La columna de Stamateas
Lunes 02 de Octubre de 2017

Cómo construir una pareja feliz

La convivencia en armonía, con proyección de felicidad, suele ser una tarea muy compleja. Qué se debe tener en cuenta y por qué. Los tips más sobresalientes.

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La cualidad más importante a nivel humano es la empatía. Empatía es darse cuenta de qué le pasa al otro. Si yo no tengo empatía, o tengo baja empatía, tendré apatía que es no considerar al otro. Y si yo no considero al otro, no hay manera de armar una pareja. Podemos estar juntos, convivir, casarnos, e incluso tener hijos, pero no habrá vínculo.

Hace poco fui a tomar un café en una estación de servicio y había una camioneta detenida en la puerta de entrada, apenas se podía abrir la puerta. Ese conductor es un ejemplo de alguien que no tiene empatía porque no pensó en los que entraban por esa puerta. Te invito a analizar tres elementos necesarios para construir una pareja feliz:

1. Empatía

Cuando en una pareja ella dice: "Yo opino blanco" y él dice: "No, no es así", eso es falta de empatía porque no se considera al otro. La empatía consiste en estar pendiente del otro, estar alerta a las señales del otro, tener en cuenta al otro, ver lo que el otro desea o siente. Cuando en una pareja una mujer se queja de que habla y habla pero él no la entiende, allí es ella la que no tiene empatía. Porque si uno ve que el otro no entiende, tiene que hablarle de otra manera, en lugar de echar la culpa. La gente que no tiene empatía le echa la culpa a los demás de todo y no averiguar qué le sucede al otro.

La empatía es fundamental tanto en la pareja porque, si no existe, uno se siente solo, no considerado ni valorado como en la sociedad donde nos manejamos diariamente. Si el señor que estacionó la camioneta en la puerta hubiese tenido empatía, habría pensado. "Si yo estaciono acá, perjudico al que va a entrar".

¿Por qué es tan importante la empatía?

Porque si yo considero al otro y me intereso en lo que le pasa, estoy en sintonía. Sobre eso, podré comprometerme con mi pareja; pero si no registro lo que le pasa al otro, lo que siente, o incluso si lo descalifico, no haré conexión ni tendré intimidad. Entonces le daré algo que el otro no necesita. Por ejemplo, si ella tiene sed pero yo no lo registro, voy a ofrecerle si quiere comer una porción de una pizza de anchoas. Pero ella no quiere pizza, ¡quiere agua! Por eso, tenemos tantas parejas donde ambos están dando lo que el otro no necesita. Y dar lo que el otro no necesita no es dar, es hacer lo que uno quiere. Dar es entregar lo que el otro necesita. Cuando en una pareja sus integrantes pueden registrar las necesidades y los gustos del otro, pueden tener "creatividad empática". Esta se basa en hacer algo que sorprenda al otro, en función de lo que el otro quiere, le gusta o necesita.

2. Sentido del humor

El segundo elemento para construir una pareja feliz es el sentido del humor. ¿Qué quiere decir esto? Una cosa es contar un chiste y reírse, y otra muy distinta es tener sentido del humor. Las parejas felices que se han mantenido en el tiempo desarrollan el sentido del humor. Cuando uno cuenta un chiste es para bajar la tensión. Hay mucha gente que es chistosa pero no tiene sentido del humor. Lo que salva a las parejas es el sentido del humor, que es una manera de ver lo positivo en la vida. La gente con sentido del humor manifiesta que vive relajada, que no se siente agredida y además atrae más, es valorada y tiene buena estima. El sentido del humor genera buen humor y cuando uno está contento, los demás quieren estar cerca.

3. Sueños compartidos y propios

En una pareja feliz, cada uno potencia, motiva y alienta al otro pero no compite. Cuando en una pareja ninguno gana mucho más que el otro, ella tiene su plata y él tiene su plata y todo está dividido: "Esto lo pagas vos y esto lo pago yo". En una oportunidad, conocí a una pareja en la que ella ganaba mucho dinero y él ganaba menos. ¿Qué hicieron? Dividieron los gastos pero el problema eran las vacaciones. Ella quería vacacionar en un lugar caro pero a él no le alcanzaba el presupuesto, así que lo más fácil era decir: "Vos vacacioná ahí y yo me voy a otro lado". Y así terminó la historia. Cuando en una pareja sus miembros compiten, no saben potenciar los sueños del otro y solo piensan en sus sueños personales. Por ejemplo, si uno dice: "Voy a estudiar esto", el otro responde: "Ahora no podés porque estoy estudiando yo". En cambio, cuando no hay competencia, dicen: "Vamos a lograr nuestros sueños y el sueño que vos tenés también lo vas a lograr". Eso es muy valioso porque es valorar al otro integralmente.

La pareja se construye cada día, al igual que regamos y cuidamos una planta. No hay recetas mágicas pero sí elementos, como estos tres, que pueden ayudarnos a tal fin.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme al mail: bernardoresponde@gmail.com