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Viernes 28 de Agosto de 2015

Paraná Metal envía 180 telegramas de preaviso y evalúa su cierre definitivo

Se lo comunicó a la UOM y ayer comenzaron a llegar los documentos al personal. Argumenta problemas de productividad. La firma se tomará 60 días para analizar el futuro.

La empresa Paraná Metal comenzó a enviar telegramas de preaviso de despido a 180 trabajadores de la planta que funciona en Villa Constitución, y anunció que se tomará 60 días para evaluar el futuro de la compañía.

Los telegramas comenzaron a llegar este jueves a los empleados, a quienes se informó sobre la finalización del vínculo laboral a partir del 31 de octubre, en el marco de un replanteo de la firma, perteneciente al Grupo Indalo.

En un comunicado oficial emitido anteanoche, Paraná Metal consignó que "teniendo en cuenta los cambios en el sector automotriz a nivel mundial, y en particular del Mercosur, (la empresa) toma el desafío de redefinir su plan estratégico al nuevo contexto. Paraná Metal trabaja en el sector de autopartes desde hace muchos años y buscará adaptarse a los cambios que el mundo y el mercado le van proponiendo. Se tomará el lapso de 60 días para evaluar el futuro de la compañía. Durante este plazo, se preavisará a los empleados de la posible finalización del vínculo laboral entre las partes".

El comunicado finaliza con que la compañía "garantiza el cumplimiento de sus obligaciones, tanto sean laborales como comerciales".

El anuncio se dio en forma casi paralela a la emisión de los telegramas que, según hizo saber la Unión Obrera Metalúrgica villense, comenzaron a llegar ayer mismo.

Desde el gremio
En una conferencia de prensa brindada en la sede del gremio, el secretario general de la UOM, Héctor Ibarra; el adjunto, Sergio Pisanelli, y Leandro Del Grecco, miembro de la comisión interna, dieron detalles de la reunión mantenida el miércoles con los directivos de la empresa para interiorizarse de la situación. "La compañía nos comunicó la decisión de comenzar a enviar a partir de hoy (por ayer) los telegramas de preaviso para el 31 de octubre, cosa que comenzó a ocurrir. Nos dijeron entre líneas que la intención no era cerrar, pero sí que habría una impasse para readecuar su situación, ya que con el nivel de producción que está manteniendo es muy difícil sostenerse. Sabemos que es una empresa que necesita una producción de entre 1.000 y 1.200 toneladas para ser competitiva y sustentable, y que hoy está en el orden de las 250 toneladas", dijo Ibarra.

No obstante, recordó que el gremio "fue muchas veces a golpear las puertas de los ministerios para ver cómo podía hacerse para conseguir clientes, y la empresa no estuvo a la altura de las circunstancias ni hizo todo lo que había que hacer para conseguir que el trabajo se hiciera en la planta".

Concretamente, y según informaron los gremialistas, la intención de la firma es de enviar telegramas a 180 de los 205 empleados que tiene. De ellos, 143 son operarios, algo que Ibarra subrayó para criticar la cantidad de personal jerárquico. "Ese también es un despropósito, somos dos trabajadores por cada jerárquico, y una compañía se hace sustentable cuando la gente que la opera está en relación con la productividad que necesita", increpó.

Inversiones "escasas"
Para el gremio, las inversiones "han sido escasas. Hablan de 240 millones de pesos en estos últimos cuatro años. Se invirtió en los salarios, porque a la gente se le pagó, pero no vemos grandes avances en la planta", dijo Ibarra. Y Del Grecco fue más allá al afirmar que "ellos sabían perfectamente dónde se metían, estuvieron un año haciendo análisis en todas las áreas de la compañía, no puede ser una excusa la competitividad y la situación del mercado".

El gremio se está "moviendo para analizar distintas alternativas, porque no descartamos ninguna. Pero queremos que la empresa consiga trabajo, que es su obligación, tiene que hacer todos los esfuerzos" para revertir la situación.

Varios años
Los conflictos en Paraná Metal (ex MetCon) se intensificaron a partir de diciembre del 2008 cuando los directivos paralizaron la planta a mediados de diciembre y suspendieron a casi 1.200 empleados propios y de empresas contratistas. La empresa había pedido su propio concurso de acreedores y se lo comunicó a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) villense. Los numerosos cambios en la conducción no lograron evitar la profunda crisis que culminó con la amenaza de cierre de la fábrica en 2008.

Para evitar aquel cese, en febrero de 2009, tras la firma de un acuerdo con el Ministerio de Trabajo de la Nación, el grupo Indalo, del empresario Cristóbal López, hizo aportes económicos hasta que en diciembre de ese año hizo uso de la opción de compra de todas las acciones. Pero el conflicto continuó y tuvo su punto culminante con los cortes de ruta durante más de un mes, en septiembre del 2010. El acuerdo alcanzado entonces fue celebrado por los trabajadores y la sociedad villense. Pero la situación se fue haciendo cada vez más complicada y el posible cierre de la firma ya era un secreto a voces.

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