Ovación
Jueves 14 de Julio de 2016

Cuando Il Cavallino empezó a galopar

Hoy se cumplen 65 años del primer triunfo de Ferrari en la Fórmula 1. La Scuderia logró la histórica victoria en el GP de Inglaterra de 1951, en el circuito de Silverstone y, la Rossa, fue conducida por un argentino, que se ganó el corazón de Don Enzo y de todos los tifosi: José Froilán González.

José Froilán González nació el 5 de octubre de 1922 en La Colonia, una pequeña localidad bonaerense situada entre Salto y Arrecifes. Tras debutar con un Chevrolet en Mecánica Nacional en 1946, con un Dodge en el Turismo Carretera en 1947, y haber participado ese año y el siguiente en Fuerza Libre con un Ford V8, en 1950 viajó a Europa con Juan Manuel Fangio, integrando el equipo Achille Varzi, y corrió con una Maserati dos pruebas del flamante Mundial de Fórmula 1.
Pero, en sus valijas, Pepe llevó como carta de presentación la muy buena impresión que le produjo a Nello Ugolini, el director de la Scuderia Ferrari. Es que en febrero de 1950, en un circuito callejero de la Costanera porteña y, con una Rossa 166 de 2 litros, el Cabezón había vencido dos veces al poderoso equipo Mercedes, que utilizaba sus modelos de 1938 y 1939 de 3 litros.
En la primera entrevista que Froilán mantuvo con Il Commendatore en Módena –cuando le fue a ofrecer sus servicios–, Don Enzo ya sabía quién era y, aunque no lo contrató en ese momento, le dejó la puerta abierta: "Cuando haya una oportunidad, lo llamaremos", le dijo.
Y, el destino, golpearía muy poco después en la puerta de Pepe. El italiano Dorino Serafini se accidentó en las Mil Millas y, Don Enzo, lo convocó de urgencia para probar una Rossa en Reims para cubrir la vacante que se había producido en el equipo de F1. Encima, el ingeniero Piero Taruffi –otro de los pilotos oficiales–, tampoco pudo correr en Francia, y por eso, Froilán disputó el GP de ese país el 1 de julio de 1951, en Reims, como piloto invitado.
Pepe lideraba la carrera cuando, en la 34ª vuelta, le ordenaron entrar a boxes para cederle el coche al italiano Alberto Ascari, quien había roto el eje trasero del suyo. Fangio, con su Alfa Romeo 159, ganó la carrera y, quien sería el primer bicampeón de la F1 –en 1952 y 1953, y que perdiera la vida en Monza en 1955–, arribó segundo. En la semana previa al GP de Inglaterra –la fecha siguiente–, Don Enzo tenía en su despacho una carpeta en cuya tapa decía Silverstone. Tras comparar los tiempos de Froilán con los de Ascari y de otro italiano, Luigi Villoresi, confirmó al argentino por el resto del año.

El sabor de la victoria
El Mundial de la Fórmula 1 de 1951 se compuso de ocho fechas y, el GP británico, fue la 5ª. Ese año, el circuito inglés –un ex aeródromo militar de la II Guerra Mundial– medía 4.649 metros y, la carrera, fue a 90 vueltas, totalizando 418,410 kilómetros (tras las múltiples modificaciones a lo largo del tiempo, hoy tiene una cuerda de 5.891 metros y es a 52 giros, completando 306,198 kilómetros). Froilán, quien no conocía el trazado "ni en fotos", como dijo antes de viajar al mismo, brilló con la Rossa V12 de 4.500 cc y 380 HP al adueñarse de la pole con 1'44"4/10, a 161,851 km/h de promedio.
El sábado 14 de julio, día de la carrera, González no podía con sus nervios. Faltando apenas 15 minutos para la largada, enfiló para el baño pero no reparó en un detalle: se metió en el de mujeres. Su esposa Amalia no pudo contener la risa al ver a Pepe, con sus casi 100 kilos, encarar corriendo a los sanitarios.
Las Ferrari y las Alfettas ocupaban las dos primeras filas de largada y, en esa época, los autos se acomodaban de a cuatro y a tres hasta completar la grilla. Froilán, quien se quedó patinando en la partida, llegó cuarto a la primera curva pero, cumplidas dos vueltas, ya era el líder.
Fangio lo pasó a González en la 10ª vuelta y, cumplidos 30 giros, ya le habían sacado uno al 3º. Pepe sabía que los Alfa Romeo 159 de 430 HP eran unos rivales temibles pero, también, que consumían 120 litros de combustible cada 100 kilómetros. Ergo, el Chueco debería parar a reabastecerse. Y así fue: en el 38º giro, el balcarceño entró a boxes y, Froilán, se fue tranquilo adelante.
Aunque paró a cargar 20 litros de combustible en la vuelta 47, la punta era suya y, en los últimos 20 giros, González reguló y se impuso en 2h42'18"2/10, con 51" de ventaja sobre Fangio. La primera victoria de Ferrari en la Fórmula 1 se había consumado y, de yapa, le cortó a Alfa Romeo un invicto que mantenía desde 1946, ya que su archirrival había ganado 27 pruebas al hilo con los modelos 158 y 159. Luigi Villoresi, con otra Rossa, arribó a dos vueltas de ambos criollos y completó el podio.
El miércoles siguiente, 18 de julio, Froilán entró al despacho de Ferrari en Maranello. "El Viejo ya tenía la foto de mi victoria en Silverstone y estaba loco de contento. Me pegó un abrazo que me cortó la respiración. Tuve que contarle toda la carrera, me pidió que le firmara la foto y, además, me regaló un reloj de oro con el Cavallino Rampante en el cuadrante y grabado en la caja", detalló Pepe.
Il Commendatore le dijo a Froilán que ganaría lo mismo que Ascari y Villoresi. Pepe, más feliz que el propio Don Enzo, solo le pidió un seguro a su favor y firmó sin mirar. "Esa era la confianza que le tenía a Ferrari", recordaría. Hace 65 años hicieron historia de la F1 y, hoy, Il Commendatore y Froilán volverán a abrazarse en el cielo y brindarán festejando esta inolvidable primera victoria de la Scuderia. ¡Salute, y forza Ferrari!
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Conquistó las 24 horas de le mans
Otro logro inolvidable. José Froilán González es el único argentino que ganó las míticas 24 Horas de Le Mans. Fue el 13 de junio de 1954 –el mismo año en el que se consagró subcampeón de Fórmula 1, detrás de Juan Manuel Fangio–, con la Ferrari 375 Plus Sport Nº 4 de 4.500 cc y, su coequiper, fue el francés Maurice Trintignant. El Cabezón condujo la Rossa durante 17 horas, la mayoría bajo la lluvia. En esa época, dominaban los Jaguar británicos pero, igual, con González y Trintignant, Don Enzo apostó fuerte para cortar con la hegemonía inglesa. El binomio argentino-francés se impuso a un promedio de 169,215 km/h, totalizando 302 vueltas al trazado de 13.492 metros, con 4.061,150 kilómetros de recorrido. Lo escoltó la pareja británica Rolt-Hamilton, con Jaguar D. Además, fue el segundo triunfo de Ferrari en la carrera de resistencia más famosa del mundo.