Ovación
Lunes 15 de Agosto de 2016

"Está ahí por cabeza dura"

Guillermo Chiaraviglio, papá de Germán y quien le inculcó el salto con garrocha, habló con Ovación en la antesala de la final olímpica

Guillermo Chiaraviglio, papá de Germán y principal responsable de que eligiera el salto con garrocha como deporte y medio de vida, habló con Ovación en la antesala de la final olímpica que lo tendrá a su hijo como protagonista esta noche, desde las 20.35, en el estadio Olímpico Engenhao de Río de Janeiro.
Germán papá.jpg
Su gran mentor. Guillermo Chiaraviglio, papá de Germán y quien le inculcó que comience a practicar salto con garrocha, habló con Ovación del gran momento que atraviesa el santafesino  y confía a pleno en que pueda realizar una gran actuación en la final olímpica que tendrá lugar esta noche en Río.
Su gran mentor. Guillermo Chiaraviglio, papá de Germán y quien le inculcó que comience a practicar salto con garrocha, habló con Ovación del gran momento que atraviesa el santafesino y confía a pleno en que pueda realizar una gran actuación en la final olímpica que tendrá lugar esta noche en Río.

Primero comenzó contando cómo vivió la clasificación de Germán a la final y dijo: "Como siempre, tenía muchas expectativas pero también muchísima confianza, si bien este año no tuvo un año tan consistente como el 2015 sé de sus aptitudes a la hora de las grandes competencias por lo que esperaba que hiciera todo lo posible para estar dentro de los finalistas o por lo menos hacer una marca importante. Estoy muy contento y esperando que mañana (por hoy) no solo pueda estar en un puesto importante sino que también logre mejorar su marca que era el objetivo que siempre nos proponíamos cuando era más chico, que es lo lindo de un deporte de tiempo y marca".
—¿Cómo creés que vivió ese momento?
—Está en un momento de madurez deportiva en una carrera que arrancó a los nueve años. Pasó por tres mundiales de categorías inferiores, por mundiales de mayores y por otros Juegos Olímpicos como los de Beijing donde no le fue bien pero en Río tiene su revancha y es finalista, por lo que creo que a pesar de sus expectativas está muy tranquilo. Hablé con el hermano (Guillermo) que está en Río de Janeiro con parte de la familia y me contó que lo vieron muy bien.
—¿Cómo nace la pasión de Germán por este deporte?
—Tal vez fui el culpable de que se meta en este deporte, ya que fui atleta y saltador de garrocha. Me dediqué toda mi vida a enseñar el atletismo y tenía a mi cargo jóvenes que hacían garrocha, así que desde chiquito él iba a la pista a pesar de que realizó varios deportes, como gimnasia deportiva, natación, fútbol... Un buen día de tanto ir a la pista se le presentó una oportunidad muy clara que fue la venida de un importante entrenador que llegó para dar un curso de garrocha femenina en 1995. Tenía nueve años y aprendió porque lo usamos como Conejito de Indias de todas las chicas que querían aprender. Aprendió y lo siguió haciendo, compartiéndolo con otros deportes pero llegó el momento donde se dio cuenta que le resultaba fácil esta disciplina y abandonó todo por el salto con garrocha que es su gran pasión.

El resurgir de Chiaraviglio
Sobre los vaivenes que tuvo Germán en su carrera deportiva, dijo: "Tuvo un comienzo que fue increíble, es un atleta que no perdió nunca una competencia en su categoría desde los nueve años, nacional, local, internacional y mundiales. Hasta los 19 años nunca había perdido. Sufrió un golpe volviendo de un campeonato mundial de 2004 y estábamos entrenando en Madrid para ir al Iberoamericano que lo podía clasificar a los Juegos Olímpicos de Atenas, porque estaba a cinco centímetros de lograr las marcas. Un día estábamos probando garrochas duras, que se usan cuando se buscan marcas de alto nivel y en un momento me pide, ya que lo estaba empujando cuando pasaba para que tome más energías, que no lo hiciera más pero me confié, llegó a la altura y cayó vertical, no llegó a la profundidad necesaria para caer sobre el colchón y cayó sobre la caja y ahí se lastimó un tobillo.
Y agregó: "Eso no impidió que en su pubertad siguiera avanzando pero después comenzó a molestarle años más tarde, terminó en una operación y hubo que hacerle algunos tratamientos especiales en Buenos Aires. La recuperación fue larga, pero más la psicológica que la física. En Guadalajara en 2011 terminó cuarto con 5.50 metros y creía que en 2012 estaba para hacer la marca para los Juegos de Londres pero no lo hizo por muy pocos centímetros. Eso fue un golpe anímico y fue como comentarista de TyC Sports junto a Gonzalo Bonadeo ya que es muy locuaz y conocedor del atletismo, además quería estar aunque sea desde afuera en los Juegos Olímpicos. Luego se propuso clasificar para estos Juegos y porque es muy cabeza dura ahí está".

Un antes y un después
"Creo que siempre estuvo convencido, el hecho de haber ganado el Sudamericano que se hizo con anterioridad a los Panamericanos, y de haber salido segundo en Canadá, realizando su mejor marca e ir al mundial le demostró que estaba otra vez intacto y que podía ser el protagonista de los grandes eventos como lo fue desde muy joven. Eso ayudó mucho desde lo psicológico, desde el talento, su garra y su capacidad evolutiva. Hay grandes figuras que quedan fuera de la clasificación y a veces pesa más en los que son candidatos que en los que no lo son. Él no es candidato pero el hecho de ir y mejorar la marca es muy significativo y muy importante", argumentó Guillermo.
Y agregó: "No quiero limitar mis dichos y decir que ya ganó. Hasta ahora cumplió una actuación muy destacada, muy loable porque entrar a la final con un 7º puesto compartido es muy valioso, esto es un logro muy importante y puede haber más. Depende cómo se levanta, ojalá que tengamos una buena competencia y que disfrute fundamentalmente de estos Juegos, porque al igual que otros deportistas están dando todo.
—¿Creés que el hecho de estar en la final ya es para festejar?
—Las competencias son competencias, es un logro muy importante ser finalista en un Juego y debe tener mucha más confianza para la final. Un acierto y un poquito de suerte, más un error de un rival le puede dar un puesto de privilegio. No digo una medalla pero estar entre los seis del mundo sería un gran objetivo, un diploma olímpico no es poco.
—¿Qué consejo le darías?
—Simplemente que haga lo que tiene que hacer, que tenga confianza en él y que le dé para adelante que es lo que siempre le dije desde que era chico.