejecutado como si estuviera jugando un partido entre solteros frente a casados, lo sacó de ese lugar secundario. Hasta por largos lapsos no quiso ni entregar señales de ser un delantero que acompañaba a Higuaín y Gaitán, hasta que estuvo en la cancha porque salió lesionado.

Lo mejor se lo guardó para el segundo tiempo. Ahí anotó el gol histórico y también desplegó sus alas de genio. Se insiste, sin jugar un partido para el recuerdo, siempre tiene algo para ofrecer que lo hace incomparable. Anoche fue haber igualado a Batistuta. Ojalá el martes sea el pase a la final contra Estados Unidos y el domingo que viene levantando la copa que dijo que vino a buscar a Estados Unidos.