El país
Domingo 03 de Julio de 2016

"No tengo ningún problema con Macri, es una persona noble", dijo el Papa Francisco

El Papa Francisco aseguró en su residencia de Santa Marta que: "No tengo ningún problema con el presidente Macri. No me gustan los conflictos".

El Papa Francisco aseguró en su residencia de Santa Marta que: "No tengo ningún problema con el presidente Macri. No me gustan los conflictos. Ya me cansé de repetir eso". Sabe que el rumor de una supuesta frialdad entre él y el presidente argentino es el consumo cotidiano del micromundo político en su país. Funcionarios vaticanos buscaron una explicación para ese insistente murmullo. Hay en la Argentina, han concluido, una campaña de prensa y en las redes para desprestigiar al Papa. "Es la única nación del mundo donde el Papa es una figura tan discutida. Y es la nación donde nació Francisco", subrayan.

Con respecto a su salud, un análisis completo de su salud le acaba de confirmar que su estado es excelente. "Los resultados son los de una persona de 40 años", le dijo su médico. Conserva el viejo don de hacerle sentir a su interlocutor que tiene puesta en él su atención exclusiva y excluyente. Nunca se olvida, eso sí, de distinguir con precisión su rol de jefe de Estado cuando habla de otro jefe de Estado. "Macri me parece una persona bien nacida, una persona noble", agrega. Ni una sola palabra sobre sus políticas. Es el límite que debe respetar como jefe de Estado.


En relación a una de las polémicas como lo fue la visita de Hebe de Bonafini, Francisco aseguró que "fue un acto de perdón. Ella pidió perdón y yo no se lo negué. No se lo niego a nadie. Nunca fue cierto que las Madres ensuciaron la Catedral de Buenos Aires. Ocuparon dos veces la Catedral. Y las dos veces yo di la orden de que no les faltaran agua ni baños. Es una mujer a la que le mataron dos hijos. Yo me inclino, me pongo de rodillas ante semejante sufrimiento. No importa lo que haya dicho de mí. Y sé que dijo cosas horribles en el pasado".


En otro oden, el Papa mantuvo un encuentro con jueces argentinos. "Hubo aquí un congreso mundial de jueces sobre la mafia y la trata de personas, como ya lo hubo con alcaldes de todo el mundo sobre el mismo tema. Vinieron unos 200 jueces de todo el mundo. Seis eran argentinos. Algunos jueces argentinos pidieron saludarme en privado y yo accedí. Sucedió eso y nada más. No puedo apoyar ni dejar de apoyar cuando no estoy al tanto de los pormenores judiciales argentinos", dijo el Pontífice.

De las reuniones privadas recordó las que tuvo con el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, y con la jueza María Servini de Cubría, porque a los dos los conoce desde hace mucho tiempo. "En la lucha contra la corrupción hay que ir hasta el fondo", suele decir Francisco. Es un concepto global. Nada más. Llega hasta el límite justo que le permite su condición de jefe de Estado.

No obstante, se nota que está informado de los grandes trazos de la política de su país. Desliza pequeños detalles que lo delatan. Sabe también que dos encuestas recientes (de Poliarquía y de Isonomía) lo colocan como la figura pública mejor valorada por la sociedad argentina. Cuenta con el 75 por ciento de la simpatía popular. Y sólo un seis por ciento de los encuestados tiene una imagen negativa de él. Ningún político argentino cuenta con semejantes números a favor en las mediciones de opinión pública.

También el Papa habló de la Iglesia y los sacerdotes: "Ellos hacen su trabajo y yo hago el mío. Yo quiero una Iglesia abierta, comprensiva, que acompañe a las familias heridas. Ellos le dicen que no a todo. Yo sigo mi camino sin mirar al costado. No corto cabezas. Nunca me gustó hacerlo. Se lo repito: rechazo el conflicto. Y concluye con una sonrisa amplia: "Los clavos se sacan haciendo presión hacia arriba. O se los coloca a descansar, al lado, cuando llega la edad de la jubilación", aseguró en una entrevista realizada por Joaquín Morales Solá.

Fuente: La Nación







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