Ovación
Domingo 12 de Abril de 2015

El Sabalero dio un paso atrás

Más allá de perder 2-1 contra Temperley, el equipo de Javier López mostró una de sus peores imágenes desde que el Alemán está en el cargo. Ahora tendrá un buen descanso antes de recibir a Rafaela en Santa Fe

Apenas van 9 fechas del este inédito Torneo de Primera División, tiempo prudencial para trazar un bosquejo en varias direcciones de lo que fue, es y puede ser Colón en su regreso a la categoría superior del fútbol nacional. A esta altura ya caducó hablar mal de Mostaza Merlo o de la pobre preparación física que hicieron los jugadores. En todo caso, con el presidente Godano a la cabeza, sería bueno también reconocer falencias que pueden pagarse caro cuando resolvieron armar este plantel. Seguramente Eduardo Vega tiene parte de responsabilidad hasta que resolvió renunciar a su cargo. 
Nada es casualidad, el equipo rojinegro es producto de muchos desaciertos que indudablemente, a este ritmo, conducen a pensar que no habrá otro objetivo que terminar del puesto 28 (actualmente lo ocupa) de los promedios para arriba. A mano Javier López podría tener a David Ramírez, que parece todavía no estar a tono físicamente para regresar a una cancha. O bien esperar que encuentre su nivel Pablo Ledesma, pero en cancha de Temperley el físico empezó a pasarle factura por su inactividad, tanto como a Clemente Rodríguez. Por eso siempre será más fácil echarle la culpa a Merlo, antes de hablar de una larga siesta dirigencial o caerle con todo al inexperto Javier López, que hace lo imposible para sacarle jugo a las piedras en este certamen.
Volvió a la realidad
La victoria ante Olimpo, con el anterior rendimiento frente a Rosario Central invitaban a pensar definitivamente en una levantada del equipo, tanto en lo futbolístico como matemático. Pero Temperley le puso un freno en muchos aspectos. Lo superó de principio a fin, con un resultado final mentiroso y desnudando una vez más las falencias defensivas, los desacoples permanentes y la falta de un organizador de juego. 
Colón es un equipo que no tiene recuperadores de pelota, que lo suplía con voluntad y el empuje de los juveniles. Algo que hoy es imposible conseguir. Poblete está lejos de su nivel, Ballini alterna más malas que buenas, Villarruel es una sombra, Ledesma pelea con su físico y por las bandas poco y nada. Clemente también lucha contra su inactividad y Cuevas es una invitación a que lo ataquen permanentemente. Atrás pidiendo permiso para entrar, el DT no tiene material. Sacó a Landa para que ingrese Lazzaroni. Mantuvo a Conti, Bíttolo, ahora García adelante porque Alario no vuelve, Becerra desapareció y Guanca con su gol a Boca parecen estar allá lejos y en el tiempo. 
La historia de Colón, con echar un simple vistazo del 95 para adelante realmente no se merece tener entre sus filas a pobres futbolistas, sin trayectoria, nivel y mucho menos capacidad para jugar en Primera. Ellos no son los responsables, en todo caso como cualquier club o empresa, la cabeza no estuvo lúcida para hacer bien las cosas y ahora el resultado no es más de lo que se está viendo del equipo.
Magia no puede hacer nadie, ni el Alemán López ni el que venga si se le ocurre a la actual CD dar el golpe de timón en caso de seguir por este camino. Lo más preocupante es que los rojinegros cuentan en cada partido con pocas chances de gol y las que tiene a disposición no las aprovecha.
Acostumbrarse a sufrir
López cree que su equipo al menos tiene posibilidades de jugar bien a la pelota, de estar del 20º puesto para arriba y de que con trabajo se puede suplir cada fin de semana la falta de jerarquía que tiene entre sus pupilos. Ahora tendrá por delante dos partidos frente a rivales de flojo desempeño en la categoría. Así habrán pensado mucho de Temperley y el resultado está a la vista. Colón es esto y nada más. Se logró el ascenso, se hizo todo al revés, se trabajó en silencio para tapar agujeros económicos que dejó la anterior gestión. A la gente le importa el fútbol, quiere ver algo distinto, pero la mayoría son conscientes de que no se pueden conseguir milagros. Al menos tiene la ilusión de que no llegue noviembre y la formación sabalera esté peleando para zafar de los últimos dos lugares.