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Jueves 28 de Enero de 2016

El accidente del Challenger: a 30 años de una de las peores tragedias espaciales

El 28 de enero de 1986 la nave se desintegró 73 segundos después de despegar. Era la misión STS 51-L, en la que por primera vez en la historia viajaba un civil. Murieron sus siete tripulantes. VIDEOS

El 28 de enero de 1986, a las 11:38 hora local de Florida, el transbordador espacial Challenger explotó en el aire 73 segundos después de su despegue en la base de Cabo Cañaveral, en uno de los peores accidentes de la historia astronáutica.
El lanzamiento era visto en directo ya que su transmisión se realizaba para todo el país porque era la primera misión del programa "Teachers in Space" (profesores en el espacio), cuyo objetivo era atraer de nuevo la atención del público hacia el programa espacial tripulado.



Sin embargo, el suceso fue catalogado como uno de los peores accidentes aeroespaciales, y el primero de semejante magnitud que sufría la NASA desde el incendio que acabó con las vidas de los tripulantes del Apolo I, el 27 de enero de 1967.

Esa noche, el entonces presidente Ronald Reagan (1981-1989) tenía previsto dar el discurso sobre el Estado de la Unión, que aplazó debido al luto nacional y en su lugar pronunció un emotivo mensaje, sobre todo dirigido a los niños que estaban viendo el lanzamiento, que tuvo un gran impacto en la sociedad.
El STS-51L formaba parte del 25° programa del transbordador espacial, iniciado en 1981 con el objetivo de disponer de un vehículo reutilizable que permitiera reducir los costes del acceso al espacio. De las tres partes que formaban el sistema, dos de ellas (el orbitador y los motores de propulsión sólida) se reutilizaban para siguientes misiones, mientras la tercera (el tanque externo de combustible) se construía nuevo para cada una.



Esta iba a ser segunda misión de 1986, la primera la realizó STS-61C el 12 de enero, dos semanas antes del lanzamiento del Challenger, y la primera de ese orbitador en ese año.
Además del programa "Teachers in Space", otro de los objetivos que tenía la misión era realizar experimentos relacionados con el cometa Halley, que pasaría el 9 de febrero por el perihelio.
También, los astronautas iban a colocar en órbita un satélite de comunicaciones y llevar a cabo otras tareas científicas sobre dinámica de fluidos.
Del 22 de enero, el día original para el despegue, se pasó al 28 con temor a que el retraso complicara el calendario de lanzamientos previstos para ese año.


Christa McAuliffe, de 37 años, y profesora de ciencias sociales, y Barbara Morgan, su suplente, de 35, que enseñaba matemáticas, habían sido elegidas entre 12.000 candidatos para formar parte del programa "Teachers in Space". Justamente, quien formó parte del vuelo había tenido un importante impacto positivo en la sociedad.
El STS-51L formaba parte del 25° programa del transbordador espacial, iniciado en 1981 con el objetivo de disponer de un vehículo reutilizable que permitiera reducir los costes del acceso al espacio. De las tres partes que formaban el sistema, dos de ellas (el orbitador y los motores de propulsión sólida) se reutilizaban para siguientes misiones, mientras la tercera (el tanque externo de combustible) se construía nuevo para cada una.
Esta iba a ser segunda misión de 1986, la primera la realizó STS-61C el 12 de enero, dos semanas antes del lanzamiento del Challenger, y la primera de ese orbitador en ese año.
Además del programa "Teachers in Space", otro de los objetivos que tenía la misión era realizar experimentos relacionados con el cometa Halley, que pasaría el 9 de febrero por el perihelio.
También, los astronautas iban a colocar en órbita un satélite de comunicaciones y llevar a cabo otras tareas científicas sobre dinámica de fluidos.
Del 22 de enero, el día original para el despegue, se pasó al 28 con temor a que el retraso complicara el calendario de lanzamientos previstos para ese año.
Christa McAuliffe, de 37 años, y profesora de ciencias sociales, y Barbara Morgan, su suplente, de 35, que enseñaba matemáticas, habían sido elegidas entre 12.000 candidatos para formar parte del programa "Teachers in Space". Justamente, quien formó parte del vuelo había tenido un importante impacto positivo en la sociedad.
El frío de aquel 28 de enero, 1°C bajo cero, había hecho que los ingenieros de Thiokol, que construían los motores de propulsión sólida (SRB) situados a ambos lados del orbitador, se mostraran sumamente preocupados en los días previos al despegue.
Era un frío demasiado extremo para los anillos en forma de O que sellaban las diferentes etapas de los SRB. Los ingenieros no podían garantizar su elasticidad ni su resistencia a los rigores de presión y temperatura del lanzamiento ante esas condiciones climatológicas, pero la presión por no retrasar más la misión acabó imponiéndose y la NASA aprobó el lanzamiento del Challenger, indicó el portal especializado en tecnología Xataka.
Luego sucedió la catástrofe: el transbordador despegó del Complejo de Lanzamiento 39B a las 11:38, hora local, y a los 73 segundos el Challenger explotó.
Toda la tripulación, Francis "Dick" Scobee, Michael J. Smith, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Gregory Jarvis, Judith Resnik y Christa McAuliffe, falleció a causa del siniestro.
El dramático accidente frustró la aspiración de la NASA de enviar civiles al espacio para involucrar a la sociedad en sus exploraciones, recabar apoyo para su costosa financiación y obtener puntos de vista de profesores, periodistas y otros profesionales que pudieran hacer una aportación literaria.
Los transbordadores de la NASA dejaron de volar en julio de 2011, y lo único que queda de ellos son ahora piezas de museo. La agencia estadounidense depende desde entonces de las naves rusas Soyuz para trasladar a sus astronautas.



Fuente: Infobae