Ovación
Miércoles 14 de Junio de 2017

La vuelta de Vignatti, como en los viejos tiempos

Este 15 de junio se cumple un año de su asunción como presidente sabalero y aquí hacemos un balance de su gestión.

Este jueves 15 de junio se cumple un año del retorno de José Vignatti a la presidencia de Colón. El 12 de junio del 2016 arrasó en las urnas con un respaldo notable por parte de los socios. Obtuvo 2270 votos y alcanzó el 48% muy por encima de los demás candidatos que fueron Luis Hilbert, Ricardo Magdalena y Gustavo Abraham.

Los recuerdos que tenía el hincha de la primera etapa de Vignatti al frente del club bastaron para sentenciar la elección. Poco importaron los 12 años en los que estuvo alejado del fútbol atendiendo sus negocios particulares. Incluso cada vez que se lo consultaba elegía gambetear la respuesta acerca de un posible retorno a la institución. De hecho en el 2015 apoyó una lista que encabezó Marcelo Ferraro que para el socio era un desconocido. Solo bastó que Vignatti saliera a respaldarlo para convertirse en presidente rojinegro.


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El presidente sabalero se siente reconfortado en el aspecto deportivo pero sabe que aún hay cosas que mejorar.
El presidente sabalero se siente reconfortado en el aspecto deportivo pero sabe que aún hay cosas que mejorar.



Sin embargo debió renunciar a los cuatro meses. Las disputas internas en la Comisión Directiva hicieron estallar la lista elegida y menos de seis meses después se llamó a elecciones en donde se impuso Vignatti. A la hora de hacer un balance de este año, está más que claro que resultó positivo, con cuestiones para corregir. Pero en el trazo grueso de la gestión, fueron muchas más las cosas para rescatar que aquellas para criticar.

En primera medida, le volvió a dar protagonismo al aspecto deportivo como había sucedido en la primera etapa en donde Colón por primera vez en su historia participó de copas internacionales (Conmebol, Libertadores y Sudamericana). El Sabalero venía de irse al descenso en el 2014, a sufrir hasta las últimas fechas en el 2015 para mantener la categoría y hacer un torneo mediocre en la primera mitad del 2016, además de perder dos Clásicos en un mes.


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Por ello necesitaba cambiar esa imagen y volver a ser un equipo confiable con objetivos más importantes. Y lo logró, su primer acierto fue ir a buscar al uruguayo Paolo Montero que estaba dirigiendo a Boca Unidos. Vignatti se la jugó por el uruguayo cuando apenas tenía un puñado de partidos dirigidos en el fútbol argentino, pero ninguno en Primera División. El arranque fue auspicioso y se comenzó a forjar un plantel en donde el trabajo y la seriedad le ganaban por goleada a las cuestiones extrafutbolísticas y los conflictos que habían ocurrido no hacía mucho tiempo.

Pero sucedió algo inesperado como fue la renuncia de Montero, lo que obligó nuevamente a poner a prueba el conocimiento y la astucia del dirigente rojinegro. Sonaron algunos nombres, averiguó, pidió referencias y fue por Eduardo Domínguez. Incluso estando de vacaciones cerró la llegada del flamante entrenador. Y vaya si le fue bien a Domínguez que por primera vez Colón sumó siete triunfos consecutivos en la máxima categoría del fútbol argentino.

Pero además le ganó a Unión como visitante después de 19 años entre otras cuestiones para destacar. Al punto tal de por momentos pelear el campeonato. Ahora está clasificando a la Sudamericana y aún cuenta con chances de hacerlo a la Libertadores, más allá de que el objetivo no es para nada sencillo. Por otra parte potenció al plantel trayendo a un delantero de jerarquía como Diego Vera. Y acertó con Facundo Pereyra quien también le aportó soluciones.


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Por todo lo mencionado es obvio que revalorizó la faceta futbolística y volvió a poner a Colón en un lugar expectante. En el tema incorporaciones su mayor equivocación fue adquirir el pase de Diego Mayora que jugó un solo partido y no fue tenido en cuenta por Montero. Fue claramente una apuesta de Vignatti que le salió mal, como así también otros futbolistas que vinieron y no tuvieron un buen rendimiento.

Y por allí es discutible de decisión de no vender entradas para los hinchas. Si bien es cierto que esta decisión persigue que los simpatizantes se asocien para beneficio del club, también podría hacerse una salvedad en estos cotejos como ante San Lorenzo y River en donde sí se venderán generales pero para los hinchas rivales. Como así también trabajar para mejorar el ingreso al estadio, ya que son muchos los socios que se quejan en ese sentido como por ejemplo las demoras que se producen para ingresar a la platea este. Cuestiones menores, pero que deben atenderse para que no se repitan en el tiempo.

Ahora el objetivo es cerrar el estadio y para eso el presidente sabalero ya puso manos a la obra en lo que sin dudas será otra satisfacción para los hinchas. El plantel está al día luego de pasar algunos sobresaltos que se debían más a cuestiones externas cuando la Comisión Normalizadora no le depositaba el dinero a las instituciones. En consecuencia, le dio orden y previsión algo que no tenía la entidad rojinegra hasta hace un año atrás.


El presidente electo José Vignatti habló de su regreso al club. Foto: Manuel Testi / UNO Santa Fe
Foto: Manuel Testi / UNO Santa Fe
Foto: Manuel Testi / UNO Santa Fe


Cuando se podía dudar de su capacidad de gestión teniendo en cuenta que habían pasado 12 años, Vignatti sacó a relucir todo su oficio y trayectoria para enderezar un barco que hacía agua por todos lados. Se terminaron los cuestionamientos internos, todos los directivos se encolumnaron detrás de la figura presidencial para trabajar en post de lo mejor para Colón.

El tiempo dirá como termina todo esto, pero por ahora el partido Vignatti lo está ganando. Es cierto que en el fútbol todo cambia de una semana a la otra y cuando la pelota deja de entrar en el arco rival surgen los reproches. Por el momento eso no lo tuvo que padecer Vignatti. De allí que el hit que se escucha este último año en los oídos de los hinchas sabaleros no es Despacito de Luis Fonsi sino el "Volvió José, volvió José" que entonan todos.


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