Ovación
Miércoles 29 de Julio de 2015

El Bari, eterno

Desde que se supo la noticia del fallecimiento de Diego Barisone, hasta su arribo al cementerio privado; familiares y seres queridos, directivos, ex compañeros y miles de hinchas, lo acompañaron en el recorrido de su despedida.

Nadie de la familia tatengue se podía imaginar lo que ocurrió este martes a la madrugada. Todos amanecían y a medida que cada uno se iba conectando con el mundo, la información iba cayendo como un balde de agua helada. Y ahí uno se topaba con la noticia: el santafesino Diego Barisone, ex Unión y actual jugador de Lanús, había chocado con su auto en la autopista Santa Fe-Rosario, y había fallecido.
A partir de allí, todo fue noticia tras noticia, foto tras foto y comentario tras comentario, sobre un joven de 26 años que se fue y que dejó a muchos con un gran sentimiento de angustia, de vacío, de soledad... por lo que fue como persona y por lo que brindó a nivel deportivo. 
En cuanto a lo primero, los que tuvieron el gusto de conocerlo a fondo destacan sus cualidades; y sobre lo futbolístico, los que pudieron disfrutarlo desde la Escuelita de Fútbol en Unión hasta sus últimos partidos en Lanús también rescataron sus aptitudes.
Y lo que dejó fue tanto, que la multitudinaria despedida que tuvo desde temprano en su Santa Fe natal, no sorprendió. Y es más, muchos manifestaron que se mereció más. Los que estuvieron allí, no pueden dejar de manifestar el profundo respeto que se vivió en el silencioso clima que acompañó todo el cortejo, desde la casa de sepelios hasta el cementerio privado.
Desde las 14 de este martes, familiares, amigos, conocidos, dirigentes del fútbol local, funcionarios, cuerpo técnico y jugadores de Unión y de Lanús, se acercaron a Sentir, en lo que fue el inicio de la despedida a Diego. A partir de allí y durante toda la tarde y noche, los alrededores de la casa de sepelios estuvo colmada de hinchas, amigos y conocidos. 
Pero lo que más sorprendió en ese momento, fue que no hubo distinción de colores y que las rivalidades quedaron a un lado. Muchas fueron las camisetas tatengues, pero también hubo con la de Colón, que se acercaron a presentar sus respetos en la despedida. Y de la misma manera, se manifestaron en las redes sociales de UNO Santa Fe.
Ya esta mañana y minutos antes de las 9, el cortejo fúnebre con los restos de Barisone, partió desde 25 de Mayo y Suipacha, acompañada de cientos de autos que no quisieron perderse la oportunidad de decir adiós. Continuaron por Rivadavia y doblaron en Mariano Comas, emprendiendo camino hacia el 15 de abril, y ya frente al estadio la caravana se detuvo unos minutos para que una gran multitud salude y aplauda por última vez al Bari, entre llantos y algunos tímidos cánticos. Estuvieron los chicos de la escuelita que le dejaron flores, jugadores del club al lado del cordón y alumnos del Ipei que salieron a la vereda a despedir a Diego, además de dirigentes, allegados, socios e hinchas Tatengues.
A partir de allí, se rodeó la rotonda y el viaje siguió por la avenida hacia el norte, continuó por Peñaloza y en Gorriti se tomó Aristóbulo del Valle. Durante todo el camino, algunos hinchas acompañaron el cortejo, pero en las veredas la gente se agolpaba para ver pasar la caravana. 
Ya en el cementerio privado, la comitiva se redujo a los más allegados, del que se despidieron en un ambiente de silencio y lágrimas. 
Un jugador en ascenso, un gran amigo, un pibe común, sencillo, un vecino de Barrio Roma, un compañero... de alguna forma todos lo recordarán. Pero será bastante el tiempo, en el que a muchos todavía se les haga un nudo en la garganta cuando se mencione a Diego Barisone.