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Sábado 20 de Febrero de 2016

Para Rossi, si hay unidad nacional, no debería haber interna provincial

El exministro de Defensa quiere consenso en Santa Fe y se bajó de la conducción partidaria. Aseguró que desde el último día en el gobierno que no habla con Cristina Fernández

El próximo 8 de mayo es la fecha que el Partido Justicialista fijó a nivel nacional para renovar autoridades. En Santa Fe la junta electoral del peronismo decidió unificar el cronograma y las elecciones –si es que las hay– también se harán el segundo domingo de mayo. En la provincia las aguas están divididas. Algunos dirigentes quieren una contienda interna para legitimar la próxima conducción. Mientras que otros creen que, por el momento del partido, no es la coyuntura para hacer una confrontación.
Al primer grupo lo encabezan los senadores provinciales del PJ que al ser mayoría en la Cámara alta se consideran el único espacio de poder real que le quedó al peronismo en la provincia, sobre todo luego de perder la mayoría en Diputados, y no poder recuperar la gobernación ni las dos municipalidades de Santa Fe y Rosario, las dos más importantes en términos poblacionales.
En la vereda de enfrente hay dirigentes de peso como el exministro de Defensa y actual parlamentario del Mercosur, Agustín Rossi; el excandidato a gobernador y actual senador nacional, Omar Perotti, entre otros.
En diálogo con Diario UNO Rossi aseguró que es “propenso a encontrar un consenso entre todos los sectores” y que se debe producir una “renovación de autoridades pero con un acuerdo entre todos los sectores”.
Además, el dirigente marcó la importancia que tendrá el desenlace a nivel nacional y la influencia que eso tendría en el escenario provincial. También habló de Cristina Fernández, a quien todavía llama la presidenta y dijo que debería ser la líder del partido, aunque aseguró que no volvió a hablar con ella desde el 9 de diciembre del año pasado. Desde ese lugar incómodo para el peronismo que significa ser oposición, Rossi analizó la actualidad del partido.
—¿Cómo evalúa la posición que tienen los senadores provinciales que aseguran que las elecciones internas son la mejor manera de legitimar y normalizar la conducción del partido?
—Veo esa mirada como la de todos los otros sectores. Me parece que el peronismo tiene distintos actores. Los senadores son un grupo de ellos junto con los intendentes, los presidentes comunales y las distintas organizaciones políticas. Sobre ellos no tengo ninguna mirada en particular. Sí estoy convencido, sobre todo si hay una lista única a nivel nacional, y ya que se ha puesto en coincidencia el cronograma electoral provincial con el nacional, que sería razonable hacer el esfuerzo para encontrar la unidad en Santa Fe. Si eso no es posible, habrá elecciones internas.
—¿Cuáles son los principales escollos para llegar a esa lista de unidad?
—Yo no veo escollos. Sin dudas, la sociedad argentina, y la santafesina en particular, ha puesto al justicialismo en un lugar claro: hoy somos oposición a nivel nacional y provincial. Tenemos que ayudar desde Santa Fe para que el Frente para la Victoria sea una alternativa nacional al gobierno de Cambiemos. Y por otro lado, que el Frente para la Victoria se consolide como alternativa de gobierno en la provincia de Santa Fe. Yo no veo dudas. A nivel nacional tenemos que representar a ese 48% de los argentinos que votaron por una posición distinta a la de Mauricio Macri; y en la provincia tenemos que representar al 30% que votó por Omar Perotti. Ser oposiciones responsables en el sentido de que nuestra acción tiene que estar dentro del marco de la Constitución y las leyes, pero claramente saber que somos un espacio que fue votado para ejercer la oposición, no para otra cosa. El ejercicio de la oposición es ser una fuerza política para interpelar a los oficialismos nacionales y provinciales, de marcar los caminos que consideremos erróneos y facilitar los consensos opositores. Ese es el camino. En ese sentido no veo dificultades, sobre todo si a nivel nacional hay un marco de acuerdo. Si eso no pasa, quizás mi opinión cambiaría. Pero por la información que tengo todos los actores políticos a nivel nacional van a tratar de confluir en una lista única. Por eso me parece innecesario hacer un esfuerzo en la provincia de Santa Fe para elegir una conducción partidaria. Hace cuatro años hemos resuelto esa situación con una lista de consenso y no creo que ahora estemos en otra situación como para no poder resolverla.
