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Domingo 07 de Febrero de 2016

Nadie sabe dónde están más de 10 mil chicos refugiados en Europa

La ONG Save the Children habla de “pequeños esclavos invisibles”, víctimas de la trata y la explotación en la economía en negro. Temen que hayan terminado en manos de traficantes.

Los traficantes de personas los llevan primero por peligrosos trayectos a Europa y después los esclavizan o explotan sexualmente: este escenario de horror podría ser ya una realidad para muchos refugiados menores de edad, según sospecha la autoridad policial europea Europol.

Según una estimación conservadora, en los últimos dos años 10.000 niños refugiados que viajaban solos desaparecieron en Europa, la mitad a su llegada a Italia. Pero también en Suecia se ha perdido el rastro de más de 1.000. Muchos podrían estar con parientes, señala Europol, pero también hay indicios que apuntan a que otros cayeron en manos de criminales.

No sólo de Siria. La mayoría de niños desaparecidos en Italia proceden de Eritrea, Somalia y Siria, explica Viviana Valastro, de la organización humanitaria Save the Children. "Antes de llegar al sur de Italia ya nos cuentan que no quieren quedarse allí, sino que su destino son otros países". Muchos viajan de forma ilegal en tren, primero a Roma, y otros son llevados por traficantes a otros países de Europa. "Y así se acumulan las deudas que deben luego devolver".

El año pasado, Save the Children publicó un informe titulado "Pequeños esclavos invisibles: las jóvenes víctimas de trata y explotación". Y es que muchos no consiguen emigrar a otro país y acaban cayendo las redes de los traficantes. Sobre todo niñas de Nigeria que huyen de la brutal violencia de la milicia terrorista Boko Haram, son obligadas después en Italia a prostituirse.

Otros niños, con frecuencia de Egipto, son explotados sin fin en mercados o lavaderos de automóviles en Roma realizando los trabajos más duros por un sueldo mísero.

De 15 a 17. La mayoría de los jóvenes que se dan por desaparecidos sin dejar rastro tras su llegada a Italia tienen entre 15 y 17 años, señala Valastro. Con frecuencia son los hijos mayores, enviados por sus padres a empezar una vida mejor en Europa, como una especie de "inversión". El objetivo es casi siempre llegar al lugar donde vive ya algún miembro de la familia en el norte de Europa, Reino Unido o Alemania.

El caso sueco. También en Suecia han desaparecido jóvenes del radar de los autoridades, en su mayoría de 16 y 17 años. Proceden principalmente de Marruecos, Argelia o Afganistán.

Casi 300 solicitantes de asilo menores de edad están oficialmente en la lista de desaparecidos de las autoridades migratorias, pero las estadísticas sólo contemplan a los niños registrados antes de su desaparición. Cientos de menores que llegaron solos en ferry desaparecieron en octubre en Trelleborg, en Suecia.

Estos jóvenes correrían un grave peligro de caer en manos de bandas criminales, advirtió el Ombudsman (defensor del pueblo) sueco para la protección de los niños, Frederik Malmberg, en declaraciones a la radio sueca.

Municipios saturados. Los saturados municipios necesitan mucho tiempo para registrar a los refugiados y muchos se sienten solos en ese período. "Algunos niños tienen problemas psicosomáticos y están mal pero no reciben ningún tipo de ayuda médica", cuenta Malmberga a la radio sueca. "Ven cómo no reciben apoyo y ayuda para sus problemas".

Además, hasta que los jóvenes pueden reunirse de forma regular con sus familiares pueden pasar meses y a veces incluso un año, cuenta Valastro. "Para los jóvenes de esa edad es mucho tiempo". Por eso algunos se atreven a seguir viajando por su cuenta.

"Pequeñas almas". El diario romano "La Repubblica" hablaba esta semana de "pequeñas almas" cuya pista se perdió en algún momento y en algún lugar. "No se les puede parar, esos jóvenes se han hecho muy fuertes con esas experiencias tan malas a sus espaldas", cuenta Valastro. "Han atravesado desiertos, han huido de bandas que querían secuestrarlos... así que la huida por Europa parece ser la parte más fácil del viaje".

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