Ovación
Domingo 29 de Mayo de 2016

La santafesina Soledad Morlino se consagró como una de las mejores corredoras del país

Se quedó con una nueva edición de la Maratón de 42 kilómetros de Córdoba, realizada el pasado domingo 8 de mayo. “Corro con el corazón”, afirmó.

El pasado domingo 8 de mayo se corrió la 2ª edición de la Maratón de 42 kilómetros de Córdoba, que congregó a los mejores atletas del país e invitados especiales del exterior. La largada –al igual que la llegada– se efectuó desde Patio Olmos, donde los más de 2.500 participantes se prepararon para vivir una jornada inolvidable.
La prueba se realizó por la Ciudad Universitaria, la Plaza San Martín, el estadio Mario Kempes, la Casa de Gobierno provincial, la Municipalidad, la Cañada y el Hipódromo, además de recorrer un extenso tramo por la avenida Costanera y el Parque Sarmiento, entre otros lugares. Además de la principal, también se disputaron las distancias de 10 y 21 kilómetros.
El ganador de la general fue el mendocino Cristian Mohamed, con un tiempo de 2h31’09, por encima del tucumano Pedro Gómez (a 29”) y del santafesino Luis Arias (2h34’55”). En tanto, en damas la triunfadora fue la también santafesina, Soledad Morlio, quien necesitó de 2h59’04”, escoltada por la cordobesa Analía Gramaglia (a 10’29”) y de Belén Barrera, de Villa General Belgrano (06’06”).

“Todavía no caigo”
Después de semejante co
ronación, Morlio compartió sus sensaciones sentándose en el living de Diario UNO para charlar con Ovación.
—¿Qué sensaciones tenés después de haber ganado una carrera de nivel internacional?
—Venía de competir antes en Montevideo con un sabor amargo, porque fui con un objetivo que no pude alcanzar. Pero dentro de todo sí un poco de alegría por otra parte, porque quedé dentro de las cinco mejores de Sudamérica, algo que no se da todos los días. Entonces me dije que Córdoba tenía que ser mi revancha, ya que el año pasado había alcanzado un segundo puesto. Era como algo pendiente que tenía y, de tanto buscarlo, cumplí con lo que me propuse, al ser la primera. Es verdad que ya pasaron varios días, pero es como que no caigo. Disfruté tanto la carrera, que por ahora no logro distinguir qué siento. De haber estado a pleno, podía hacer alcanzar la marca para Río, pero no se dio. En cuanto a la competencia en sí, salí a llevármela de entrada y en el kilómetro 41 me di cuenta de que la había ganado.
—¿Qué tipo de carrera se presentó?
—Me encontré con una carrera atípica. Mi meta era bajar las tres horas, por eso en ese sentido yo no corría contra nadie, sino contra mí misma. Se trató de un circuito durísimo y por eso había que estar bien física y mentalmente. Me tocó el número dos y era la única atleta élite que había, generándome una presión extra, porque todos me decían antes que «ya la tenía ganada». Pero traté de abstraerme de eso, porque sabía a lo que iba y me concentré en bajar el tiempo. La competencia tuvo de todo: la largada se hizo bajo una intensa bruma que dificultó un poco las cosas, más que nada la respiración. Los primeros 10 kilómetros los hice bastante movidos, a cuatro minutos los mil. La intención era salir un poco más tranqui e ir acomodándome. Después, cuando salió el sol la cosa cambió un poco y me permitió desplazarme mejor; lo bueno es que nunca corrí sola, porque en todo momento se armaban grupos que hacían más llevadera la carrera. Llegando a los 21 kilómetros rodeamos el estadio Mario Kempes, y en vez de caerme físicamente, me fortalecí y me sentía aun más cómoda. Es más, en un momento me encontré con la segunda y tercera, pero ya con una vuelta de distancia. Ahí supe que la tenía ganada y que lo más importante era bajar las tres horas, algo que se dio. Me sentía en la obligación de superarme a mí misma, porque no me había ido del todo bien en Montevideo. Físicamente estaba mejor que nunca, pero queda más que claro que la cabeza juega un papel importante. Otra de las cosas es que en la parte final me topé con gente de Santa Fe que me alentó y me emocioné. Se me pasaron volando los kilómetros hasta el momento de llegar a la meta. Sinceramente una alegría terrible. 
—¿Sentís que ya es esta la distancia que te gusta, más allá de la costumbre de correr también 10 y 21 kilómetros?
—Esta es la quinta vez que corro 42 kilómetros y se podría decir que recién me estoy acostumbrando a sentirlo de otra manera. Siento que esta es mi distancia. Admito que me gustan todas, porque me adapto fácilmente, pero esta que es tan extensa me encanta, porque demanda de mucho más que una simple preparación física. Es increíble la recuperación que tengo y eso que solo consumo agua y caramelos ácidos, nada más que eso. Así se basa mi preparación, y como hasta ahora me funciona como yo quiero, no voy a cambiar. Solo consumo agua, porque el resto de las bebidas me causan náuseas. Corro casi igual como entreno. Es así de simple. 
Soledad Morlio pasó por Diario UNO para charlar con Ovación. Foto: José Busiemi / UNO Santa Fe

—¿Qué detalles hay que tener en cuenta para correr esta distancia?
—En mi caso, tuve que corregir muchas cosas. Es fundamental estar tranquila antes de la competencia, es importantísimo, y ser responsable en saber si uno se siente en condiciones o no. La seguridad en uno mismo no puede pasarse por alto. Por suerte nunca tuve calambres, pero es a raíz de la constancia y de parar cuando el cuerpo pide un respiro. Llevo muchos años en esto, entonces esa base me ayudó a ir por nuevos objetivos. El cuerpo se adapta a todas las distancias, pero siempre sabiendo que el entrenamiento es clave, al igual que la disciplina. Por ahí puede que no se tenga condiciones, pero sí constancia y eso te da un plus. Yo siempre digo que soy una soñadora, corro con el corazón, y cuando uno logra mezclar esas cosas, después ya es más fácil. 
—¿Cómo es tu temporada?
—Positiva y eso que falta la otra mitad del año. Soy campeona provincial en 10 kilómetros, además de tener un título sudamericano de 42 y aún no sé cuántas cosas más puedo alcanzar. No olvidemos que esta negrita (risas) correrá en China. Pero debo seguir corrigiendo cosas. Es fundamental en el deporte, porque es una conexión que tenés con el cuerpo. En mi caso, en los 42 yo puedo manejar mi físico como quiero. Antes me conformaba con llegar, ahora en ganar.
—¿En plenitud, qué tiempo pensás que podés hacer?
—(Piensa) Estaría muy cerca de las 2h40’. Pero para eso deben darse muchas condiciones, como un camino recto, poco viento, sin lluvia y demás. 
—¿Cambió en algo tu rutina diaria o sigue siendo la misma?
—Sigue siendo igual. Me levantó temprano y desayuno con mate, que es una compañía de todas las mañanas. 

Una aventura
Soledad participará del 24 de septiembre de la competencia Bimbo Global Energy Race de 10 kilómetros en Beijing, China, privilegio que se ganó con total hidalguía en una competencia realizada en Montevideo, Uruguay. Una experiencia que podría darle un salto de calidad a su trayectoria deportiva.  

Por Juan Diego Ferrante - juandiego.ferrante@uno.com.ar / De la Redacción de Ovación UNO Santa Fe