Policiales
Domingo 30 de Julio de 2017

Cómo operaba el clan Bergallo: órdenes desde la cárcel, connivencia policial y amor de pareja

El precandidato a concejal por la lista Compromiso Ciudadano, Luis "Coco" Bergallo y su hermano, Darío Miguel, montaron una organización abocada a la venta de drogas en el norte de la ciudad. Quién es quién dentro de la banda de barrio San Agustín

Una denuncia recepcionada en los pasillos de la Unidad Especial de Asuntos Internos el 23 de agosto del 2016 dio cuenta de un enfrentamiento armado entre varias personas en inmediaciones del barrio San Agustín, en el norte de la ciudad. Aquel dato sindicó a personajes conocidos del barrio, de los cuales se encontraba dos nombres: el "Coco" Bergallo y "Beto" Herrera.
Así, de esa manera, se inició la investigación que un año después logró desbaratar al clan narco familiar que era liderado y coordinado por el Coco y sus hermanos Darío Miguel (preso en Las Flores por el homicidio de Carlos Alberto Farías en Circunvalación, en inmediaciones de la casabomba Nº 5) y Fabián.


Los tres se encuentran procesados desde el pasado 21 de julio por el delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por la participación de más de tres personas", junto a sus respectivas parejas y laderos: Roberto "Beto" Herrera, Cándida Sandoval, Judith Segovia, Silvia Elsa Díaz y María Laura Lamanna.

La pesquisa judicial, llevada a cabo por la Fiscalía Federal Nº2 a lo largo de un año, logró desbaratar una organización que no solo se abocó a la venta de drogas y ejercer predominio territorial en el norte de la ciudad sino que desenmascaró las intenciones electorales de Coco Bergallo quien -a pesar de estar preso- figura como precandidato de la lista Compromiso Ciudadano dentro del Partido Justicialista.



Todo queda en familia
La estructura del clan Bergallo se basó en dos líderes: Coco y Darío Miguel. Este último, daba ordenes desde la cárcel a través del uso de un teléfono celular. A su vez Coco escuchaba y daba las directivas afuera. Tanto es así, que las escuchas telefónicas develan el funcionamiento y la conexión entre los hermanos. La siguiente transcripción muestra como operaban y acordaban el negocio:

— Hola.
— Sí, hola.
— Ey.
— Sí.
— Escuchame no es tanto así como vos me dijiste boludo.
— Eh.
— No sale como si vos me dijiste boludo...
— Si, pero me está zapateando el vago ahí boludo.
— Mm
— Sí, lo tengo ahí todavía al otro boludo, si la están probando ahí pero no sale boludo bien.
— Mirá, capaz le están poniendo.
— El vago sabe boludo
— Le están poniendo de más bicarbonato o de más de agua... una de dos...

El clan liderado funcionaba además con el otro hermano, Fabián. Éste fue sindicado por el mismo juez Miño -en el procesamiento- como el brazo operativo de la organización, ya que su rol era el de recaudar la venta de los estupefacientes y a su vez abastecer a los "kioscos".

En tanto, la Justicia tuvo en cuenta el rol del resto de los imputados dentro de la banda. Es el caso de Silvia Díaz -actual pareja de Coco- y María Laura Lamanna, ambas vinculadas al clan de San Agustín y el barrio Cabaña Leiva. En la misma línea, figuran "Beto" Herrera y su pareja, Cándida Eulogia Sandoval, ambos también procesados por vender estupefacientes en uno de los kioscos que serían abastecidos por los Bergallo.

El "rosquín" de Cañada
De los 18 allanamientos ejecutados por Prefectura Naval Argentina el pasado 7 de julio, uno se ejecutó fuera de la capital provincial, en Cañada Rosquín (departamento San Martín). Es que el clan tuvo su expansión en aquella localidad ya que quien fue sindicada como la proveedora de los estupefacientes proporcionados por los hermanos Bergallo, fue nada más ni nada menos que la expareja de Coco.
Se trata de Judith Segovia, una asistente de cocina que residía en aquella localidad y que mantenía contacto con su ex. Así lo develó un mensaje de texto que le envió al precandidato a concejal el pasado 27 de febrero de este año a las 20:27:05. "Acá un loco quiere hablar con vos, te quiere comprar gilada", es uno de los mensajes que figuran la causa y que la Justicia lo tuvo en cuenta para vincular su participación en la organización.

Compromiso policial y la línea ascendente
La causa además logró comprobar que el accionar delictivo empleado tanto por Coco y Darío Miguel -en su rol de organizadores- pudo ejecutarse durante un tiempo prolongado gracias a la connivencia de un efectivo policial -su cuñado- quien prestaba funciones en la Policía de la Provincia de Santa Fe.


El mismo, identificado como Adrián N., informaba -junto a otro efectivo- al entorno familiar de los movimientos policiales o extraños que pudieran existir o poner en riesgo la actividad de la banda.
Por último, y en cuanto a la línea ascendente de los estupefacientes adquiridos por el clan familiar, la pesquisa judicial estableció que probablemente su principal distribuidor mayorista sería un hombre sindicado como "Paisa", del cual, por ahora, no trascendieron novedades.