Ovación
Miércoles 29 de Julio de 2015

Una partida similar a la del Indiecito Solari

En la madrugada del 28 de marzo de 1993, luego de haberle marcado un gol a Colón en el clásico de la 30ª fecha de la Segunda División del campeonato 1992/1993, en el estadio Brigadier Estanislao López (1-1), perdió la vida en un accidente automovilístico Hernán René Solari. El Indio se dirigía a Ingeniero Chanourdie, su pueblo natal, en su Peugeot 404, para pasar el domingo con su familia. En el trágico accidente, donde también intervinieron dos camiones, además fallecieron sus amigos Roli Fernández y Matías Ibarra. 
La partida de Solari caló tan hondo en el sentimiento del hincha rojiblanco que incluso una tribuna del estadio 15 de Abril lleva su nombre. El volante santafesino disputó apenas 35 partidos en la entidad de la Avenida y convirtió cuatro tantos. Sin embargo, el que le marcó al Sabalero el día anterior a su fallecimiento pasó a la eternidad en el sentimiento del pueblo tatengue.
El Indiecito había nacido el 27 de octubre de 1968 en un pequeño pueblo ubicado en el norte santafesino. Fue un producto genuino de las inferiores de Unión, aunque comenzó su carrera como futbolista en Racing de Reconquista. Con solo 16 años fue reclutado por la entidad tatengue, de la cual era ferviente hincha. Debutó en Primera División en la temporada 1989/90, cuando Unión había retornado al círculo máximo del fútbol argentino. 
Por eso es inevitable comparar las partidas de Solari con la de Diego Barisone, ya que el defensor también surgió futbolísticamente de las canteras del club, incluso fue el primer jugador de la institución en llegar desde la Escuelita –está pronta a cumplir 20 años a– Primera División. 
Desde ayer, el nombre de Bari se  asocia al del Indiecito Solari, unidos por la misma pasión, amor por el club y por un trágico final.