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Domingo 30 de Agosto de 2015

Nueva Orleans recordó el horror del huracán que la puso de rodillas

 La ceremonia solemne dio paso a desfiles, marchas y fiestas para cerrar una semana con tributos, conferencias y una visita del presidente Barack Obama. 

Nueva Orleans conmemoró ayer el décimo aniversario del huracán Katrina —que dejó 1.833 muertos y un millón de desplazados— recordando a los fallecidos y celebrando con marchas y música la recuperación de la famosa ciudad. A las 8.29 de la mañana (13.29 GMT), la hora en la que hace una década cedió el primer dique, las autoridades depositaron coronas de flores en el memorial a las víctimas de Katrina en el barrio del Lower Ninth Ward, uno de los más pobres de la ciudad y el más duramente golpeado por las inundaciones. "Aunque el huracán Katrina nos puso de rodillas, no dejamos que esta tormenta nos destruyera", declaró el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal. "Eso es debido a nuestro espíritu de resiliencia".

Unas 400 personas se reunieron en el cementerio Charity Hospital de Canal Street para la ceremonia, en la que los discursos de personalidades alternaron con los de familiares de las víctimas y homenajes musicales. "Nueva Orleans será indoblegable. Todavía estamos en pie después de 10 años", indicó a su vez el alcalde Mitch Landrieu. "Nos hemos levantado y nos levantaremos de nuevo pero solo podremos hacerlo si nos apoyamos unos a otros y no dejamos a nadie detrás".

El memorial a las víctimas contiene los restos de las víctimas cuyos cuerpos nunca fueron identificados o reclamados. En total más de 1.800 personas murieron en la costa del Golfo de Estados Unidos cuando Katrina tocó tierra el 29 de agosto de 2005; un millón de habitantes debieron dejar sus casas y se estima que los daños costaron 150.000 millones de dólares.

Semana de tributos. La ceremonia solemne dio paso a desfiles, marchas y fiestas para cerrar una semana con tributos, conferencias y una visita del presidente Barack Obama. Obama viajó el jueves a Luisiana, al igual que el ex presidente George W. Bush (2001-2009), muy criticado por su gestión de la crisis desatada por el huracán en 2005. Una fanfarria encabezó la "fiesta de la resiliencia", a lo que siguieron conciertos por toda la ciudad a lo largo de la jornada, que se cerró con un discurso del ex presidente Bill Clinton (1993-2001).

Mar de miseria.

Convertido en huracán de categoría 5 —la más alta de la escala— Katrina golpeó la costa sur de Estados Unidos el 29 de agosto de 2005. Los diques que protegían a la ciudad de Nueva Orleans, situada en parte por debajo del nivel del mar, cedieron y el 80 por ciento de la ciudad de Nueva Orleans quedó inundada.

El agua subió tan rápido que muchos habitantes, en su mayoría negros y gente de edad, murieron ahogados. Cientos se refugiaron sobre los techos, aislados por la inundación. Los pocos sectores secos de la ciudad quedaron sumidos en el caos a medida que decenas de miles de personas cada vez más desesperadas, por la falta de comida y agua bajo un calor abrasador, esperaban una ayuda que demoró en llegar.

Un gobierno sin respuestas. La conclusión una década después es que en los días que rodearon a ese fatídico 29 de agosto de 2005 en el que el Katrina tocó tierra fallaron todos los niveles de gobierno y que la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) no supo responder a tiempo.

El peor huracán en casi un siglo en Estados Unidos, la falta de transporte para las evacuaciones masivas, las pésimas condiciones de los refugios, el desbordamiento de los diques en Nueva Orleans y la insuficiente preparación de los hospitales dejaron un balance de 1.833 muertos, más de un millón de desplazados, 250.000 casas destruidas, un millón de viviendas dañadas y más de 150.000 millones de dólares en pérdidas materiales.

Una parte importante de la población nunca regresó a la ciudad. Nueva Orleans tiene actualmente 100.000 residentes menos que antes de Katrina, y muchos llegaron a la ciudad en los últimos años.

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