Paso 2017
Miércoles 09 de Agosto de 2017

Contigiani: "Necesitamos una liga federal para frenar el centralismo porteño"

El ministro de la Producción y precandidato del Frente Progresista habló de las posibles reformas laboral, previsional y tributaria y fue crítico "del negocio de la grieta". En tanto, Jatón dijo que quiere debatir el futuro de la ciudad pero desde el lugar del diálogo. Además aseguró que defendió a la ciudad en todos los ámbitos que estuvo.

Por Aquiles Noseda e Hipólito Ruiz

A horas del cierre de la campaña electoral para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso), los precandidatos del Frente Progresista Cívico y Social visitaron la redacción de UNO Santa Fe. El actual ministro de la Producción y aspirante a diputado nacional, Luis Contigiani, junto al senador por La Capital y precandidato a concejal, Emilio Jatón, hablaron sobre la actualidad, las posibles reformas laboral, previsional y tributaria, la grieta y la alternativa del Frente, los cruces de campaña y sus deseos para Santa Fe y el país.

—Contigiani, desde el gobierno nacional sostienen que la economía comenzó a dar indicios de recuperación, ¿cuál es su mirada?
—No es mi mirada, es la realidad. La realidad de muchísimos santafesinos y santafesinas que están pasando por momentos muy difíciles. El bolsillo de la clase media no alcanza. Los comerciantes de Aristóbulo del Valle con los que hablamos los otros días están vendiendo menos, sobre todo los ligados a los alimentos. Además aumentan los costos de servicios, bajan las ventas minoristas, la plata no alcanza, aumenta la pobreza y la indigencia, la inflación acaba de volver subir los dos puntos porcentuales mensual, hay un aumento en góndola en alimentos del 15% en estos días; la política cambiaria todavía no está en caja, hay una distribución del ingreso muy regresiva en contra de los sectores mayoritarios de la Argentina, hay dificultad en las pyme que dependen del mercado interno por la caída de las ventas y también por la variable de las importaciones en este último año y medio. Después hay un sector agroindustrial que está traccionando, que se viene recuperando pero con concentración y sin derramar hacia los pequeños productores y las cooperativas. Eso también genera que algunos sectores de la maquinaria agrícola hayan mantenido la actividad y el empleo, aunque preocupa la importación de cosechadoras de siembra directa. Esa es la realidad.

—¿Pero la economía está creciendo?
—Cuando dicen que la economía se está recuperando me hace acordar a los 90 cuando políticos y economistas muy sólidos decían que desde la macro estábamos en el primer mundo, pero en la micro estábamos cada vez peor. Cuando los escucho a estos funcionarios me hacen acordar esos ecos. Ellos compararon julio de 2016 contra julio de 2017 y pasamos de 6,4 a 6,6%, es decir que nos recuperamos un 0,2%. El otro punto es dónde nos recuperamos: algo en el complejo automotriz, pero en el importado; en todo lo que es cemento y acero que está relacionado a la obra pública y Santa Fe está haciendo una gran obra pública; en biodiesel, el complejo agroexportador, el minero. Eso es importante, pero yo digo que solo con eso no construimos un país.

