Política
Viernes 30 de Diciembre de 2016

Perotti criticó a Lifschitz "por no priorizar el tema de la seguridad"

El senador nacional reclamó mayor inversión en capacitación, equipamiento y profesionalización de la fuerza. A nivel nacional, dijo que Macri "perdió un año" por no consensuar temas claves.

El senador por Santa Fe, Omar Perotti, visitó Diario UNO y realizó un balance de lo que dejó el 2016 al que calificó como "un año difícil". El excandidato a gobernador por el justicialismo repasó los principales temas de la agenda nacional y la provincial. Habló de la relación del Gobierno con el Congreso, los tarifazos, la caída del poder adquisitivo de los trabajadores, el golpe de las importaciones a las pyme, la desatención del mercado interno, el temor por la pérdida de empleo. Pero también se refirió a la realidad provincial y aseguró que Miguel Lifschitz no priorizó el abordaje de un tema fundamental como la seguridad.
—¿Cómo vio el primer año de gestión de Miguel Lifschitz?
—Uno tenía expectativas mayores, en particular en el compromiso en la lucha contra la inseguridad.
—¿Sigue siendo ese el mayor déficit?
—Sigue siendo el mayor déficit. Donde uno recorre sigue apareciendo y se le suma la suba de precios, de las tarifas, el empleo. Pero el deseo de ganar tranquilidad en la provincia no se alcanzó. Allí, decididamente hay que tomarlo como prioridad. Seguramente al gobernador le gustaría encontrar una realidad para hacer lo que tenía planificado, pero hay que saber leer la realidad y enfrentarla. Y si este tema hoy es tan fuerte en la provincia y es una de las prioridades hay que estar a la altura con las respuestas.
—¿Usted entiende que Lifschitz analizó mal la realidad?
—Creo que tiene que priorizar el tema de la seguridad y esto es un compromiso mayor en la inversión. No alcanza con algunas camionetas más, creo que lo central es la capacitación, la formación, el equipamiento, la movilidad, la remuneración y el profesionalismo que tiene que alcanzar esa fuerza. Tiene una difícil tarea porque hay que reconocer errores desde Binner, Bonfatti hasta aquí. Son nueve años y en nueve años yo tendría que tener una policía mejor. No puedo echarle la culpa a los de atrás, es tiempo suficiente para sacar una camada policial con otra actitud. Yo no creo que los 20.000 hombres sean corruptos, lo que hay que tener es una clara definición de separar y alejar aquellos que usan a la fuerza; y resguardar a los que tienen un compromiso con la institución generándole el sentido de pertenencia a una fuerza policial profesionalizada de la cual los santafesinos nos podamos sentir orgullosos. Y así poder generar confianza entre la población y la fuerza. Ese es un tema que tiene que priorizarse, es central.
—¿Usted que propone?
—Hay que invertir mucho dinero. A lo mejor se demora un camino, un puente. Pero no podemos demorar la protección de nuestra gente. No puede ser que de las tres ciudades más violentas de la Argentina tengamos dos en nuestra provincia como Rosario y Santa Fe. Algo mal se ha hecho, algo hay que revisar. No puede ser que tengamos esos indicadores tan altos, al máximo de una escala nacional. Ahí uno tenía más expectativas.
—¿Cómo va a encarar el año electoral el peronismo en la provincia?
—Se dio una estructuración en el partido que con su presidente, Ricardo Olivera, está haciendo una recorrida por toda la provincia para dialogar con todos los sectores. Es el diálogo necesario para armar la mejor estrategia electoral. Es una oportunidad para que se pueda mostrar mucha gente que es valiosa y se tiene que hacer conocer. Muchos intendentes, presidentes comunales, dirigentes sindicales, sociales y muchos jóvenes que deben seguir haciendo crecer las expectativas de las últimas elecciones. En política hay que crecer por méritos propios y si uno gana porque es el mejor significa que le está ganando a alguien que tal vez hizo las cosas bien, pero uno las va a hacer mejor. Ahí vamos a crecer.
—¿El año que viene el PJ tiene que demostrar que está para competir en 2019?
—Son dos escenarios totalmente diferentes. Mi opinión, y sé que el partido fijó la suya a favor de unificar las elecciones, es a favor de las elecciones separadas. La elección de medio término lo que va a poner en evaluación va a ser lo nacional. De todos modos, en Santa Fe queda un espacio que tiene su personalidad, que tiene su idiosincrasia y que no siempre siguió esos lineamientos. Pero el 2019 va a quedar lejísimo. Lo local adquirió una importancia muy grande en los últimos años. Los acontecimientos de mayor impacto sobre la población se dan en una ciudad, en un pueblo. Ya no son los lugares de alumbrado, barrido y limpieza. Allí se discute de seguridad, de educación, salud, agua potable, cloacas. Para discutir la política provincial para los pueblos y las ciudades es muy valioso poder hacerlo por separado, que lo otro no lo tape. Va a ser una elección muy distinta a la que pasó y muy distinta a la que va a venir.
—Hay candidatos que ya se anotaron, ¿a usted quién lo va a representar electoralmente en la provincia?
