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El País Miércoles, 02 de marzo de 2011 | 10:03

Falleció Melina González, la muchacha que reclamaba por una ley de muerte digna

ejó de existir en la tarde de la víspera en el Hospital Garraham, en Capital Federal. Donó sus órganos para que se investigara el mal que la había postrado, el síndrome de neurofibromatosis. Desde el viernes estaba sedada profundamente.

El viernes pasado, la Justicia permitió a los médicos del Hospital Garrahan inducir al coma farmacológico a Melina González, una adolescente de 19 años que había pedido ser sedada profundamente para dejar de sufrir en la etapa terminal de su enfermedad. La joven murió este martes a la tarde, según informó el diario Crónica.

Después de 31 días de batalla contra la burocracia judicial, Melina y su madre, Susana Bustamante, lograron que la Justicia permitiera a los médicos que la trataban en el Garrahan que le aplicaran sedantes para inducirla al coma. El caso fue tratado por el Comité de Bioética del centro médico porteño donde la chica falleció.

Melina pesaba 18 kilos al momento de su muerte y tenía la mayor parte de su cuerpo paralizado. Antes de ser sedada profundamente se despidió de sus hermanos, su madre y sus amigos, y ya había comenzado una lucha para que se trate en el Congreso una "ley de muerte digna", como se refirió Bustamante.

"Esta tarde se fue Melina, un ángel que será eterno. Dejó de sufrir, eso es lo que me da fuerzas para no quebrarme", anunció la madre de Melina. Antes de morir, la chica había expresado su deseo de que su cuerpo sea donado para investigar la enfermedad que padeció.

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