Ovación
Martes 21 de Julio de 2015

¿Qué será de su futuro?

En un diálogo que sostuvo anteanoche con el colega Carlos Irusta y el programa Ring Side en el Aire, de Radio La Red, el santafesino Marcos René Maidana tiró: “La verdad es que perdí las ganas de seguir boxeando”

La voz del santafesino Marcos René Maidana –calma, pausada y sin estridencias–, llega a través del teléfono. Es de noche, tarde. Le preguntamos si ya se durmió su nena, Emilia, que ya tiene más de un año. “Sí, ya se durmió, preguntá tranquilo”, dice.
Hace apenas unos días, el 17 de julio, el Campeón del Pueblo cumplió sus flamantes 32 años, buena excusa para arrancar por ahí…
—¿Hiciste alguna fiesta?
—No, fue todo muy familiar, muy improvisado: mis papás, mis hermanas, mi mujer, claro, mi hija, algunos amigos… Fue un asado y nada más… La verdad es que me agarró medio de sorpresa… 
—¿Cómo te puede tomar de sorpresa tu propio cumpleaños, Chino? 
—(Entre risas, festejando la broma que el mismo provocó) Lo que pasa es que ando atareado, haciendo muchas cosas… Eso es lo que pasa.
—¿Y qué estás haciendo?
—Ante todo algunas construcciones nuevas. Las estoy haciendo en Margarita, en donde está toda mi familia (en realidad él vive muy cerca, en Calchaquí, en donde se casó hace unos meses, con gran fiesta de por medio). Y eso es todo… ¡Ah! Además tengo dos perros nuevos y los saco a pasear, y también estoy haciendo bicicleta, salgo a pedalear en la ruta. Me muevo un poco para mantenerme, para estar bien físicamente.
—¿Y la balanza cómo anda? ¿La revisaste últimamente?
—No, mejor que no…
—¿Y qué hay del boxeo, Marcos? ¿Lo extrañás?
—Y, la verdad es que mucho no lo extraño. Tampoco tengo muchas ganas de volver o de entrenar. Por ahora, al menos,
—¿Ves peleas por televisión, por ejemplo?
—No, muy poco… 
—¿Viste la victoria de (el chaqueño) César Cuenca en Macao, por el campeonato mundial (welter junior FIB)?
—No, la verdad es que no pude, pero me alegró mucho, porque Cuenca se merecía esta oportunidad, es un muy buen muchacho, muy respetuoso, muy querible… Me alegró mucho.
Esto va por nuestra cuenta pero, cuando los boxeadores dejan de ver peleas por televisión, es una muestra de desinterés manifiesto. “Va por nuestra cuenta”, afirmamos, para que se entienda bien, pero…
—¿Pensás en una próxima pelea, por ejemplo, en un próximo rival?
—Quieren que vaya a entrenar y que diga cuando quiero pelear. Me nombraron a (los estadounidenses) (Andre) Berto, (Robert) Guerrero, (Shawn) Porter… Hay muchos boxeadores, se puede hacer (la pelea), pero hay que estar en condiciones físicas, a full, porque son todos boxeadores buenos. Pero, la verdad, es que no tengo muchas ganas… Encima de volver a todo ese lío que son los periodistas, las entrevistas, las conferencias de prensa. De afuera puede parecer todo muy lindo, pero llega un momento en que eso te cansa.
—Bueno, para quien no está en el tema, da la idea de que, justamente, las conferencias de prensa, los desfiles y las sesiones fotográficas son lo más divertido. 
—Depende para quién. Algunos son más mediáticos y puede gustarles. A mí, no.
—A Maravilla Martínez seguramente le gusta…
—Sí, y está bien, cada uno ve las cosas a su manera. Y eso que no hablamos de lo principal: las concentraciones, los entrenamientos, los sparrings, el cuidarse con las comidas… Es mucho sacrificio. Y no me gusta tanto el barullo.
—Sos como (el chubutense) Lucas Matthysse.
—Sí, y dicho sea de paso, me alegra mucho que tenga su chance (mundialista, el próximo 3 de octubre), se la merece y va a ser campeón de nuevo.
—En algún momento todo termina. Maravilla Martínez canaliza la falta de adrenalina que le daba el boxeo con sus funciones de teatro. ¿Y vos?
