Ovación
Sábado 23 de Abril de 2016

Responsables dentro y fuera de la cancha

El Sabalero cayó nuevamente frente a Unión y de esta manera suma cinco partidos sin vencer a su clásico rival. La expulsión de Pablo Vegetti en el segundo tiempo precipitó la derrota.

Colón tocó fondo y si bien quedan cuatro partidos para culminar el torneo, para todos el campeonato se terminó este sábado con un nuevo mazazo que le asestó su clásico rival. En un mes el Sabalero perdió dos Clásicos y de esta manera extendió a cinco los partidos sin vencer a Unión. Los balances se suelen hacer cuando finaliza un certamen, pero en este caso y con 12 fechas jugadas se puede mencionar que afuera y adentro de la cancha Colón hizo todo mal.
La crisis dirigencial que se desató a poco de asumir esta Comisión Directiva brindó inestabilidad en el cuerpo técnico y el plantel. No quiere decir que si los directivos se pelean los futbolistas  salen al campo de juego pensando en eso. Pero está claro que el clima interno que se respiró en esta última etapa estaba absolutamente viciado.
Cuando se analiza la conformación del plantel se llegará a la conclusión de que la Comisión Directiva falló mucho más de lo que acertó incorporando a jugadores que hoy nadie se acuerda y que en el peor de los casos lo recuerdan por sus bajas producciones. Santiago Biglieri, Cristian Palomeque, Santiago Villafañe, Federico Ruiz, Franco Mazurek, Nicolás Silva, Diego Lagos, Osvaldo Barsottini, Raúl Iberbia, Adrián Bastía y Víctor Figueroa.
A excepción del Polaco ninguno de los otros rindió con la camiseta rojinegra y en esa lista se puede mencionar a Iberbia y Figueroa alternando buenas con malas, aunque más de estas últimas. Así las cosas de este momento que vive Colón deberán hacerse cargo los directivos a los cuales los socios votaron para tomar decisiones y no fallar y hasta el momento hicieron todo lo contrario.
Sin dudas que la institución vive sus horas más aciagas, salvando las distancias se pueden comparar con aquel descenso que sufrió en mayo del 2014. En aquella oportunidad Colón perdió la categoría después de 19 años en Primera División. Pero la reestructuración del torneo le permitió ascender de manera inmediata ya que en seis meses había 10 ascensos, con lo cual la frustración inicial le dio paso a la esperanza.
En este caso, el horizonte de Colón es demasiado difuso, nadie sabe realmente que irá a suceder, si las divergencias entre los directivos se seguirán sucediendo o reinará la cordura para tranquilizar las aguas y acomodar el barco. Es obvio que circunscribir  las responsabilidades en los directivos es observar la mitad del vaso, por que está claro que los jugadores en este tiempo a excepción de los primeros tres partidos no ayudaron en nada.
No demostraron estar a la altura de las circunstancias y ante el primer traspié les faltó rebeldía para dar vuelta la historia. Al primer golpe certero, el equipo bajaba la guardia y terminaba siendo goleado. Ayer justamente debía dar una muestra de carácter y jugar durante los 90’ con los dientes apretados y sin escatimar esfuerzos.
Los únicos que entendieron ese mensaje fueron Germán Conti, Gerónimo Poblete y Adrián Bastía. A ninguno de ellos se les podrá reprochar nada, el resto estuvo en deuda, algunos más que otros. En la primera etapa salieron a jugar de manera cautelosa, sacándose la pelota de encima y apostando a aguantar el resultado como sea.
En ese primer tiempo Colón no pateó al arco dando la sensación que se conformaba con el empate. No obstante en el segundo tiempo salió con otra actitud y allí se observó lo mejor del Sabalero que dispuso de una chance concreta para marcar pero el cabezazo de Figueroa encontró una enorme respuesta de Nereo Fernández.
Pero la insólita y absurda expulsión del irresponsable de Pablo Vegetti marcó un quiebre en el partido, dado que le aplicó un codazo a Rolando García Guerreño y Patricio Loustau le mostró la roja. A partir de allí Unión lo fue a buscar, lo acorraló y encontró su premio luego de una excelente asistencia de Claudio Riaño para una muy buena definición de Lucas Gamba.
Quedaban algunos minutos para el final, pero ya no había respuestas anímicas para intentar modificar el curso de los acontecimientos. La suerte estaba echada y no había más nada por hacer. Aquel entusiasmo del inicio del segundo tiempo le dio paso a la resignación. Al fin y al cabo el resultado era muy lógico ya que Unión había hecho más para quedarse con el triunfo y postergar las ilusiones del Sabalero.
El próximo viernes Colón recibirá a Olimpo y allí los hinchas darán su veredicto, es obvio que reinará el descontento y la protesta se hará sentir. Y no es para menos, ya que los simpatizantes hoy se sienten absolutamente defraudados con quienes lo representan. Desde los directivos hasta los jugadores.
La mayoría de este plantel jugó en siete meses cuatro Clásicos, sumando dos derrotas e igual cantidad de empates. Pero además no pudo marcar ni siquiera un gol. Lo que agrava aún más este panorama desolador. Encima, en esta oportunidad no hay revancha ya que luego del 0-3 estaba la posibilidad de revertir la imagen.
Pero este sábado este grupo de jugadores la dejó pasar y ahora habrá que aguardar al próximo campeonato para el cual falta una eternidad. Si bien van apenas cuatro meses de este 2016, muchos ya deben estar esperando que se termine, porque hasta aquí resultó nefasto para el mundo Colón. Muchos pensarán que peor no se puede estar, pero cuando se desatan las crisis nunca se sabe cuando terminan. El hincha  hoy vive una pesadilla y pide por favor que lo despierten cuanto antes.
 Mariano Cassanello / mariano.cassanello@uno.com.ar