Ovación
Lunes 10 de Julio de 2017

Lucas Alario pasa por su peor sequía goleadora desde que llegó en 2015 y preocupa a River

El delantero arrastra 767 minutos sin convertir en River, una racha negativa inédita desde que llegó en junio de 2015.

Lucas Alario es un animal del área que anotó nada menos que 40 goles en sus 77 partidos con la camiseta de River. Un promedio notable e impensado si se repara en que River realizó una baja inversión inicial por él: le pagó 1.150.000 dólares a Colón por el 30% de su pase.

Sin embargo, Alario comenzó el miércoles pasado sus vacaciones algo preocupadoporque en Paraguay, ante Guaraní, alcanzó los 767 minutos sin convertir en el club de Núñez. Más de ocho partidos sin celebrar un tanto propio es demasiado para un goleador de su jerarquía y para un futbolista autoexigente como él. El tanto que anotó para Argentina en Singapur, en el amistoso que finalizó 6 a 0 el 13 de junio, fue para él un bálsamo orientado en otra dirección: su esperanza de que Jorge Sampaoli lo lleve al Mundial de Rusia.

A tono con las demandas de Marcelo Gallardo para sus dirigidos, Alario no se permite que pasen uno o dos partidos sin convertir. Cuando ocurre eso, el centrodelantero se siente incómodo con él mismo, como quien juega con unos botines que le aprietan más de la cuenta. Pasó más de un mes y medio desde que el 18 de mayo convirtió el gol de la apertura del marcador en el 3 a 2 que River consiguió ante Melgar, en Perú, hasta la victoria 2 a 0 del martes frente a Guaraní en el Defensores del Chaco, con tantos de Ignacio Scocco y de Marcelo Larrondo. Y eso le impidió a Alario irse de vacaciones con un mejor estado de ánimo.

Se alegró por el triunfo ante Guaraní y, sobre todo, por el gol de Scocco. El debut en la red del ex Newell's le recordó su primer gol con la casaca millonaria: en el mismo estadio -Defensores del Chaco-, ante el mismo rival y en el mismo arco (el que está ubicado en el sector de la parcialidad local), como en 2015, en el partido de ida por las semifinales de la Copa que River luego conquistaría frente a Tigres, de México.

Hace semanas se le cerró el arco a Alario. En Paraguay, además, tuvo una floja actuación en general, pero pese a todo Gallardo lo mantuvo en el campo de juego los 90 minutos, acaso a modo de respaldo en medio de esta racha negativa para él.

Desde que llegó a River, Alario se volvió una garantía para los hinchas y un motivo de alerta constante para los equipos rivales. Anotó goles muy festejados y determinantes, como aquellos contra Guaraní en la semifinal de 2015, frente a Tigres en la final que celebró River ese año, ante Sanfrecce Hiroshima en el 1 a 0 que le permitió a River llegar a la final del Mundial de Clubes de Japón 2015, y frente a Boca en la Bombonera por el último campeonato local. Sólo cuatro ejemplos para enumar los tantos más recordados del Nº 13 con la banda roja sobre su pecho.

En tanto, en River esperan poder retener a Alario hasta el 30 de junio de 2018, cuando el club tendrá la posibilidad de pagarle a Colón 1.600.000 dólares por el 40% restante del pase del futbolista. River compró un 30% del pase del goleador en 2015 y otro 30% el año pasado por 1.300.000 dólares, por lo que en el club de Núñez tienen la esperanza de contar con la totalidad de su pase en el futuro mediato, pensando en un destino que parece irremediable e irresistible para el goleador: el fútbol europeo.

La cláusula de rescisión del contrato de Alario con River es de 18 millones de euros y este año estuvo cerca de irse al fútbol chino por esa cifra. Pero finalmente el delantero optó por decirle que no a la montaña de dinero que le ofrecían desde el país asiático y River le aumentó el contrato, a modo de reconocimiento económico.

La pretemporada en Orlando, del 19 de este mes al 1° de agosto, le servirá para recomponer su ánimo y para afinar su condición física y futbolística. Cuando se reanude la actividad oficial, el 8 de agosto en el Monumental (revancha ante Guaraní), Alario buscará volver a ser el goleador serial que supo ganarse un lugar importante en la consideración de los hinchas de River.

Fuente: La Nación.