—Justamente los senadores se quejaron de la resolución de hace cuatro años porque consideran que no fueron consultados para llegar a una lista de consenso.
—Pero hay representantes de ellos. Crossetti (Alberto, exsenador hasta diciembre de 2015 por Belgrano), el senador (por Vera, Hugo) Pucheta, son representantes de ellos en la conducción partidaria, si no recuerdo mal. Después si hay un sector que cree que en esta oportunidad tiene que estar más representado, siempre eso se da dentro del marco del debate. Lo que hay que ver es si hay voluntad de construir una lista de consenso, si no hay voluntad cada uno conformará una lista para confrontar en las elecciones. Mi voluntad primaria es construir una lista de consenso. Sino participaré, o nuestro sector participará de alguna de las listas que se conformen.
—Usted dijo participaré, ¿los nombres para conducir son una de las asperezas a limar?, ¿usted se ve conduciendo el partido en la provincia?
—Yo no tengo ninguna aspiración de ocupar ningún rol protagónico a nivel partidario. Sobre todo en un marco de unidad, que es la hipótesis en la que estoy trabajando. Sí obviamente nuestro sector, que es muy importante en la provincia, que es histórico, con muchos años en la provincia y que tiene dirigentes para que lo representen dentro de la máxima conducción partidaria. Pero no yo, en términos personales.
—Siempre luego de una derrota las diferencias se notan más, ¿cree que la conducción de Cristina Fernández a nivel nacional, y la del Frente para la Victoria en la provincia pueden tener enfrente agrupaciones que quieran correrlos de la conducción?
—Ahí hay dos cuestiones: me parece lógico, razonable y no me asusta para nada que en el traspaso de ser oficialistas a ser opositores, los distintos matices, las diferentes miradas, los distintos acentos tengan más visibilidad que antes. Con el ejercicio del gobierno, la contundencia del liderazgo de la presidenta, quizás esos matices se licuaban en el mismo ejercicio del gobierno. Hoy creo que la habilidad está en tenerlos en cuenta y metabolizarlos en una acción unívoca. Lo que uno no puede perder es la unidad de acción en cuanto al ejercicio opositor. En cuanto al liderazgo de Cristina no tengo dudas de que no hay otra dirigente en la Argentina, menos en nuestro espacio político que tenga el nivel de liderazgo que tiene Cristina. No hay otro dirigente que genere lo que genera Cristina entre los afiliados del Partido Justicialista. Ese grado de adhesión, de cariño y de empatía que genera la presidenta no lo genera ningún otro dirigente. Por eso yo dije que me gustaría que sea ella quien conduzca. Pero es una expresión de deseo, no hablo como vocero.
—¿Pero lo pudo conversar con ella?
—No. La última vez que hablé con Cristina fue el 9 de diciembre del año pasado, el último día que estuvimos en el gobierno. Lo hago como una expresión de deseo, pero también porque encuentro en eso una forma de reafirmar lo que es su liderazgo. Si Cristina toma la decisión de no ser presidenta del Partido Justicialista, lo más razonable y lo que yo escucho es que va a haber un escenario de unidad. Y si tenemos un escenario de unidad nacional, competir en Santa Fe no me parece lo más prudente. Pero puede ser que haya compañeros que tengan otro escenario y entonces habrá que construir una lista.
—Usted fue un hombre muy cercano a Cristina durante su presidencia, ¿por qué tanta distancia y no hablarse desde el 9 de diciembre?
 —No me parece nada extraño.
—¿Pero tiene que ver con una decisión de Cristina?
—Si usted me pregunta desde el punto de vista político, es muy probable que en cualquier declaración que hiciera, alguien la acuse de algo. Estamos ante un gobierno que intenta ocultar responsabilidades propias inventando culpas ajenas. Es un gobierno que no termina de asumir que gobiernan ellos y que las responsabilidades de las acciones de gobierno son de ellos, no son nuestras. Esa actitud de prudencia que tomó la comparto absolutamente. Que ella no haya mantenido diálogo directo por teléfono conmigo no significa nada. Sé que mantuvo conversaciones con muchos dirigentes y que sigue muy involucrada.
—Uno se imagina que un liderazgo tan fuerte como el que tuvo Cristina y que la construcción de poder que generó el kirchnerismo nadie lo regala de un día para el otro desapareciendo de escena.
—Comparto absolutamente eso. Por lo que sé Cristina sigue muy atenta a todo lo que ocurre en la vida política del país; es una militante política; va a seguir haciendo política y a los tiempos en los cuales va a hacer sus apariciones públicas, obviamente los manejará ella.

Hipólito Ruiz / hruiz@uno.com.ar

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