—Creo que el partido es el que tiene la responsabilidad de ir estructurando los escenarios políticos, las alianzas para que la mayor cantidad de gente pueda competir. En eso hay que generar un escenario leyendo una situación creciente de gran diversidad. El desafío es poder generar expectativas para conducir esa diversidad. Ahí hay una responsabilidad que tendrá el partido. Yo tengo el compromiso de acompañar a los presidentes comunales y a los intendentes que van a ser candidatos en la próxima elección y a los que van a renovar o se presentan por primera vez para ocupar una banca en un concejo.
—¿Qué le pareció el primer año de gestión de Mauricio Macri?
—Fue un año difícil, llegamos al final con indicadores que no eran los esperados. Las expectativas de la gente es que nos vaya bien, pero hay una preocupación que se generó este año fruto de los aumentos de precio, de las tarifas, la pérdida del poder adquisitivo y eso llevó a la preocupación por la estabilidad, por el empleo. Desde ese lugar el año sacudió y, fundamentalmente, a la estructura industrial y productiva argentina. Las pyme que habían consolidado su nacimiento o su crecimiento detrás de la sustitución de importaciones y el consumo del mercado interno empezaron a tener complicaciones. Y el sector agroindustrial y agropecuario está con una realidad diferente, aunque ahí quedaron las preocupaciones del sector lechero y que en nuestra provincia tuvo la incidencia climática. La lechería no consiguió revertir su situación. Mientras que los pequeños productores, sobre todo los porcinos, vieron que la importación comenzó a dañar su funcionamiento.
—¿Y en lo institucional?
—En el Senado, como representantes de las provincias, lo que nos planteamos desde el principio fue la defensa de los intereses de las provincias en su relación con la Nación, tratando de garantizar la gobernabilidad y generar las condiciones para que en el presupuesto, a partir de 2017, haya mayores recursos para las provincias. Es clave para el federalismo que las provincias se fortalezcan en sus recursos, más allá de las obras que se les asignen.
—¿Cómo definiría la relación que tuvo el Gobierno con el Congreso?
—Creo que hubo varias etapas. Cuando el gobierno dialogó obtuvo las mejores leyes o los mejores resultados. Cuando menos se dialogó los resultados no fueron buenos o no hubo avances. El caso de Ganancias es un proyecto que se debería haber dialogado antes de enviarlo al Congreso y no solo con cada uno de los bloques políticos sino con los trabajadores y los gobernadores. De ninguna manera el gobierno puede plantear que la instancia legislativa fue un obstáculo o que puso palos en la rueda para su funcionamiento. Por otro lado, se plantearon advertencias con las leyes mensajes o al menos proyectos que tenían que ver con la ocupación, las tarifas, la problemática social. Las expectativas estaban en el tratamiento de las importaciones, de la industria nacional, la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, la educación. Nosotros consideramos que estos eran núcleos para haber tenido acuerdos superiores durante el primer año.
—¿Ahí hubo una lectura errónea del gobierno?
—Entendíamos que en el año del Bicentenario era importante que se dieran en la relación del Congreso con el gobierno acuerdos más allá de una coyuntura. Ahí se perdió un año en la posibilidad de encarar esos temas que son centrales. Allí el gobierno desaprovechó una oportunidad con un congreso dispuesto a analizar esos rubros.
—¿Eso sucede porque no hay proyecto de país?
—Cuando lo planteamos algunos integrantes del gobierno respondieron que no era el momento para una negociación, un toma y daca. No terminó de entenderse que se trataba de subir el piso de la discusión en la Argentina. —¿Un ejemplo de eso es el conflicto con el Conicet?
—Obviamente. Allí se dan las señales más contradictorias porque la continuidad del ministro (Lino Barañao) y de buena parte del equipo que trabajó en ciencia y tecnología fue una de las decisiones que más se valoró. Pero lo bueno no es que sigan las personas, sino también que sigan los planes y los recursos. Se puede discutir alguno, pero siempre resguardando la formación del recurso humano tan valioso para la Argentina. Tenemos la posibilidad de generar investigación propia para sectores tradicionales, pero también para el desarrollo de nuevos sectores productivos y de nuevas posibilidades de empleo. A ese talento argentino hay que cuidarlo, es parte de nuestro patrimonio. Lo que no implica que todo estaba fantástico. De eso se trata, de ir mejorando año tras año.
—¿Al Gobierno le faltó diálogo?
—Uno desea que el gobierno dialogue para establecer la real posibilidad productiva de la Argentina sin regalar ningún puesto de trabajo. Cómo la Argentina se inserta en el mundo es clave y es parte de esta discusión. El mundo cambió y allí, de acuerdo a cómo la Argentina reaccione, cuidaremos nuestros puestos de trabajo, nuestra industria nacional o regalaremos nuestras horas de trabajo y nos abriremos ingenuamente a quienes hoy miden sus exportaciones, como los países desarrollados, no solo en pesos sino también en cantidad de horas de trabajo, cuánto conocimiento de sus técnicos están exportando.


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