Ovación
Miércoles 11 de Mayo de 2016

Otra visita a las urnas

Si este jueves se ratifican las renuncias de la actual CD de Colón, los socios deberán elegir por tercera vez en menos de tres años el nuevo presidente. La contienda electoral tiene 3 fechas tentativas: 12, 19 o 26 de junio

Si este jueves se ratifican las renuncias de la actual CD de Colón, los socios deberán elegir por tercera vez en menos de tres años el nuevo presidente. La contienda electoral tiene 3 fechas tentativas: 12, 19 o 26 de junio.
 
 
 
Las fechas recientes no tienen un buen recuerdo para el pueblo Sabalero. El lunes 18 de noviembre de 2013 el equipo no se presentaba a jugar en el estadio Brigadier López por el Torneo Inicial ante Atlético de Rafaela, tras siete meses sin cobrar y un sinfín de desaciertos dirigenciales que era inédito, increíble e inconcebible para todos. Parecía realmente que ese era el fondo y de alguna manera el club del barrio Centenario comenzaría a emerger.
 
Llegó el obligado llamado a elecciones tras la renuncia de Germán Lerche y el doctor Eduardo Vega se imponía el 22 de diciembre de ese año con el 68% de los votos ante Luis Hilbert y Ricardo Magdalena. A pesar de que se mencionó en su momento a Ricardo Caruso Lombardi, Jorge Fosatti y Julio César Falcioni como candidatos a ser DT, finalmente y teniendo en cuenta la difícil situación económica, se apostó con la llegada de Diego Osella, de anterior paso por el club en otra función distinta a la de tomar un fierro caliente. 
 
Apenas el Rojinegro pudo sumar a Ezequiel Videla para el Torneo Final 2014, con una sangría importante en su plantel: Ronald Raldes, Oscar Carniello, Luciano Leguizamón, Bruno Urribarri, Iván Moreno y Fabianesi, Sebastián Prediger, Rubén Ramírez y Lucas Mugni (este último vendido a Flamengo). La campaña en el certamen corto fue muy buena (30 puntos, a 7 del campeón River), pero el maldito desempate por el promedio con Atlético de Rafaela lo condenó a descender en Rosario al caer 1-0 aquel 24 de mayo contra la Crema. El trabajo de Vega y Godano, su mano derecha, era incesante en tapar los agujeros que dejó la gestión anterior. En agosto de 2014, con el equipo en la Primera “B” Nacional, ingresó en la Ley de Salvataje tal cual había prometido en su campaña y con las bondades que ofreció el certamen de ascenso, recuperó la categoría el 7 de diciembre, no sin antes sufrir hasta aquel 3-0 contra Boca Unidos que desembocó en la salida del propio Osella, para la llegada fugaz de Reinaldo Carlos Merlo.
 
Paso al costado
Apenas amanecía 2015, cuando el rumor sobre la probable salida de Lalo Vega se concretó en febrero al resolver renunciar a su cargo por motivos personales (se habló de problemas de salud), cuando el equipo ya había consumido a Mostaza en la fecha inicial después de perder contra San Lorenzo.
 
Con las arcas flacas y la situación especial para contratar un nuevo entrenador,  fue Javier López quien asumió el cargo. 
 
La mala y tardía elección de refuerzos, en parte por la escasez de dinero, dejaron al Bicho Godano en el cargo presidencial y distintas voces opositoras que empezaron a alzarse por el manejo de la dirigencia que llegó al poder con una importante aceptación de la masa societaria. Se produjo el receso del certamen largo y se decidió contratar a Darío Franco para que asuma como orientador en reemplazo del Alemán que, si bien sacó puntos, nunca convenció por su propuesta futbolística. Si bien le costó mucho conseguir resultados positivos, Franco no perdió ninguno de los dos Clásicos a los que llegaba en inferioridad de condiciones que su tradicional adversario y en las últimas fechas se salvó del descenso, además de poder jugar por el ingreso a la Copa Sudamericana, donde goleó a Tigre pero sucumbió en el choque decisivo frente a Belgrano. El año se consumía pero nuevamente las diferencias políticas recrudecían y las mismas caras asomaban para un nuevo llamado a elecciones, que se hizo pues Godano no cumplió el mandato que  había iniciado Vega. 
 
Era el momento de entrar a escena para José Vignatti, quien ya venía apareciendo por distintos medios pero que, como en anteriores ocasiones, coqueteó con tomar la presidencia hasta que optó por apadrinar a Marcelo Ferraro, exjuez que con 1603 votos llegó a la presidencia de la institución, aventajando a Luis Hilbert (1201), Ricardo Magdalena (1069) y Gustavo Abraham (433), sus contrincantes. 
 
Año agitado
Todas las agrupaciones coincidieron en apoyar la continuidad de Darío Franco, por aquella racha que casi devolvió al Sabalero al plano internacional, a la vez que el nuevo gobierno empezaba a ofrecer públicamente los primeros síntomas de quiebre, con el pedido de licencia de Miguel García Adise (vicepresidente primero). A esa altura, las acusaciones iban en aumento, aunque el equipo en la cancha arrancó el presente torneo con todo, al ganar los primeros tres partidos. 
 
Hasta que en Mendoza se desató la hecatombe. Vignati empezó a disparar contra Jorge Raúl Giorgetti (secretario general) y “algunos traidores” que, según él, cambiaron sus ideas una vez en el gobierno. Como Ferraro no pudo detener tanta división eso le costó casi la vida y tuvo que dar un paso al costado por motivos de salud. Fue el corto tiempo de Enrique Ariotti (vicepresidente segundo) que aún perdura, con la recordada conferencia de prensa que ofreció Vignatti junto a “sus hombres leales”. En el medio, dos Clásicos perdidos, la renuncia de Franco, la venta y posterior abandono del equipo de Alan Ruiz, apretadas a jugadores referentes del plantel. Un combo bastante difícil de soportar. 
 
El piloto de tormentas esta vez era Ricardo Johansen, para que intente enderezar el rumbo adentro de la cancha en la parte final. Colón se fue por la ventana de la Copa Argentina y finaliza el torneo en un nivel bajo, hipotecando su permanencia en Primera por los puntos que dejó escapar y con un certamen venidero que promete ser una carnicería. 
 
Ahora, apenas dos años y medio después de aquel diciembre de 2013, y casi con las mismas opciones, con personas que renunciarán pero prometen reciclarse en alguna lista, los socios de Colón irán a las urnas por tercera vez. En medio de tantas disputas, un prestigio que cede terreno, una historia mancillada y un futuro que sigue siendo incierto. Nadie parece hacer una pausa y pensar en el único damnificado: el hincha que sufre esta pesadilla interminable.

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