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Sábado 20 de Febrero de 2016

La soberanía digital en debate por el uso de Facebook at Work en el Estado

El gobierno de Macri impulsa una experiencia piloto en el Ministerio de Modernización. Pros y contras de su utilización

En su viaje al Foro Económico Mundial en la ciudad suiza de Davos, el presidente Mauricio Macri tuvo un encuentro con Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook y número dos de la compañía, por detrás de su creador Mark Zuckerberg. Tras esa reunión, se informó escuetamente que el gobierno nacional planea utilizar en dependencias de la administración pública una herramienta llamada Facebook at Work.
La misma está pensada para el mundo empresarial, donde los empleados de las distintas compañías que lo utilizan pueden estar en contacto con sus compañeros, compartir trabajos, tareas y agendas, sincronizando su labor en un entorno muy similar al que tiene la red social para su uso doméstico. 
La prueba piloto de esta solución tecnológica se llevará a cabo dentro del flamante Ministerio de Modernización, y según destacó el Daniel Abadie, ‎subsecretario de Gobierno Digital del ‎Ministerio de Modernización de la Nación, en una entrevista realizada por iProfesional, la intención es “explorar soluciones que potencien el trabajo en equipo y las estructuras horizontales”. Agregó además que la utilización de Facebook at Work “puede simplificar el proceso de adopción, al ser una de las herramientas más utilizadas del mundo”.
El anuncio no pasó inadvertido en la comunidad tecnológica que recibió críticas, elogios, y fundamentalmente muchas dudas acerca de las condiciones bajo las que se utilizará la aplicación, más siendo además la Argentina el primer país en darle uso dentro de la administración pública. 
Carlos Aguirre es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de Córdoba, dicta allí además la materia Economía del Derecho e Internet, es vicepresidente de la Asociación Argentina de Derecho Informático, miembro del directorio del Colegio de Abogados de Córdoba, e integrante de la Asociación Grupo de Estudio e Investigación Académica en Derecho, Economía y Negocios en la Sociedad de la Información.
Consultado por Diario UNO, Aguirre se mostró cauteloso respecto de la decisión del gobierno, aunque reconoció que en los ámbitos de los que participa fue mal recibida y muy criticada. A su vez, dijo que los activistas de la sociedad civil tienen una mirada negativa al respecto, pero que está parcializada.
En este sentido aclaró que muchos de los que hablan sobre el tema desconocen en profundidad qué es Facebook At Work, más allá de lo que la propia compañía publicita sobre las ventajas que otorga para el trabajo colaborativo. 
Sin embargo, remarcó que “hay que preguntarse sobre algunas otras cosas como la privacidad y los datos personales”, e hizo hincapié en los cuidados que se debe tener en el resguardo de información sensible. 
“Creo que la idea es buena, y nadie niega que el trabajo en equipo, si es ayudado o intermediado por las tecnologías del información, internet, Facebook o quién sea, es muy bueno. Pero creo que toda esta bondad de lo que se puede hacer, debe limitarse mucho por las regulaciones que se hagan al momento de establecer esa relación”, aclaró. 
“Me refiero al contrato entre Facebook y el Estado, que deberá estar muy bien hecho. Fundamentalmente resguardando la privacidad, la seguridad, la inviolabilidad de los datos, y de qué pasa si esto sucede. Si hay alguna indemnización o retribución, o qué posibilidad tienen ellos de manejar los datos que estén en sus servidores”, agregó el profesional.

Soberanía digital
En 2013, en un encuentro mundial celebrado en Brasil, tras las revelaciones de espionaje masivo por parte de los Estados Unidos desnudadas por Edward Snowden, el gobierno de Dilma Roussef anunció la intención de obligar a las empresas de internet, en su gran mayoría estadounidenses, a almacenar los datos generados en Brasil dentro de ese país.
En esa línea, Aguirre resaltó que en la discusión en torno de la implementación de Facebook At Work por parte del Estado, el concepto de soberanía digital resume bastante bien el tema, pero que las implicancias van mucho más allá. 
“Hay una complejidad muchísimo mayor en el tema. Yo relativizaría las críticas con mucho cuidado y con
mucha cautela. Creo que la clave está en el contrato que se suscriba con Facebook”, expresó. 
En este sentido, señaló que deberá ser un acuerdo con mucha casuística, no con condiciones generales, en donde se prevean situaciones que puedan acontecer. “La solución va por ahí, por tener una herramienta regida por nuestro derecho. Hay que fijar jurisdicción, hay que establecer qué juez va a entender en la causa, cuál es la ley que se va a utilizar para este convenio, cuáles son los mecanismos de resguardo que vamos a tener, cuál es la seguridad y de qué manera vamos a auditar esa seguridad. Es un tema complejo, pero ahí está la clave en esta cuestión”, remató. 

Una mirada crítica
En diálogo con Diario UNO, Dardo Ceballos, director provincial de Gobierno Abierto manifestó que “más allá del anuncio que suena rimbombante, de que el gobierno nacional se reunió con una de las compañías tecnológicas más grandes del mundo con la intención de modernizar el Estado, hasta el momento hay muy pocos detalles de cómo será esa implementación”. 
“La verdad es que a priori uno piensa que es un retroceso en términos de soberanía digital, y de seguridad de los datos del Estado que son públicos y sobre los que se debe tener un cuidado particular”, advirtió y remarcó que si la plataforma va a funcionar sobre los servidores de Facebook, las comunicaciones interpersonales, el tráfico de documentación y los proyectos van a dejar copias en estos servidores.
“Si esto se lleva a otros ámbitos como el Ministerio de Seguridad, o de Economía, suena complejo y peligroso ofrecer todos los datos a una compañía privada. Además, en otras oportunidades ante la requisitoria del gobierno de los Estados Unidos, Facebook ha entregado datos, entonces se presenta como un retroceso en materia de soberanía digital”, planteó Ceballos. 
Finalmente, se preguntó cuáles serán los tipos de derechos que rijan sobre los materiales que allí circulen, y resaltó que hay muchos detalles técnicos que todavía no se conocen más allá del anuncio público y que merecen una discusión más profunda. 

Sobre Facebook at Work y sus funcionalidades
Facebook at Work posee un aspecto muy similar al de la plataforma personal de Facebook, pero esta versión está orientada a los ambientes laborales y viene de alguna manera a reemplazar el uso de intranet (redes internas para compartir información) por parte de empresas y Estados, y de plataformas similares de competidores directos como Linkedin y Microsoft.
Según publicita la propia red social, su funcionamiento es simple, donde la empresa interesada debe unirse y a partir de ahí, los trabajadores pueden crear una cuenta nueva para acceder a este grupo de trabajo o usar la ya existente. 
Por el momento se presenta como una aplicación sin costo y su uso para las empresas que lo utilizan hasta el momento es gratuito. Lo que no significa que lo sea por siempre, y que en algún momento no haya que pagar algún tipo de suscripción mensual o anual.
“Haga su lugar de trabajo más productivo y conectado para una comunicación rápida, fácil y eficaz”, es la manera en la que publicita la empresa su producto que además sostiene que “permite a los empleados comunicarse y colaborar de forma rápida, sencilla y eficaz con toda su organización utilizando herramientas con las que los colegas ya están familiarizados”.
La aplicación de se puede descargar desde Google Play o de Apple Store y por ende permite el seguimiento de actividades laborales fuera del lugar de trabajo. Además posee, como la versión regular, una sección de noticias, la posibilidad de armar grupos, enviar mensajes y eventos. 

Coqui Toum / jorge.toum@uno.com.ar