Policiales
Martes 01 de Marzo de 2016

"Ahora en la calle hay un delincuente menos"

Lo dijo Graciela Cáceres, viuda de Sergio Carande, el comerciante asesinado en 2013 en barrio Candioti. El autor del crimen, Raúl Sandoval, recibió la pena de prisión perpetua que deberá cumplir en Coronda.

Dos años y medio después de que Sergio Carande haya sido asesinado en su autoservicio de calle Calchines al 1500 el 18 de junio del 2013, la Justicia condenó ayer al único imputado que tenía el crimen del comerciante. Se trata de Raúl Alberto Sandoval de 37 años, a quien el tribunal pluripersonal presidido por el juez Norberto Nisnevich sentenció a la pena de prisión perpetua por haber intentado robar en el local con un arma de fuego –revólver 38– y al no poder cometer el ilícito asesinó a Carande con un disparo que impactó en el abdomen, a la altura del epigastrio. No obstante ello, se lo declaró reincidente ya que en el 2002 había obtenido una condena de 12 años –de cumplimiento efectivo– por haber también matado de un disparo a un joven de 22 años en la ciudad de Rafaela. De ahora en más seguirá alojado en la cárcel de la ciudad de Coronda, donde permaneció durante toda la etapa procesal.

Emociones encontradas
“La sociedad tiene un delincuente menos en las calles”, de esa manera se expresó la viuda de Carande, Graciela Cáceres, en la jornada de ayer luego de conocerse la decisión unánime del tribunal para declarar culpable a Sandoval. “Lo importante es que se hizo justicia por Sergio Carande, aunque no me lo devuelvan”, remarcó en medio de lagrimas la mujer que durante dos años luchó junto a sus hijos para que el asesino de su marido esté detrás de las rejas cumpliendo una pena.
“Es lo mínimo que se merece un delincuente de esas características, no tiene reparo en matar, no tiene valor la vida para él”, sostuvo en torno a la condena que recibió el acusado. A su vez exigió que la sentencia de prisión perpetua se cumpla y no culmine a los 25 años. En tanto, les pidió a los familiares de victimas de homicidios que “sigan luchando, porque tarde o temprano se hace justicia”.
Declarado reincidente
Previo a conocerse la sentencia, Sandoval llegó a la sala escoltado por varios agentes de la Unidad de Traslados de Judiciales. Con una remera que decía “Muerto por el Estado” en inglés, ingresó a la Sala 6 del primer piso de Tribunales. Minutos después, a las 9.10, recibió la condena. Concluida la lectura del fallo judicial, cruzó miradas con los familiares de Carande y con un golpe sobre la mesa les dijo: “Muy bien, les salió rebién. Ustedes están todos locos”. Luego señaló que las “iban a pagar”, situación que puso algo incómodos a los presentes en la sala mientras que la familia Carande se retiró sin expresar ninguna palabra contra Sandoval. Unos minutos después, el condenado fue trasladado a la cárcel de Coronda, donde se encontraba detenido de manera preventiva durante la etapa procesal. De ahora en más, seguirá alojado allí en el pabellón 6 norte donde por lo general son derivados los internos del centro-norte de la provincia.

Fue clave para la condena
Pese a que quedaron dudas en torno a la detención de Sandoval por parte de la Policía un día después de suceder el crimen en el autoservicio Calchines –y que fue un claro reclamo de la defensa del imputado–, la prueba fundamental para que el tribunal –compuesto por los jueces: Norberto S. Nisnevich, María Amalia Mascheroni y Enrique Álvarez– lo condene por unanimidad se dio luego de que la hija de Carande, Ivón, asegure que había sido el acusado quien ingresó al comercio en la noche del 18 de junio y a punta de pistola le exigió el dinero recaudado en la caja, pero ante la imposibilidad de no poder efectuar el robo mató a Sergio Carande cuando este cayó sobre una góndola tras un forcejeo con el delincuente. “Le vi la mirada, le reconozco la voz, la boca, las orejas, la nariz”, manifestó la hija de Carande al tribunal durante el primer día de debate realizado el pasado lunes 22 de febrero. En esa declaración, ratificó que fue Sandoval el que disparó el arma –revólver calibre 38– y luego se dio a la fuga junto a otra persona en un Ford Scort blanco, el cual sería de su exconcubina, la cual lo utilizaba como “taxi trucho” en la ciudad de Santa Fe. Es por eso que la hija de Carande fue la clave principal de los siete testigos citados a declarar, ya que fue quien vio todo el momento del intento del robo aquella noche fría de junio cuando Sandoval ingresó al comercio al grito de “esto es un asalto” para luego matar al propietario y dejar sin un padre a una familia oriunda del corazón de Candioti sur.

Ignacio Mendoza/ Diario UNO Santa Fe/ ignaciomendoza@uno.com.ar