—Y, yo estoy dedicándole el tiempo a otras cosas que quería hacer y que, cuando estaba en concentraciones, no podía. Para las dos peleas del año pasado con (el invicto estadounidense) Floyd Mayweather, me pasé casi todo el año concentrado. Bueno, ahora tengo tiempo para hacer las cosas que fui planeando hacer en ese tiempo.
—¿Por ejemplo?
—Estoy construyendo una gran cabaña en la costa, por ejemplo, entre otras cosas. Es algo con lo que siempre soñé y ahora puedo hacerlo.
—Serás consciente de que, en los Estados Unidos, sos una figura de atracción. Que son muchos los que quieren verte pelear y que, por consiguiente, esperan que anuncies tu próxima pelea.
—Y, sí, (su asesor, Sebastián) Contursi me llama y me dice lo que hay (como posibles rivales) y lo que quiere hacer (el promotor estadounidense) Al Haymon (con el que el Chino tiene contrato firmado). Pero tranquilo nomás, ya que vamos a ver qué pasa, porque la verdad es que perdí las ganas de seguir boxeando. Gané mucha plata, mi familia me contiene muy bien. Tendría que pensarlo mucho en este momento…
—Pero fue justamente Sebastián Contursi, precisamente, quien nos dijo que podrías pelear en diciembre y que hasta se barajaban nombres como los de Adrien Broner, Andre Berto o el propio Danny García.
—Sí, y también se habló de Shawn Porter y hasta del Fantasma Guerrero pero, la verdad, no sé todavía. Tengo que ir allá a entrenar y ver cómo me siento. Todavía estoy ahí, no tengo muchas ganas, voy a ver.
—Se comentó que ibas a viajar a los Estados Unidos.
—Sí, porque además tengo ganas de ver a mi primo, Pileta (Gustavo Martín Gómez Maidana), a Contursi, a mi hermanito Fabián (Andrés Maidana, de 23 años). Si todo sale bien voy a ir en agosto.
—¿Entonces vas a entrenar?
—Sí, vamos a ver; igual, voy a ir con mi señora y la nena…
—Sabés que, después de la actuación de Manny Pacquiao frente a Floyd Mayweather, tus acciones crecieron, porque le hiciste mucha más pelea que el filipino.
—Sí, yo estuve ahí esa noche y me lo dijo mucha gente. Pacquiao se equivocó, tendría que haber salido a pelear, como hice yo.
—¿Y qué te motivaría? Digo, no creo que sea solamente cuestión de dinero.
—La verdad que no sé, me tienen que agarrar ganas nomás, no tengo algo que me motive. En las dos últimas peleas (contra Mayweather) hice buenas bolsas, me siento bien. Me siento respaldado con eso, por eso estoy tranquilo. Pienso seguir así, y vemos más adelante, por ahí sale algo bueno, y agarramos viaje.
—¿Puede ser que fue demasiada la presión y la expectativa al pelear —y dos veces— con Mayweather que luego cuesta encontrar objetivos más grandes?
—Ya perdí, como se dice, las ganas de seguir boxeando, al intentar dos veces pelear con Floyd Mayweather y no poder... Ahí dejé todo, dejé todo lo que tenía del boxeo. La verdad es que no me queda nada por demostrar. Ya demostré todo, dejé todo en cada pelea. Peleas duras, y creo que dejé todo en el ring.
—De todas maneras, sabés que hoy sos un referente, como Lucas Matthysse, del boxeo argentino en los Estados Unidos, y que se esperan muchas cosas de los dos.
—Sí, claro. Lucas despierta mucho en la gente. Está él, yo, estamos ahí en el montón.
Y dice “en el montón” como si lo sintiera así, tal vez sin darse cuenta de que su carrera fue una de las más explosivas y exitosas de los últimos años para el boxeo argentino a nivel mundial.
Dice “en el montón” porque así es el Chino, transparente, generoso y, a la hora de subir al ring, de los que no se guardan nada. Mientras tanto, seguirá pensando en su futuro, aunque hay frases que nos siguen dando vueltas en la cabeza.
En primer lugar: “Ya perdí, como se dice, las ganas de seguir boxeando, al intentar dos veces pelear con Floyd Mayweather y no poder... Ahí dejé todo, dejé todo lo que tenía del boxeo”. Y la segunda: “La verdad que no me queda (por demostrar). Ya demostré todo, dejé todo en cada pelea. Peleas duras, y creo que dejé todo en el ring”.
¿Cuál será el futuro del Chino?