Ovación
Sábado 28 de Mayo de 2016

“La base es la predisposición”

Mariano Lisanti, preparador físico de Unión, brindó detalles de lo que fue el trabajo que realizó el equipo en el primer semestre. Además, se atrevió a expresar: “Creo que creamos una pequeña mística, cuando llegamos a Unión nos propusimos ser un equipo incómodo y lo logramos”

Uno de los puntos que se deben destacar sobre la participación del plantel Tatengue en el Torneo Transición fue el aspecto físico y la respuesta que tuvo el plantel, no solo en cada partido oficial sino también en los entrenamientos diarios que se realizaron en mayor medida en el predio Casasol. 
Es por eso que Ovación conversó con el preparador físico del grupo, Mariano Lisanti, sobre cómo según su criterio terminaron el campeonato los futbolistas a su cargo.
“La verdad que nos vamos conformes por todo lo que brindaron los muchachos, el equipo fue de menor a mayor y está más que claro que de la manera que uno trabaja en lo que le corresponde contextualizamos nuestra actividad a la idea de juego que quería Leo (Madelón) y debido a eso es que hubo cambios porque ya no fuimos tanto ese equipo que presionaba bien arriba y eso está relacionado por lo que se buscó hacer en el toreo que terminó, vino otro tipo de jugadores y eso hay que tomarlo siempre en cuenta”, aseveró Lisanti.
 En la continuidad del análisis de la performance que logró el equipo dentro de los campos de juego, apuntó: “Tenemos en la tabla medianamente los puntos mínimos que queríamos sacar, pero lógicamente que nuestra meta era llegar más arriba. Pero dejame remarcar que acá hubo un equipo, más allá del que jugaba, que dentro de la cancha se mató, los muchachos dejaron todo y eso se valora porque marca lo comprometidos que estuvieron todos, desde el que jugó siempre hasta ese jugador que le tocó entrar algunos minutos. Ellos crecieron en todo momento y así fue que logramos terminar la segunda parte del torneo sin perder partido y ese aspecto anímico también influye en que las cosas salgan de la manera que todos nos planteamos”.
—¿Cómo analizás estos procesos porque hace casi dos años y un poco más que están en Unión y con logros que están a la vista?
—La verdad que si vemos los resultados obtenidos debemos estar contentos, hace dos años y medio que llegamos cuando estaba la vieja estructura en el ascenso y nos armamos para afrontar ese tipo de campeonato. Luego cambiamos la forma de diagramar los encuentros y fuimos modificando el juego, la táctica y la estrategia dentro de los partidos, combinando toda esa parte vital de una formación con el aspecto físico, o sea volcar la preparación a la idea de cómo querer jugar y estamos contentos porque el balance está a la vista, pero todo depende de los futbolistas que se tengan.
—Esa adaptación tiene que ser de todas las partes.
—Seguro que debe ser así. Mirá, te doy un ejemplo claro: ascendimos en ese torneo corto con Triverio en cancha; después jugamos la primera mitad en el fútbol grande con Kike, pero después se fue a México y llegaron otros tipos de delanteros y ahí tuvimos que cambiar nuestra manera de jugar, porque ya no estaba Kike y ahí Madelón se encargó de darle forma al nuevo Unión, porque en eso hay fijarse siempre, se debe estar en todos los detalles. Se fue Leo Sánchez y fijate quiénes conformaron la defensa; también llegó ahora Rolle y en su momento el Pipa y también tuvimos que darle una vuelta a la manera de jugar con otros profesionales. Esto cambia constantemente, pero te repito la base de todo es la predisposición que mostraron cada uno de ellos y en donde les corresponde.
—Queda la sensación que desde la parte física, y más allá de los resultados que se dieron, no finalizaron los partidos mal en ese aspecto. Queda la sensación que siempre respondieron.
—Nunca y eso lo tenemos bien claro de cómo pueden estar porque dentro de la cancha tenemos jugadores que son el termómetro, o sea son nuestra referencia y uno es el caso por ejemplo de Nacho Malcorra, Martínez y la de otros pibes más... Ellos nos dan un parámetro de cómo puede llegar a estar el equipo. Pero también hay otras circunstancias con las que nos encontramos como fue la aparición y de qué manera, de Bruno Pittón, que en los primeros partidos terminaba acalambrado por la tensión con la que jugaba... Ese chico vino de jugar en Las Parejas, y sin faltarle el respeto a ese club, pero pasó a jugar en la Primera División de nuestro fútbol y con todo lo que eso significa y hasta apareció en la nómina de la Selección Argentina para los Juegos Olímpicos... Y es normal que pasen los calambres, los ahogos y esa tensión que te marqué, porque son chicos que recién están empezando y no es lo mismo estar en una práctica que con toda la adrenalina que significa estar en una cancha con 20 mil personas o más, o jugando un clásico. Hay que estar en la piel de ellos también.
—¿Este grupo, más allá de los que podían entrar a jugar, fue una formación “obrera”, si es que se le debe poner un adjetivo?
—Yo estoy agradecido a estos profesionales y en el vestuario se los dije, hicieron un esfuerzo bárbaro y siempre, nunca se cayeron, fueron por más. La verdad que es cierto, fueron obreros dentro de la cancha y fuera de ella. No se guardaron nada, muchas veces salió y cuando no se pudo es porque el rival fue mejor. No se rindieron nunca y eso pasa porque estos pibes se quieren superar día a día. Creo que creamos una pequeña mística, cuando llegamos a Unión nos propusimos ser un equipo incómodo y lo logramos. Tal vez uno que está todos los días metido de lleno en lo nuestro o acá en Santa Fe, uno no se da cuenta de lo que está logrando y sí se toma conciencia cuando por ejemplo en nuestro caso, del cuerpo técnico, nos vamos a Buenos Aires y te hacen comentarios de la imagen positiva que hay de nuestro equipo. Por eso uno está contento por lo que se fue logrando y sabemos que no podemos aflojar ni un metro porque sino estaríamos dando ventajas.


Por Claudio Cáplan - claudio.caplan@uno.com.ar / De la Redacción de Ovación UNO Santa Fe