Ovación
Domingo 07 de Febrero de 2016

Premio castigo

Después de un pésimo primer tiempo, Unión cambió el chip en el complemento y, tras ir perdiendo por los goles de Nicolás Stefanelli y Agustín Bouzat, llegó al empate final 2-2, gracias a las conquistas de Ignacio Malcorra, de penal, y Claudio Riaño, en tiempo de descuento

En Florencio Varela, Defensa y Justicia lo ganaba con los goles de Nicolás Stefanelli y Agustín Bouzat en la primera parte, pero en el complemento Unión se repuso y, con los gritos de Ignacio Malcorra –de penal– y Claudio Riaño, ya en tiempo de descuento, llegó al empate final 2-2. 
•LEER MÁS: Unión lo empató en el final y se trajo un punto que cotiza de Florencio Varela
El encuentro fue válido por la 1ª fecha de la  Zona 2 del certamen Transición de Primera División y fue dirigido por Juan Pablo Pompei. En la próxima jornada el Halcón visitará a Lanús, mientras que el Rojiblanco recibirá a Temperley. 

Paso en falso
El primer tiempo de Unión fue casi un calco de cómo se presentó la tarde: nublada, fría y lluviosa. Desde el minuto inicial nunca le supo encontrar la vuelta a las acciones y mucho menos a la propuesta y esquema que implementó el Halcón, que era el dueño de todo, tanto desde la tenencia como desde la propuesta ofensiva.
Se notó más que nada en la zona media, con jugadores experimentados y dinámicos que no le permitió al Rojiblanco ejercer el dominio que ya le es característico. En ese sentido, uno de los que más se sintió fue Agustín Bouzat que, por la izquierda, lastimó y mucho, evidenciando grietas en una defensa santafesina que sufría por demás. Así fue como paulatinamente se fue tornando en el mejor jugador de la tarde en Florencio Varela.
Sin dudas fue muy preocupante lo de Unión, ya que jamás pudo hacer pie y, cuando quería meterse de lleno en campo contrario, caía en el embudo de Defensa, que aplicaba su rol a la perfección. Se vio superado en todas las líneas, con saldos colectivos muy malos y con rendimientos por lo bajo de lo esperado. 
De no haber sido por Nereo Fernández, el final del primer tiempo se hubiese ido todavía más amplio.  En pocas palabras, el Tate hizo todo al revés, porque todo lo bueno que expuso durante la pretemporada brilló por su ausencia en los 45’ iniciales y que, lógicamente, fue aprovechado por un elenco de Holan que supo a qué jugar, presionando y no dejando salir por abajo.
El equipo de Leonardo Madelón apenas tuvo algunos arrestos de Nacho Malcorra por izquierda y la movilidad de Diego Villar, pero tampoco fue tan sustancial como para mostrar alguna diferencia de potencial. La lluvia intensa fue otro condimento especial dentro de la tarde en Varela, mucho más cuando a los 19’, Nicolás Stefanelli puso el 1-0, tras los claros desacoples defensivos de Unión. Un golpe duro que costó asimilar, porque salió en busca del empate, pero sus argumentos estratégicos fueron muy tenues y sin sobresaltos para el local. Nelson Acevedo corrió siempre desde atrás dejando infinidad de espacios a sus espaldas, algo que no fue despilfarrado por la capacidad de Fabián Bordagaray y Bouzat, que a los 32’ quedó mano a mano con Nereo para estampar el 2-0 que le quedaba más que bien al trámite.
Así se extinguió el acto inaugural, donde quedó evidenciado que el equipo santafesino no hizo nada de nada como para ser protagonista y mucho menos para revertir el resultado. Una actuación pésima y que necesitaba de un cambio rápido de chip para revertir esta historia.

Un cambio radical
Leonardo Madelón sabía que necesitaba aplicarles un buen enjuague en la cabeza a sus dirigidos para tener esperanzas en el complemento y al parecer sus palabras e indicaciones en el vestuario tuvieron sus frutos, ya que Unión fue un equipo totalmente distinto. Los primeros minutos fueron más de lo mismo, pero a partir de los 10’ el camino comenzó a enderezarse con el gol de Ignacio Malcorra, de penal, para que la lluvia termine siendo un bálsamo en Florencio Varela.
A partir de allí comenzó otro partido, con un Rojiblanco más comprometido con el juego y siendo dominador absoluto del trámite. Madelón comenzó a mover las piezas, mandó a la cancha a Martín Rolle y Soldano en busca de mayor profundidad y tenencia de balón. Es verdad que costó agarrar ritmo, pero después de los 25’ el campo se había enderezado directamente en favor del visitante, que apostaba en abrir la cancha con Malcorra –una de las figuras– y las incursiones de Mauricio Martínez rompiendo líneas enemigas por el andarivel derecho, ya que jugó todo el segundo tiempo como tradicional ocho.
A todo esto hay que agregarle un fortalecimiento en defensa, que en el primer acto dejó mucho que desear, pero encausó su performance con el correr de los minutos ante un Halcón desdibujado y que extrañamente se cayó a pedazos.
Con dos centro delanteros (Soldano-Riaño), Unión buscó cuidar la pelota y darle injerencia al juego por las bandas, algo que resultó más que bien, ya que Defensa no supo tomarle la mano dejando fisuras. Fue interesante el ingreso de Martín Rolle que se paró decididamente como creador de juego, sumado a la lucha y entrega de siempre de Franco Soldano. 
El Tate había ganado mucho anímicamente, pero más que nada desde lo futbolístico, siendo la antítesis del elenco del comienzo. Saludable desde todo punto, más que nada porque la desventaja de 2-0 era casi un puñal difícil de curar. De tanto ir y, cuando el tiempo se moría, tras un tiro de esquina, la pelota le quedó en el área a Claudio Riaño, que ajustició a Mauricio Arias para estampar el empate a los 46’. Un festejo más que eufórico para un Unión que obtuvo un premio más que importante por su entrega, pero que igualmente no deja conforme del todo a Madelón por la mala imagen del primer tiempo.
De esta manera, el Rojiblanco se trae desde Florencio Varela un valioso empate que cotiza en bolsa, sabiendo que hay un montón de cosas por corregir, pero que desde la actitud no hay nada que reprochar y sigue indeleble.

Claudio Cáplan / claudio.caplan@uno.com.ar