—Para la agenda del Congreso, después de octubre, ya están instalados temas como la reforma laboral y la reforma previsional. ¿Cuál es su postura frente a esos temas?
—En el tema laboral me sorprende que el candidato de Buenos Aires para Santa Fe (por Albor Cantard) haya dicho en un reportaje que va a trabajar para bajar el costo laboral para darle más rentabilidad a los empresarios. Se puede trabajar la reforma laboral desde diferentes ángulos y es legítimo hacerlo. Ahora, plantearlo desde ese lugar, que es el peor de los mundos, me pareció llamativo. Frente a eso yo digo que Santa Fe va a seguir defendiendo a las empresas y a los trabajadores como dos actores fundamentales del desarrollo económico. No voy a votar ninguna reforma laboral que implique precarizar el trabajo, flexibilizar las condiciones laborales o perjudicar a alguna de las dos partes fundamentales del desarrollo económico. Recordemos lo que pasó en los 90, la reforma laboral en la Argentina nació bajo eufemismos increíbles, que iba a traer no sé cuántos puestos de trabajo, que iba a garantizar el crecimiento económico, la inclusión laboral de la Argentina. Eso terminó en que la reducción del costo laboral no solo generó desempleo, sino que generó una renta extraordinaria en sectores empresarios de capitales concentrados y eso no se reinvirtió en el sector productivo sino que se fugó a la timba financiera. En Estados Unidos vienen de estos dos fracasos de la reforma laboral y tributaria y los capitales terminaron en la crisis de las hipotecas. Podemos plantear una reforma laboral para ver cómo la hacemos mejor, ayudando a la pequeña y mediana empresa. Pero nunca desde ese lugar que plantea el candidato del oficialismo que es achicar el costo laboral porque además así se achica el mercado interno. Estas personas no entienden el mercado interno que funciona con salarios, con trabajo, con más poder de compra.
—¿Y sobre la reforma previsional donde se habla de la suba de la edad jubilatoria?
—No conozco los borradores del oficialismo. Pero de eso tengo una mirada crítica. Mientras el mundo va hacia la reducción horaria del trabajo, acá queremos estirar el nivel de trabajo y de aporte y eso perjudica a los jóvenes. Sí me preocupa algo: los principales funcionarios de este gobierno nacional vienen de ser dueños y ejecutivos de las AFJP. El ministro de la Producción, Francisco Cabrera, viene de ser un ejecutivo de Máxima en los 90. Eso me hace ruido porque sé cómo piensan y hacia dónde van.

—¿Pero ve un escenario donde vuelvan a estar las AFJP?
—Bueno, me preocupa porque no son claros. Se acuerdan cuando se crearon las AFJP lo que decían, que los jubilados iban a estar en la panacea. Y fue un escándalo, fue una timba financiera con la plata de los jubilados. Me preocupa porque no lo veo al Presidente (Mauricio Macri) o al jefe de gabinete (Marcos Peña) decir claramente "No vamos a volver a las AFJP". Además, todos ellos vienen de las AFJP, así que pongo una alerta para que estemos atentos.

—En el tema tributario Mauricio Macri propone bajar impuestos, ¿usted qué piensa?
—Comparto la necesidad que me dicen a mí las pyme industriales de bajar impuestos porque hay una alta presión de impuestos en todas las cadenas de valor. En algunas más, en otras menos, pero es un factor de distorsión que perjudica a las pyme, perjudica al trabajo y al consumo. Por eso hay que estudiarlo. El problema es hacia dónde vamos con la reforma. Yo no escucho al Presidente que diga que hay que bajar los impuestos a las pyme y a los trabajadores y en paralelo cómo le cobramos impuestos a la renta financiera en la Argentina que no paga. Venimos de pagar casi 300 mil pesos de intereses de las Lebac en los primeros meses del año y no pagaron un peso de impuestos. Es un escándalo. El presidente que me viene a hablar de aliviar impuestos a las pyme viene de sacarle las retenciones a las mineras. No escucho definciones claras del Presidente. Y lo otro que pongo en alerta es que hay una intención de tirarle a las provincias la responsabilidad de la presión fiscal y eso es absolutamente falso porque las provincias vienen desde los 90, desde la última reforma del Estado, asumiendo funciones sin presupuesto porque el centralismo porteño se les quedó con el presupuesto.

—¿La provincia no ejerce presión sobre las pyme santafesinas?
—En nuestra última reforma tributaria tenemos la excepción a los sectores agropecuarios de Ingresos Brutos; la gran cantidad de pyme industriales, porque subimos las alícuotas de facturación anual con las que se gravan, están exentas de Ingresos Brutos. Solo los sectores industriales medianos y altos pagan Ingresos Brutos. En el tema comercial que es donde Ingresos Brutos pega muy fuerte creamos un régimen simplificado de Ingresos Brutos que permitió que 94.000 actores entren al sistema y que les reduzcamos entre el 40 y el 50% del pago de ese impuesto. Ese es un logro de la mesa que tenemos con Fececo, Adesa, las entidades comerciales. Con el Impuesto Inmobiliario Rural el gobernador tomó decisiones muy importantes donde los productores no pagaron por la emergencia y desastre, porque no correspondía por las últimas dos crisis hídricas. Pero ese impuesto es bajo comparado con Entre Ríos y Córdoba y el gobernador lo puso en un fondo vial que nos permitió hacer 2.000 kilómetros de arreglos de caminos. Adónde está la presión tributaria entonces, porque yo no la estoy viendo como la plantea la Nación.

