La columna de la tercera edad
Domingo 01 de Octubre de 2017

El día que el mundo se une para celebrar la edad

Hoy, 1 de octubre, es el Día Internacional de las Personas de Edad. Maravillosa oportunidad para poner de relieve la importante contribución que hacen los adultos mayores a la sociedad, así como recordar los derechos que los revisten.

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Además de concientizar sobre los problemas y desafíos que plantea el envejecimiento en el mundo actual teniendo en cuenta la creciente población adulta que día a día llega a sumar años, elevando el porcentaje global de personas de edad, esta fecha nace para conmemorar la importancia de la presencia de los adultos en la comunidad, erradicando toda forma de discriminación y edaísmo.

Si pudiéramos permitirnos reflexionar, pensemos: ¿Cuántas veces escuchamos decir que las personas de edad gozan de un respeto especial?, seguramente muchas, viniendo de diferentes personas y círculos sociales. Sin embargo, la realidad es que en numerosas culturas y comunidades –especialmente en occidente- lo dicho no coincide con lo acontecido verdaderamente.

Es así que podemos ver a empresas y organismos que rechazan el acceso a empleos, créditos, préstamos y servicios básicos solo por el hecho de tener "Demasiada edad". El mundo de los recursos humanos ha dado rienda suelta a la creencia sobre un extraordinario rendimiento de los jóvenes, aún sin investigaciones que comprueben que la productividad de ellos supera la de sus mayores.

Nos sentamos frente a personal que trata con irritabilidad a las personas que necesitan más o mejores explicaciones -así como también paciencia-, a profesionales que no miran a los ojos al anciano, dando indicaciones directamente a familiares o acompañantes.

Nos encontramos con familias que retan a sus mayores como si fueran niños, a niños que insultan abuelos y padres que no les muestran la importancia de los buenos tratos. A hijos que disponen de jubilaciones aun cuando hay padres autoválidos que estarían felices de manejar su dinero. A hijas que esclavizan a sus madres como niñeras sin preguntar si quiera, si están de acuerdo con ello, si desean hacer otra cosa, si pueden hacerse cargo.

Casi subidos a un tren que de tanta velocidad imposibilita el pensamiento, advertimos que tanto el mundo de la moda como el de la cosmética mostraron poca creatividad para abarcar distintos cuerpos y formas, publicitando como deseable, aquellas imágenes jóvenes y bellas. Y delgadas, claro está. Seguramente, incluir imágenes de diversas edades permitiendo la identificación masiva podría haber sido aún más inclusivo y seguramente más rentable, ante tanto capitalismo violento.

Pero, ¿Por qué asimilamos como normal la cultura "Anti Age"? Observamos mujeres obsesionadas buscar soluciones mágicas e inexistentes a fin de tener pieles de porcelana, pasando repetidamente por quirófanos para borrar arrugas -marcas de vida-. Analicemos por un momento la irracionalidad de esta palabra: Anti Age: Antiedad. Estamos referenciando negativamente algo tan obvio y necesario para estar vivo, como cumplir años. En un encuentro de la Organización Mundial de la Salud, numerosos organismos visibilizaron que esto no lleva más que a prejuicios sociales que se instalan generando discriminación, barreras y distancias generacionales: Todos los viejos son feos. No es deseable ser viejo. Llegar a viejo implica dejar de ser atractivo, etcétera.

Hemos caído en la trampa de naturalizar algo que no hace ni más ni menos que atentar contra la salud de las personas mayores, y ante tanto amedrentamiento, encontramos adultos mayores inhibidos, resignados, otros cansados, algunos vencidos.

Sin caer en generalizaciones, ni posturas extremas (yo también voy a teñirme el pelo y visitar a alguna dermatóloga seguramente), lo que quisiera resaltar es que la marginación y el menosprecio de las personas sólo por ser "personas de edad" acarrean graves consecuencias, ya que menoscaban su productividad y su experiencia en el conocimiento, la fuerza del trabajo, en el voluntariado y en toda la actividad cívica, al tiempo que coartan su capacidad para prestar cuidados, y apoyo de cualquier tipo a sus familias y comunidad. Los reducen a desecho, les quitan el valor de su palabra, y hasta ellos mismos empiezan a cuestionarse si abrazar su edad o sentirse mal por cumplir años.

En una fecha como la de hoy, permitirnos tomar conciencia supone pensar en el bienestar que están teniendo los adultos mayores, pero también, implica darse cuenta que los fantasmas que suelen aparecer en la última etapa de nuestra vida pueden provenir de verdaderos monstruos que alimentamos antes de llegar a los 60, y son esos mismos, los que nos impedirán celebrar el 1º de octubre, cuando seamos protagonistas de ese día.