Política
Domingo 20 de Marzo de 2016

Para Moreau, “la gente volvió a tener miedo a perder el trabajo”

El exsenador y diputado radical y fundador del MNA pasó por Santa Fe. Asegura que los primeros días de gobierno de Cambiemos ya encienden luces de alarma

El viernes 4 de marzo pasado visitó la ciudad Leopoldo Moreau, que en diferentes períodos fue diputado y senador nacional por la UCR. En 2014 fundó el Movimiento Nacional Alfonsinista (MNA) y a los meses el radicalismo lo expulsó del partido y se alió al Frente para la Victoria.
En Santa Fe participó de una actividad que se llamó “Trinchera de ideas por una patria para todos y democracia para siempre”, que compartió con el docente Ricardo Mascheroni; el diputado provincial de la UCR, Fabián Palo Oliver; y el secretario general de ATE Santa Fe, Jorge Hoffmann.
En esa oportunidad Moreau diálogo con Diario UNO y analizó los primeros días del Frente Cambiemos –que la UCR integra– como gobierno. “Yo soy muy crítico, no solo porque por cuestiones generacionales ya me tocó atravesar experiencias similares a las que hoy se están ensayando, como la de Martínez de Hoz, la década del 90; sino porque, además, advierto que estamos en presencia de un conservadurismo bobo que cree que puede reproducir esas recetas del pasado sin advertir que este no es el mundo de la década del 90”, dijo.
“En ese mundo poscaída del Muro de Berlín –explicó–, había una euforia capitalista, una burbuja financiera, capitales especulativos por todo el mundo y dispuestos a hacer negocios que le permitieran ganar plata fácil y rápido. El mundo de hoy es diametralmente opuesto: está en crisis, ningún país te quiere comprar nada, sino que te quieren vender. La sobreoferta de bienes tiró al sótano los precios de los commodities, Brasil está en una situación recesiva y es el destino del 40% de nuestras exportaciones. El mundo está agresivo con los países emergentes”.
Según Moreau, en ese marco donde el mercado externo no puede ser el sustento de la economía local, al macrismo “se le ocurre nada más y nada menos que destruir el mercado interno deprimiendo salarios, tirando para atrás el consumo, provocando despidos”. “La única herramienta que les queda es el endeudamiento permanente y constante. Ese endeudamiento no solo nos trae hipotecas hacia adelante y nos devuelve al círculo vicioso de pagar la deuda vieja con deuda nueva, sino que eso no alcanza para darle satisfacción a más de 5 millones de argentinos, quedan 40 millones afuera”, sentenció.
Para el referente del MNA, eso va a provocar un escenario de crisis social “muy severa”, cuyos primeros síntomas se están empezando a notar. En ese análisis incluye los despidos en el sector público y en el privado, la falta de financiamiento para las pyme y su consecuente pérdida de capital de trabajo.
“Sé que hay muchos compatriotas que de buena fe dicen que «hay que esperar». Pero yo siempre digo que si yo estuviera sentado en un avión como pasajero y cuando empieza a corretear veo que una turbina se prende fuego, tengo que pedir socorro, más allá de que el avión esté por despegar. Y yo creo que ya hay muchas razones en la Argentina para gritar socorro frente a este fanatismo conservador”.
“Esta gente va a poner en riesgo también la paz institucional”, baticinó y criticó el “ridículo protocolo sobre manifestaciones” y el intento de erosionar la figura de Cristina Kirchner y todo aquél que pueda ser un escollo para las políticas neoliberales.
“Ahora alentaron el retorno de un exservicio de informaciones, un tipo siniestro (Jaime Stiuso), manejan un entramado mafioso de fiscales, exespías, algunos medios de comunicación como manera de hacer política. Y así no se hace política, así se va a un escenario donde la paz social va a estar en riesgo por las medidas económicas y sus efectos y la paz institucional por este intento de demonizar a quienes se oponen haciendo alianzas y protegiendo a mafiosos de esta naturaleza”, dijo.
—El último gran referente que tuvo la UCR, Raúl Alfonsín, había dicho que prefería acostumbrarse a perder elecciones antes que acordar con la derecha. Sin embargo, el partido hoy tomó otro rumbo.
—Pasaron muchas cosas en el medio. En primer lugar lo que pasó fue el gobierno de De La Rúa.
—¿Usted considera que no se aprendió de esa experiencia?
