Policiales
Viernes 17 de Julio de 2015

Aparecen más casos de extorsionadores que dicen ser sicarios de Los Monos

Insólitas amenazas telefónicas. Los revelan personas que denuncian llamados telefónicos en los que exigen dinero a cambio de eludir ataques a familiares. Hubo dos casos en un día en Rosario.

"Marta, mi nombre es Juan González y soy uno de los líderes de la banda de Los Monos. Me tiene que dar su título de propiedad y todo el dinero que tenga. Si no lo hace voy a ir con mi gente y la voy a matar a usted, a sus hijos y a sus nietos". Marta fue una nueva víctima de un llamado extorsivo por parte de delincuentes que se autodenominaron como miembros de la banda de Los Monos.

El mensaje era claro: la voz en el teléfono le advertía que debía entregar una suma de dinero para que su casa de pasillo de Ocampo al 3600 no fuera usurpada por la banda más temida de la ciudad. Pero no fue el único caso denunciado al 911 esa tarde: un vecino de La Paz al 3200 recibió una llamada con el mismo tenor. En ninguno de los dos casos la extorsión se concretó.

Estos dos casos se sumaron a la denuncia realizada el martes por la noche por César, un vecino de Convención al 2700. Cesar narró que entre las 21.30 y las 22 recibió tres llamados de un hombre que dijo ser sicario de la banda de Los Monos. La voz en el teléfono le exigió 30 mil pesos para que su casa no fuera usurpada y utilizada como una cocina de cocaína.

En este sentido se indicó desde la Fiscalía Regional Rosario que César, quien hasta el mediodía del miércoles no había podido efectivizar su denuncia, fue atendido finalmente por la fiscal Georgina Pairola a las 15.30 en el Centro de Denuncia Territorial de Mendoza 3538. Tras escuchar los dichos del vecino la fiscal ordenó una serie de medidas, cuyo contenido no trascendieron. Pairola fue cauta a la hora de determinar si se está ante una nueva modalidad de extorsión telefónica.

Una marca. El miércoles hubo dos llamadas extorsivas realizadas por hombres que se autodenominaron como integrantes de la famosa banda de la zona sur.

"Lamentablemente Los Monos se han convertido en una marca que inspira temor y hay delincuentes que se están valiendo de esto. Cualquier pesquisa que trabaja en la calle conoce que esta banda suele ser brutal y no amenaza ni advierte por teléfono sobre su accionar. En los casos en que han usurpado viviendas se han metido a sangre y fuego expulsando a sus moradores no sólo de la casa sino del barrio. Los Monos son brutales", indicó una fuente consultada por este diario.

La progresión. Cronológicamente quien primero la sufrió fue Roberto, un cocinero padre de dos hijos que reside en una casa de pasillo ubicada en La Paz al 3200, en el barrio Bella Vista. Pasadas las 19.30 el teléfono fijo de la casa sonó y un hombre se identificó como integrante de la banda de barrio La Granada.

Quien hizo la llamada le aseguró al titular de la línea que les habían intervenido el teléfono y que a cambio de no robarles en la vivienda le exigieron 25 mil pesos. Posteriormente redujeron esa cifra a 10 mil. Además exigieron que les realizaran carga virtual para un celular.

La familia se sorprendió por la rigurosidad de los datos que tenían sobre la composición de la familia y los nombres de sus integrantes. Roberto cortó la comunicación, llamó al 911 y frustró el pedido.

Sin embargo, eso no evitó que el terror invadiera al grupo familiar. "Sé que estaban muy asustados. Ahora no hay nadie. Se fueron y no hablaron con nadie", indicó un allegado a la familia.

Formal al inicio. Cincuenta minutos más tarde el teléfono que sonó fue el de la casa de Marta, en un pasillo de Ocampo al 3600, también en el barrio Bella Vista. "Atendí y muy formal el hombre se presentó como Juan González, uno de los líderes de la banda de Los Monos. Primero pensé que era una broma, pero enseguida el hombre empezó a pedirme el título de propiedad de la casa y dinero. Y me decía: «No me corte, porque voy a ir con mi gente, me voy a meter en su casa y la voy a matar a usted, a sus hijos y a sus nietos", relató la mujer aún conmocionada con marcada tonada peruana.

"La comunicación duró tres o cuatro minutos. El hombre todo el tiempo me aclaraba que era de «la mafia de Los Monos». Sabía detalles de mi vida, pero no cosas específicas. Cuando llamó pidió por mi nombre y apellido e indicó que vivía en un pasillo, pero no fue más específico", relató Marta, quien calculó la edad de su interlocutor entre 55 y 60 años.

"Tenía tonada extranjera —añadió la mujer—, como si fuera peruano o colombiano, y me trataba de usted. Me insistía tanto en que no le cortara que en un momento dije: «¿Dios mío qué hago?». Y le corté y llamé al 911. Después el teléfono siguió sonando, pero yo no atendí. Por miedo me fui a dormir a la casa de mi hija", agregó la mujer. Ninguno de los dos casos conocidos ayer llegó a concretarse.

Llamado que causó terror en una inmobiliaria

Una empresaria recibió el martes por la tarde alrededor de 40 llamados extorsivos con fuertes amenazas de parte de un desconocido que se identificó como un integrante de la banda "Los Monos" y le exigió 30 mil pesos para no matarla ni incendiarle su casa. Es el cuarto hecho de este tipo denunciado esta semana. Las víctimas terminan aterrorizadas y en todos los casos hicieron la denuncia en Fiscalía.

El caso de G. , titular de una inmobiliaria en Pueyrredón y San Luis, sucedió de una manera inusual. El martes un hombre llamó a su negocio y habló con Santiago, uno de sus empleados, para coordinar una visita a una casa en Funes que está a la venta. El empleado le comunicó que debía hablar con la dueña. G., que no se encontraba y llegaría más tarde

Un minuto después volvió a llamar la misma persona y le dijo al empleado que era lugarteniente de la banda y que le habían pagado 35 mil pesos para obtener la vivienda por medio de la escritura que ellos debían entregarle e instalar allí una "cocina de drogas" y que si no accedían iba a matarlos a todos, pero que él podía no hacerlo si le daban 30 mil pesos y "asunto olvidado". El muchacho colgó el teléfono

A las 16 G. recibió un llamado en su celular. El mismo hombre dijo que la conocía, que sabía de sus movimientos, que iba a quemarla y matarla si no le entregaba los 30 mil pesos y señaló que el negocio estaba en Córdoba al 1300. El dato fue clave para G.

"Era nuestra dirección anterior y en la guía telefónica aún figura así. Eso me indicó que usaba la guía así que corte y me comuniqué con otras inmobiliarias. Despúes llamé al 911 y la policía no quería venir por que no existía delito, pero yo y mis tres empleados estábamos aterrorizados, no queríamos ni salir a la puerta por miedo a que alguien nos espiara para secuestrarnos o matarnos", dijo la mujer que se dedica al rubro inmobiliario hace 35 años.

La víctima, G. decidió comunicar el tema a las cámaras inmobiliarias de la ciudad; Ceir y Cadeiros, las que gestionarán una reunión con las autoridades del ministerio de Seguridad y la policía local.