mundo
Martes 21 de Julio de 2015

El Papa pidió "no separar al hombre del ambiente" y dijo que se puede alcanzar un acuerdo climático

El Pontífice habló ante 50 intendentes y alcaldes del mundo, entre ellos la de Rosario, Mónica Fein. Lo hizo en un encuentro para debatir sobre el rol de las ciudades en el cambio climático y la esclavitud moderna.

El papa Francisco reclamó hoy en el Vaticano “no separar al hombre del ambiente”, al tiempo que pidió “tomar conciencia de este problema de destrucción que nosotros mismos estamos llevando”, al intervenir en un encuentro con 50 intendentes y alcaldes de todo el mundo sobre el rol de las ciudades frente a las nuevas formas de esclavitud y al cambio climático. Entre los presentes estaba la intendenta de Rosario, Mónica Fein, quien asistió invitada por el Pontífice.

“Es importante la cultura de cuidado del ambiente. Pero esa cultura no es una actitud solamente ´verde´. Es mucho más. Cuidar el ambiente es una actitud de ecología humana, porque la ecología es total. Eso es lo que quise expresar en la encícilica ´Laudato Si'´. No se puede separar al hombre del resto”, aseveró Francisco.

“Hay una relación de incidencia mutua, sea del ambiente sobre la persona, sea del modo en que la persona trata el ambiente. Y también el efecto de rebote contra el hombre cuando el ambiente es maltratado”, agregó el Papa tras el encuentro en que alcaldes e intendentes de Roma, París, Madrid, San Pablo, Oslo y Milán, entre otras, reconocieron la “importancia” de su encícilica.
 
En su discurso de 15 minutos brindado en el Aula del Sínodo, el sumo pontífice manifestó que Laudato Si' “no es una encíclica verde, es una encícilica social. Porque dentro del entorno social de los hombres no podemos separar el cuidado del ambiente. Es una actitud social, que nos socializa en un sentido o en otro. Y nos hace recibir de aquello que nos fue dado como don”.
 
“¿Por qué esta invitación a los alcaldes? Porque una de las cosas que más se nota cuando el ambiente no es cuidado es el crecimiento desmesurado de las ciudades. Es un fenómeno mundial. Es como que las ciudades se hacen grandes pero con cordones de pobreza y miseria cada vez más grandes donde la gente sufre los efectos de un descuido del ambiente, y en este sentido está involucrado el fenómeno migratorio”, reflexionó Francisco.
 
“¿Porque vienen los migrantes a las grandes ciudades? Porque ya el mundo rural no les da oportunidades. La idolatría de la tecnocracia, que lleva a despojar de trabajo, crea desocupación, y necesitan emigrar buscando nuevos horizontes”, criticó el santo padre al clausurar el primer día de la actividad que organizó la Pontificia Academia de Ciencias Sociales del Vaticano que dirige el monseñor argentino Marcelo Sánchez Sorondo.
 
En esa línea, el Obispo de Roma remarcó que en algunos países europeos “la desocupación juvenil pasa del 40 por ciento y en algunos llega al 50 por ciento. Eso proyectado hacia el futuro nos hace ver un fantasma, de una juventud desocupada. ¿Qué horizonte puede ofrecer? ¿Qué le queda a esa juventud?”, se preguntó.
 
“Con las adicciones, con el aburrimiento, con no saber qué hacer de su vida, con el suicidio juvenil. O buscar en otros horizontes, aun en proyectos guerrillero un ideal de vida”, vaticinó sobre esa problemática.
 
 Por otro lado, Francisco advirtió que “la salud está en juego” y puso la lupa sobre “la cantidad de enfermedades raras que vienen de un exceso de tecnificación”. “¿Qué sucede cuando todos estos fenómenos de tecnificación excesiva inciden sobre la migración? No hay trabajo. Y cada vez es más común el trabajo en negro. Un trabajo sin contrato. Un trabajo arreglado debajo de la mesa”, criticó.
 
En ese sentido, lamentó el fenómeno de la trata de personas que, aseguró, se da “por el trabajo esclavo, la prostitución, que son fuentes de trabajo para poder sobrevivir hoy en día. Por eso me alegra que ustedes hayan reflexionado sobre estos fenómenos que afectan a las grandes ciudades. Sobre esto hay que interesar a las naciones unidas. Tengo mucha esperanza en la cumbre de parís de noviembre que se logre algún acuerdo fundamental y básico”, les dijo a los intendentes.
 
Además rescató la idea de la “incultura”, en dos momentos. “Hay una primera incultura, la que que Dios nos entrego para que nosotros la transformáramos en cultura y la segunda cuando el hombre no respeta esa relación con la tierra, no la cuida, porque se apodera de esa cultura y la empieza a sacar de cauce y se le va de las manos”, explicó.
 
En ese sentido, volvió a destacar la presencia de los intendentes y planteó que “el trabajo más serio y profundo se hace de la periferia hacia el centro: desde ustedes hacia la conciencia de la humanidad. Si el trabajo no viene de la periferia hacia el centro no tiene efecto. Y ahí la responsabilidad de los intendentes de las ciudades”, remarcó.
 
Por último, el Santo Padre pidió “que podamos tomar conciencia de este problema de destrucción que nosotros mismos estamos llevando adelante al no cuidar la ecología humana, al no tener una conciencia ecológica como la que nos fue dada al principio para transformar la primera incultura en cultura”.