—No, para nada. Esa experiencia, de alguna manera, es la que antecede a esto que hoy intentan repetir y que es la idea de colocar a la Argentina como país de grado de inversión, a pesar del costo que eso signifique. Pero por eso están haciendo caer verticalmente los salarios medidos en dólares que eran los más altos de América latina para tratar de decirle a los supuestos inversores, que nunca llegarán, que nuestros salarios ya están al mismo nivel de México. Nuestra vicepresidenta, Gabriela Michetti, dijo que el modelo era la India, seguramente lo dijo porque están encantados con un país que divide su sociedad en castas; por eso la presidenta de la convención del radicalismo, Lilita Stubrin sacó un comunicado diciendo que «la Argentina es un país pobre y que la gente debe acostumbrarse a vivir con la pobreza». Ellos gobiernan para ser más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. En el medio quedó el radicalismo atado a esta restauración conservadora.
Luego hizo referencia a que en 2005, cuando Néstor Kirchner y Roberto Lavagna anunciaron la reestructuración de la deuda, Alfonsín acompañó ese anuncio. Mientras que hoy “esta dirigencia radical se pone de pie para acompañar la ley de pago soberano. Esa es la distancia que hay entre una actitud y la otra”. 
“Eso es lo que nos impulsó avanzar por el camino que venimos transitando. Dejamos a esta dirigencia doblemente amarilla para que se quede con el macrismo, nosotros nos quedamos con el irigoyenismo, con el alfonsinismo y avanzar con lo mejor del radicalismo, lo mejor del peronismo, de la centroizquierda, del humanismo, del progresismo y de nuestros compatriotas en la consolidación de un nuevo espacio político”, sostuvo.
—¿Cómo se imagina ese espacio donde confrontan frentes y no partidos?
—En la Argentina se terminó el bipartidismo. El PJ nunca volverá a ser lo que fue y el radicalismo tampoco. Hoy hay bifrentismo: aquellos que tenemos una mirada popular, nacional, democrática y progresista nos vamos juntando en un espacio; y también los que tienen una mirada neoliberal, conservadora, de derecha han hecho lo propio.
—Usted fundó el MNA, jugó con el Frente para la Victoria y perdió. Hoy con el resultado puesto, ¿siente que se equivocó?
—No, ninguno de los que integramos el 49% de los argentinos que votamos la continuidad de un proyecto nacional autónomo y de inclusión, con las correcciones que debían sobrevenir, hoy estamos arrepentidos. Sí hay muchos del 51% que votaron a Macri que están arrepentidos. El bloque del 49% siente la sensación que transitó la vereda que debía transitar. Nosotros observamos que hay compatriotas, eso lo decimos sin chicanas de ningún tipo, que equivocaron el camino. Hoy, más temprano que tarde, están asumiendo las contradicciones que este gobierno que viene a defender los intereses de los grupos corporativos están teniendo con los distintos sectores populares porque estas políticas afectan a los trabajadores, a los jubilados, a todos los sectores medios que viven de ingresos fijos en pesos y han beneficiado exclusivamente a grupos concentrados como los agroexportadores, las mineras, bancos. La gente tiene una sensación que había perdido en los últimos 12 años: el miedo a perder el trabajo. Había otras preocupaciones, pero esa no estaba presente. Además está la sensación o casi la certeza de que la plata no le va a alcanzar a fin de mes.
—¿Qué opina del actual presidente de la Unión Cívica Radical, José Corral?
—Yo no hago valoraciones de tipo personal en política, ni para elogiar demasiado ni para descalificar. Creo que se encamina, en virtud de una aspiración estrictamente personal y seguramente con una identificación ideológica con el macrismo, a romper el radicalismo de Santa Fe.
—¿Usted cree que Corral va a romper el Frente Progresista?
—Sí, y como consecuencia de eso va a romper la UCR de Santa Fe, porque no todo el radicalismo lo va a acompañar y menos después de las medidas de ajuste en la aventura de hacer seguidismo de este proyecto conservador. Los que pensamos parecido nos vamos a ir reuniendo, y como él piensa parecido a Macri, a Sturzenegger, a Prat Gay, él va a querer estar en ese lugar. Pero eso va a traer consecuencias porque no lo van a seguir todos los radicales de Santa Fe. Él está absolutamente subordinado a las políticas del gobierno macrista, justificó lo injustificable. La juventud de su partido acaba de ser suspendida en la Internacional Socialista por integrar un frente de derecha en la Argentina, mientras que a nosotros nos expulsaron por defender las banderas nacionales, populares y democráticas. No tengo dudas de que la identidad ideológica que él tiene con la derecha conservadora que expresa Macri lo va a llevar a desembarcar también en Santa Fe, porque a nivel nacional ya lo hizo, en un acuerdo con los sectores más reaccionarios y conservadores de la política de la República Argentina.

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