—¿Por qué las agroexportadoras no pagan Ingresos Brutos en Santa Fe?
—Yo soy, dentro del gobierno, de los que quisiera gravar con alícuotas muy fuertes a las cinco o seis cerealeras de Santa Fe, que son las grandes ganadoras del complejo agroexportador y que no dejan nada en la provincia. Además, trabajan en un modelo de concentración vertical avanzando sobre las cooperativas y los acopios privados quitándoles clientes. Ni siquiera están pasando por las bolsas de comercio al momento de venta de granos. Nos encontramos con que subimos las alícuotas, aunque no todo lo que yo hubiese querido. Por otro lado, tenemos un problema técnico que es el siguiente: si uno le sube las alícuotas a las grandes cerealeras y agroexportadoras, éstas terminan trasladando hacia atrás la mayor carga tributaria, hacia los productores y las cooperativas. Ese es un tema a resolver. Resuelto eso hay que ir por más en ese sector.

—¿Y cómo se resuelve eso?
—Con decisión política y técnica. Si no se puede desde Ingresos Brutos tendrá que ser desde otro lugar.

—El gobernador escuchó su propuesta?
—El gobernador es un hombre que vino aumentando la presión tributaria en esos sectores para que hagan un mayor sacrificio porque lo pueden hacer. El tema es que tenemos que encontrar la vía legal y la técnica para hacerlo.

—¿El lobby privado es más fuerte que el Estado?
—No. Nosotros tenemos una mesa tributaria y ahí están todos sentados. Todas las entidades de la provincia se sentaron con nuestro ministro de Economía, Gonzalo Saglione, y otros funcionarios y acordaron la última gran reforma tributaria. A veces en política no se puede todo de entrada, hay que ir despacito.

—El oficialismo nacional siempre liga los discursos del socialismo con el Kirchnerismo. ¿Son lo mismo?
—En estos días algunos dirigentes de la ciudad andan muy nerviosos y están diciendo cualquier cosa. Nosotros somos el Frente Progresista y nos definimos como una alternativa a la bipolaridad en la Argentina, al macrismo y al kirchnerismo. Creemos que esas dos opciones políticas no le ofrecen nada nuevo al país y que tienen más pasado que presente y que hasta en algún punto son socios en el negocio de la grieta. Nosotros no participamos de ese fracaso de la política porque tenemos una identidad, somos un punto de encuentro de diferentes tradiciones políticas que tratamos de honrar, de valores. Acá está lo mejor de Lisandro de la Torre en su lucha por el federalismo; lo mejor del socialismo con Estevez Boero; acá está lo mejor y la gran mayoría de la Unión Cívica Radical, que cree que el radicalismo es un partido nacional, democrático y social; aquí están las organizaciones sociales, el cooperativismo. Nosotros expresamos todos esos valores que no expresan ninguno de los dos puntos de la bipolaridad de forma completa. Intentamos representar lo mejor de Santa Fe. No hacemos una cuestión de blanco y negro, ni con el macrismo ni con el gobierno anterior. No construimos sobre los errores de ellos, sino que construimos sobre nuestras propias fortalezas porque somos distintos y es difícil hoy en la Argentina pararse en ese lugar. Santa Fe está lejos de esa grieta.

—Entonces ¿No hay grieta entre Santa Fe y el gobierno nacional?
—No, no es que no hay grieta con el gobierno nacional. Santa Fe es la alternativa a la grieta que impulsa el kirchnerismo y el macrismo como lógica de acumulación de poder y que no expresa un proyecto de país. Somos la alternativa a eso, la alternativa al macrismo y al kirchnerismo. La grieta es una necesidad del poder en Argentina, no de la sociedad. Santa Fe está al margen. La lógica de la grieta de Buenos Aires no tiene capacidad de daño, aunque somos concientes de que no es fácil este partido. Tenemos que construir una nueva mayoría desde Santa Fe para Argentina, con todos los hombres de buena voluntad, de todos los partidos; de todos los movimientos.

