Ovación
Martes 21 de Abril de 2015

Tri, Tri, Triverio...

Con un iluminado Enrique Triverio, autor de tres goles, Unión superó anoche como visitante a Quilmes por 3-1, y volvió a la victoria después de dos derrotas. El Tate fundamentó su triunfo gracias a la contundencia y a que el Cervecero culminó con nueve jugadores.

En un vertiginoso duelo que se llevó a cabo en el estadio José Luis Meiszner, Unión derrotó por 3-1 a Quilmes, con un triplete de Enrique Triverio (Rubén Ramírez abrió el juego luego de un penal a los 20”). El local -terminó con nueve por las rojas a Uglessich y Ramírez- mostró una notoria mejoría en su desempeño, pero la contundencia del Tate provocó que no pudieran darle aire a un Julio César Falcioni que quedó al borde de la cornisa.
De esta manera, el elenco rojiblanco le puso fin a la racha adversa de dos derrotas en fila y espera con fuerzas renovadas el duelo de la próxima jornada ante Belgrano, en Santa Fe, dentro de dos semanas.

Marcaron de entrada
La noche comenzó negra para los santafesinos, porque a los 22”, a muy poco de haber comenzado el encuentro, forcejearon Adrián Calello y García Guerreño, quienes se metieron en el área rojiblanca y el central paraguayo tomó de la camiseta al volante cervecero. El árbitro ni dudó para marcar penal, que Tito Ramírez cambió por gol. De esta manera, el zaguero vio la tarjeta amarilla y llegó a la quinta.
Pero por suerte para los intereses Tatengues llegó rápido al empate, porque a los 5’ después de una presión intensa en zona defensiva local, el lateral Bontempo se equivocó, la pelota le quedó  Triverio, quien no titubeó en sacar un zurdazo rasante e impecable para que la bocha se metiera en el palo más alejado del arquero Assmann.
Después de obtener la igualdad, la visita se adelantó en el campo, ahogó en el medio presionando con Matías Sánchez y Mauricio Martínez, más el adelantamiento que mostró Nacho Malcorra. Pero Quilmes no se quedó atrás, ya que también apostó a la gambeta de Droopy Gómez y a la experiencia de Sebastián Romero. Así, con esquemas de juego similares, Tatengues y Cerveceros intentaron  superarse mutuamente pero no pudieron sobreponerse.
Incluso, luego del tanto, los rojiblancos fueron los que tuvieron la iniciativa, aunque entre los 20’ y los 30’ el que más apretó  fue el elenco de Falcioni con Gómez como abanderado, pero la defensa de Unión se cerró bien ante los centros que cayeron a las manos de un sólido Nereo  Fernández.

Codazo y penal
En el momento en que los locales intentaban complicar a los santafesinos, a los 37’, llegó una pelota al área cervecera, Uglessich le metió un codazo en el rostro a Triverio y el árbitro Ariel Penel no dudó en tomar dos decisiones: la primera echar al segundo marcador central y, luego, cobrar penal que Kike canjeó por gol para el 2-1, que daba vuelta  el resultado.

Lo liquidó
El Tate salió a jugar el complemento con el fin de liquidar la historia, ya que su rival tenía la obligación de salir a proponer con un jugador menos. Entonces la idea era aprovechar los espacios lógicos que aparecerían. En los primeros minutos costó hacer pie, incluso no se notó la diferencia numérica, porque el juego se mantenía disputado en el medio terreno habida cuenta que el dueño de casa mantuvo a los cuatro jugadores del medio (resignó uno del fondo).
Cuando todo era paridad, a los 17’ Nacho Malcorra desniveló por el andarivel izquierdo y, tras sobrepasar a su marcador, envió un centro bajo hacia el medio que encontró a Triverio quien, de primera, batió nuevamente a Fabián Assman para poner el 3-1.
A partir de allí todo cambió en favor de los santafesinos, que se dedicaron a manejar el trámite de lado a lado aprovechando las bandas y lastimando con la velocidad de Gamba y un picante Triverio. Pero las cosas se le complicaron todavía más al elenco de Julio César Falcioni, que se desmembró del todo con la expulsión de Tito Ramírez por exceso verbal. Un punto de inflexión que favoreció del todo a Unión que, si ya con uno más era amo y señor, con dos la cosa era más a su favor. Así y todo, no fue lo contundente que se esperaba, dado que no encontraba las formas de pulverizar a una defensa cervecera que ya defendía mano a mano.
Madelón poco a poco fue moviendo el banco con el fin de encontrar frescura de mitad de cancha hacia adelante. Básicamente porque la prioridad era definitivamente liquidar la historia. Los minutos fueron pasando y los resquicios eran cada vez más notorios y a los 36’ Martín Fabro casi pone el cuarto sino fuese porque su disparo dio en el travesaño después de capitalizar una buena jugada colectiva comenzada por Nacho Malcorra, de buen complemento.
Casi abatido, Quilmes solo dependía de lo que pudiera hacer el santafesino Rodrigo Gómez, quien con un formidable tiro libre hizo que Nereo Fernández agigantara su humanidad. Algo que volvió a pasar pisando los 40’ para que el golero se convierta en una de las figuras. La victoria rojiblanca estaba cantada desde la expulsión de Ramírez y, pese a que pudo ir por más goles, apostó más bien a controlar el balón y bajarle intensidad al juego, que ya no tendría modificaciones de consideración. 
Nuevamente casi llega otro tanto a través de Fabro, pero el mediocampista derecho no alcanzó a conectar un centro de Malcorra desde la izquierda cuando el reloj ya marcaba los 42’. Los minutos fueron pasando hasta que llegó el pitazo de Ariel Penel que decretó la victoria de Unión por 3-1, que le puso fin a las dos caídas en fila que arrastraba y con la ratificación del buen presente de Enrique Triverio, quien llegó a los siete tantos en el campeonato.
Un nuevo paso hacia adelante para ganar en confianza, máxime si se tiene en cuenta que en la próxima jornada recibirá a uno de los encumbrados: Belgrano de Córdoba.

Por Claudio Caplan / claudio.caplan@uno.com.ar