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Jueves 27 de Julio de 2017

De Rumania, con una pintura de trazos costumbristas

Reseña de Sieranevada, reciente estreno del realizador Cristi Puiu, filme osado que describe en un espacio comprimido (un departamento) las vivencias de una familia de clase media en Bucarest. Resumen de angustias pasadas y presentes, locales y universales.

Por Roberto Lapalma


El cine rumano fue siempre una rara avis en las pantallas argentina aunque, muy de vez en cuando, en ciclos esporádicos o funciones de cineclubes, pudieron verse algunas (muy pocas, es verdad) de sus producciones. Comercialmente sus películas nunca sedujeron a los distribuidores vernáculos, al margen de las cualidades que ellas pudiesen atesorar, que en muchos casos no eran escasas. De todas maneras, ahora nos llegó esta "Sieranevada" (así titulada, sin 'erre'), relato que oscila entre el drama y la comedia costumbrista, donde todo transcurre en el seno de una familia rumana que se reúne en el hogar de uno de sus miembros, para homenajear al padre fallecido tiempo atrás.

Todo (o casi todo) sucede en el interior del estrecho departamento familiar, entre hermanos, tíos, primos, esposas y demás deudos, seres de clase media de Bucarest, con sus propias cuestiones domésticas y/o personales, además de las que son habituales entre parientes que no comulgan de la misma manera, ni que tampoco sus comportamientos suelen ser afines.

El realizador Cristi Puiu trabajó aquí con largos planos-secuencias, manejándose con cámara fija, con la que registró el ir y venir de sus personajes, que con sus parlamentos y discusiones desgranan sus propios dilemas, sus ocasiones angustias y desencuentros. Cada uno tiene su propia personalidad, su propio carácter, que no difieren de los de cualquier familia tipo, sea rumana o no. Eso determina que la historia en sí, el planteo o el espejo en que se miran sea el mismo en cualquier parte; sus respectivas situaciones son claramente universales.

También las conversaciones son comunes, como los son sus problemas, con lo cual el autor nos presenta un verdadero retrato social, inclusive de una época. Epoca que no es otra que la actual (en Rumania, en este caso), donde ironizan sutilmente con el pasado comunista del país, donde en sus charlas de sobremesa mencionan a Obama a Putin, o recuerdan al pasar el 11 de Setiembre neoyorquino. Si, "Sieranevada" es un reconocible cuadro de situaciones y personajes cotidianos, impecablemente pintado por Puiu, donde tampoco faltan los hábitos domésticos ni ciertos dilemas morales, por decirlo de alguna manera, de cualquier persona.

La película en sí tiene una duración cercana a las tres horas, parece demasiado, pero en ellas se concentran un sinfín de matices, ironías y alusiones. Elementos éstos que constituyen la esencia y el verdadero mérito de esta obra, de la exposición de un cineasta que, con trazos sencillos y elocuentes, supo retratar muchos aspectos de la vida cotidiana, con sus implicancias incluídas.
Por: Roberto Lapalma