—¿Hay tiempo de armar un proyecto nacional para 2019?
—No sé si hay tiempo pero creo que es necesario para el país construir una nueva mayoría desde los hombres de buena voluntad del peronismo, del radicalismo, del socialismo, los independientes; los jóvenes, las organizaciones sociales. Tenemos que construir un nuevo proyecto de país basado en ideas simples: tolerancia cero frente a los problemas de corrupción, el desarrollo y la producción por sobre la especulación financiera; las políticas públicas ordenadoras de la sociedad y un interés público tratando de que el mercado no reemplace el lugar de la democracia, la dignidad y la honra de la política para construir un proyecto para todos y no dejarse cooptar por las corporaciones. La Argentina tiene que recuperar sentido de comunidad, está mal; está fragmentada. Hay 20 millones de argentinos que están en algún punto no integrados al sistema.

—¿Se puede lograr desde el Congreso un "proyecto de Estado" que exceda al de una gestión?
—Debemos armar una liga federal. Necesitamos una liga federal porque el centralismo porteño avanza cada vez más con poder, poder y poder. Una liga federal de todos los partidos políticos y provincias. El Congreso no solo genera leyes, a veces el Congreso es forjador de acuerdos políticos. Ahí me van a encontrar trabajando como un hombre del Frente Progresista, de Santa Fe, buscando acuerdos políticos. No voy a abrazar cualquier proyecto de país, sino aquel con los lineamientos que planteamos. Creo que desde Santa Fe tenemos una plataforma de experiencia muy importante poder construir ese proyecto de país.

La mirada puesta en la ciudad
—Jatón, con el radicalismo fueron socios en la ciudad hasta hace poco tiempo. Sin embargo, una vez que se rompió esa sociedad comenzaron a nacer algunas diferencias. ¿Lo sorprendieron las críticas que llegaron desde la gestión municipal hacia el gobernador y hacia su persona?
—Yo separaría las cosas. Una son las críticas hacia mi persona y otras son las discusiones políticas. No comprendo las críticas hacia mi persona, no las entiendo. Las otras forman parte de la política y las formas de pensar diferente, que pueden ocurrir en cualquier momento, entre cualquier gobierno y entre cualquier mandatario.

—Pero hubo cuestionamientos del propio intendente hacia su gestión como senador.
—Estoy muy tranquilo, mi tarea como senador ha sido con las herramientas que tenía. Mi tarea como senador estuvo a la altura de las circunstancias. He discutido en todos los ámbitos acerca de los beneficios para Santa Fe, he defendido a la ciudad en todos los ámbitos. Debe ser una percepción de él, no es la mía. Es tiempo de debatir cuestiones que son centrales. En esta ciudad están faltando políticas humanas, está faltando diálogo.

—¿Hoy no tiene diálogo con José Corral?
—Más allá de los protocolares, muy poco.

—¿Cuál es el principal déficit que ve en la gestión actual y que al mismo tiempo lo motiva para llegar al Concejo?
—Yo quiero debatir la ciudad, el futuro de la ciudad. Pero quiero debatirlo desde otro lugar. Desde el diálogo, quiero debatirlo desde la política humana, desde la cercanía. Los problemas de la ciudad atraviesan mi persona y quiero participar de esa discusión para poder cambiar algunas cosas que me resultan muy dolorosas cuando camino ciertos lugares de la ciudad.

—¿Cree que las primarias serán una suerte de plebiscito de la gestión municipal?
—No lo sé, la gente vota con el corazón y también con sus problemáticas que encuentra a su alrededor. No me pongo en la cabeza de la gente.

—¿Cómo se imagina que serán las relaciones en un futuro, en caso de que usted llegue al Concejo?
—Las mejores. Discutiendo en las diferencias y juntándonos en las cuestiones comunes. Si hay algo que hay que tener en cuenta es que la gente necesita de políticos que discutan proyectos. A mí me van a tener siempre cerca de la gente y no de las discusiones políticas que no conlleven a eso. Yo voy a estar cerca de los proyectos que beneficien a la gente y en contra de aquellos que los perjudiquen.

—¿Por qué el Frente Progresista debe seguir siendo una opción en el Concejo Municipal?
—Porque tiene una visión distinta y están todos dentro del Frente Progresista, se ha logrado aunar a todos los sectores políticos más importantes.

—¿Qué significa tener el respaldo del gobernador Miguel Lifschitz?
—Yo formo parte de un equipo. Miguel (Lifschitz) es más que un funcionario para mí. Recorremos la ciudad en horarios que a veces nadie lo ve. Hablamos mucho de la ciudad. Él está apostando a esta ciudad. Más que un político, con el gobernador tenemos una amistad que nos compromete mutuamente.