Ovación
Jueves 01 de Enero de 2015

“Sería un sueño jugar en Colón”

El humbolense Augusto Díaz tuvo un gran año jugando en Langon de Francia (13 goles en 12 pleitos), haciendo que otras instituciones se fijaran en él. Es por ello que en 2015 se calzará la camiseta de Bergerac Football Club.

Todo niño cuando comienza a jugar al fútbol sueña con ser profesional. Para eso debe esforzarse y trazarse objetivos. Es clave una buena formación, no solo física y futbolística, sino también mental, de aprender los valores para ser una persona de bien y un compañero responsable (aunque hay excepciones).


Ahora bien, nadie dice que sea fácil, todo lo contrario, es harto complicado, máxime en la vorágine en la que se vive y donde el exitismo genera una presión tan grande que atenta muchas veces con alcanzar los sueños. Pero la fe es lo último que se pierde y, si uno quiere ser grande, debe jugársela. El deporte es superación; son las decisiones y no las condiciones lo que determinan un futuro.


Pero hubo un chico que tuvo que superar un montón de escollos hasta que enderezó su camino. Se trata de Augusto Díaz que, con sus 22 años, encontró en Francia el lugar para afirmarse y, si el destino le hace un guiño, poder dar el salto definitivo a la elite mundial. 


Tuvo un gran 2014, ya que se cansó del pulverizar redes en Sarmiento de Humboldt (se desempeña como centrodelantero), localidad que lo vio nacer. Hasta que una chance golpeó a su puerta y no la dejó pasar. Armó las valijas y recaló en Langon Football Club (3ª División), al que se adaptó perfectamente. Eso quedó reflejado con una performance que mete miedo: 13 goles en 12 partidos. Obviamente esto no fue pasado por alto y rápidamente fue contratado por Bergerac, escuadra a la que deberá presentarse el próximo 4 de enero.


“Se termina un año muy bueno desde lo deportivo, porque cumplí mis expectativas. La idea era convertir goles y subir de categoría. Después de haber marcado 13 pude cambiar de equipo y nivel, que era lo que estaba buscando, así que muy contento”, reconoció Tato, que antes de viajar a Europa se dio una vuelta por Diario UNO para charlar con Ovación.


Esta no es la primera vez que le toca jugar en Francia, ya que a los 14 años y, formando parte del proyecto Crecer San Francisco, en Córdoba, se incorporó a las filas de Bordeaux. Allí hizo las inferiores, hasta que a los 18 comenzó a tener rodaje en la Reserva, a la vez que entrenaba con la Primera. Aunque las cosas cambiaron y, a raíz de la falta chances, regresó al país. Siguió jugando en el club de sus amores, Sarmiento, hasta que surgió la posibilidad retornar al país galo.


“En la etapa anterior era muy chico y estuve mucho tiempo sin jugar, más que nada por el tema de papeles (tuvo que tramitar el pasaporte comunitario). Como todo jugador, yo quería tener minutos y las cosas no se daban, pero por suerte, con esfuerzo y mucho sacrificio, todo se revirtió”, apuntó.


—¿En qué tipo de torneo jugás?
—Uno en el que se marca mucho y se hacen pocos goles. Igualmente cada partido es diferente. Es muy físico. Cuando llegué nunca me imaginé que podía ser así, porque la marca es asfixiante y, no conforme con eso, te matan a patadas –literalmente, claro está–; en sí los partidos son muy cerrados, salvo raras excepciones. Por ejemplo hubo uno en el que ganamos 12-0 y yo hice cinco goles, pero no es de todos los días. Es una liga muy complicada, pero me adapté.


—¿Objetivos para 2015?
—Lo primero será complementarme con mis nuevos compañeros y tratar de pelear bien arriba. Mis expectativas pasan por seguir haciendo goles e ir escalando hasta llegar a lo máximo, que sería jugar en Primera División. 


—¿Qué tipo de delantero sos?
—Soy bastante completo. Me gusta mucho jugar con la pelota, soy muy técnico y tengo la virtud de también asistir a mis compañeros. Soy potente y en todo momento intento ir para adelante. Eso sí, no soy de esos delanteros que están nada más para empujarla, yo trato de jugar y, si se puede, arrancar la acción y terminarla.


—Cuando pegaste la vuelta la última vez, ¿temiste que tu carrera se  terminara?
—Sinceramente, sí. Hasta pensé en culminar los estudios y en empezar una carrera universitaria. Pero sabía que alguna chance más tendría. Todo el tiempo andaba eso por mi cabeza, pero por otra parte también tenía ese malestar de saber que el margen de error era cada vez más corto, mucho más a los 22 años. Pero eso no me importó y acá estoy, haciendo todo para que esta llama de esperanza no siga encendida.

 

Un corazón pintado de rojo y negro
La historia de Tato Díaz no comenzó solo a los 14 años, sino mucho antes, a los tres, cuando dio sus primeros pasos en la escuelita de Sarmiento de Humboldt. A los 12 llegó a Colón de la mano de Roberto La Chancha Lheritier, que lo tuvo como una de sus figuras. Por factores externos, tuvo que alejarse y encontrar su rumbo en otro lugar. Aquella era una época en la que fue difícil ver juveniles en la Primera Sabalera, pero ahora la realidad es otra y Augusto así también lo vio.

“Me da mucha emoción que puedan jugar muchos pibes en Primera. Justamente tengo un amigo que trabaja en las inferiores y que también es de Humboldt que me cuenta todo. Quizás años atrás era complicado debutar en Colón, pero por suerte hoy en día eso cambió, ya que la institución está creciendo en ese aspecto. Yo soy hincha de Colón y por eso lo vivo distinto”, reconoció.

—¿Soñás con jugar en Colón?
—Me encantaría, sería un sueño cumplido jugar en Colón. Mucho más, porque mi familia es prácticamente toda hincha del club.

—¿Seguiste todo la campaña?
—Lo seguí por internet. Fue un año atípico. Por ejemplo, me dolió muchísimo el partido contra Douglas, por toda la gente que había viajado para alentar y perdió. Con Colón siempre se sufre (risas). Ni hablar el último partido contra Boca Unidos; eran las 10 de la noche en Francia y yo pegado a la computadora viendo todo solo, ni el loro estaba; hasta que llegó el gol y lo grité tanto que nadie en el edificio entendía que pasaba. Lo viví así porque soy hincha y la verdad es una emoción muy grande saber que el club volverá a Primera, que es el lugar donde debe estar.

Juan Diego Ferrante/ juandiego.ferrante@uno.com.ar