Ovación
Lunes 18 de Abril de 2016

Del barrio a todo un país

Villa Dora celebró su primer título de la Liga Nacional y se metió en la galería de los equipos campeones. El elenco santafesino ganó el torneo de punta a punta siendo el único invicto y dejando a Santa Fe en lo más alto de este deporte como nunca antes había sucedido.

El sábado 16 de abril del 2016 será un día que quedará grabado a fuego para un club de barrio llamado Villa Dora que jamás soñó con llegar a lo más alto del vóley ganando la Liga Nacional. Se metió en la historia de Santa Fe al ser el primer equipo en festejar un título y para reflejar aún mejor la hazaña lograda, se mencionará que levantó la copa ante el último bicampeón y el equipo que más títulos y finales había conseguido como es Boca Juniors.
La historia de David y Goliat se podría asemejar a lo conseguido por las Doras, dado que un club pequeño de la ciudad de Santa Fe pudo vencer a un verdadero gigante como lo es la institución xeneize, que es uno de los clubes más importantes de Sudamérica y también del mundo.
 Y todo eso pudo concretarlo en base al esfuerzo y al sacrificio de sus directivos, de los socios y obviamente al de un grupo de jugadoras con un enorme coraje y predisposición contenidas por el cuerpo técnico encabezado por Lorena Góngora y el resto de sus colaboradores que desde hace tiempo vinieron trabajando a conciencia y mejorando año tras año para lograr el título tan deseado.
Ahora que todos reconocen los méritos de Villa Dora, habrá que decir que en los comienzos fueron muy pocos los que apostaron a este ciclo y eso se tradujo en la falta de apoyo que tuvo el club desde todos los ámbitos. Fueron momentos de ingenio y de remar a pulmón para construir un equipo competitivo que esté a la par de los clubes más importantes.
En las dos primeras ediciones de la Liga cayeron en semifinales ante Boca y en el 2015 perdieron la final ante el Xeneize demostrando que día a día los progresos eran notorios y que de seguir por ese camino el éxito estaba asegurado. Para este año el equipo sufrió un recambio importante, dado que se fue su mejor jugadora, Maira Westergaard, a competir a Europa. En tanto que Julia Benet se volcó al beach vóley y Elena Klug se dedicó a su actividad particular.
En consecuencia, los directivos encabezados por Adrián Ramseyer pusieron manos a la obra para conformar un plantel competitivo que esta vez pudiera dar el salto de calidad y colgarse la medalla. Fue así que lograron concretar el arribo de Micaela Fabiani, figura que había sido descollante en el Boca bicampeón. Pero además, sumaron a Marcia Scacchi que venía de actuar con la Panteras y la chilena Cris Vorphal. 
Y en la posición de centrales fueron a buscar a la sanjuanina Candelaria Herrera, de apenas 17 años, a quien Lorena Góngora venía hablando para que se sume a las Doras ya que la conocía por ser ambas sanjuaninas. Y otro de los refuerzos fue la cordobesa María Florencia Giorgi que aportó muchísimo y jugó un gran partido en la final del sábado.
Obviamente que al principio costó amalgamar a todas las piezas ya que desde hacía un tiempo Villa Dora tenía un equipo que salía de memoria con jugadoras que se conocían a la perfección, dado que no solo venían compitiendo a nivel nacional sino que también se habían consagrado como heptacampeón en el certamen local.
Por todo ello en el comienzo de la Liga no se observó la mejor producción del grupo, pero con el correr de los partidos el conocimiento fue aumentando para lograr una dinámica de equipo que resultó determinante para ser campeón. Esta vez las Doras no dependieron de las individualidades y lograron un funcionamiento colectivo ideal.
Con enormes variantes y recursos para explotar el ataque, se convirtió en un conjunto impredecible para el rival con cinco atacantes en cancha a excepción de la líbero Ariana Macíes. El reparto de los puntos fue otra de las claves en las que se basó para ganar los 16 partidos que jugó en la Liga.
Una prueba de ello lo marca el partido final en donde por ejemplo Fabiani fue la máxima anotadora con 21 puntos y la siguieron Scacchi con 18, Herrera sumó 13, Vorphal acumuló 11, Giorgi 10. Es decir que cinco jugadoras acumularon 73 puntos una cifra notable y equilibrada, lo que habla a las claras del nivel parejo que evidenciaron.
Ese reparto en la puntuación permitió que cuando alguna de las jugadoras bajaba su rendimiento inmediatamente sobresalía alguna compañera para compensar la situación. Esa comunión fue sustancial para erigirse en el mejor equipo del torneo y el más parejo de todos, aun cuando se enfrentó a dos candidatos como Boca y San Lorenzo.
Pero además de los refuerzos, fue vital lo que aportaron aquellas jugadoras que desde hace tiempo actúan en el club y que justamente comenzaron con este proyecto exitoso. Tal es el caso de su capitana y armadora Karina Suligoy, Macíes y también María Elena Romero que no solo fue importante cuando le tocó jugar sino también por todo lo que contagia al grupo. Ellas tres se merecen el título porque estuvieron siempre y porque además sufrieron el año pasado cuando se quedaron con las manos vacías.
No es casualidad que este equipo haya obtenido el tercer puesto en el Sudamericano en otro logro impresionante para el vóley santafesino. En este caso siendo el mejor equipo argentino a nivel sudamericano. Fue un hecho que quizás no tuvo tanta trascendencia porque justamente el objetivo central era ganar la Liga. 
Pero ahora, con el título consumado, aquel podio reviste aún mayor importancia para coronar un 2016 soñado para las Doras. Conociendo el espíritu que caracteriza al grupo de directivos, como así también al cuerpo técnico no caben dudas de que el hambre de gloria no se apagará y que irán por más. De hecho por ser campeón de la Liga el club jugará el próximo Sudamericano de Clubes. ¡Salud Villa Dora, se merece todo lo que consiguió!.

Mariano Cassanello/ Ovación Santa Fe