Policiales
Jueves 23 de Abril de 2015

Conmovedor relato de un juguetero que perdonó a los niños que le habían robado

Ocurrió en Neuquén. El comerciante retiró los cargos que pesaban sobre ellos, les pidió que estudiaran y le lleven el boletín de calificaciones. Además, le consiguió trabajo a la madre de uno.

"Los niños que me robaron sólo buscarán su infancia", resumió el dueño de una juguetería de Neuquén tras el robo perpetrado en su negocio en manos de dos nenas y un nene. Es que el comerciante no sólo retiró los cargos a cambio de que los jóvenes le traigan la libreta de calificaciones, sino que les regaló un torta de cumpleaños a una de las chicas y le consiguió trabajo a la madre de uno de los chicos. Conmovedor.

El sábado de madrugada Francisco Gallo se despertó porque sonaba el teléfono. Alguien había roto los vidrios de su juguetería. Salió a ver que había pasado y encontró al patrullero estaba a una cuadra del local: un nene tenía las manos en alto y dos chicas, un poco más grandes, trataban de dar explicaciones. Las nenas tenían quince y el pibe once años. El juguetero estuvo hasta las cinco de la mañana en la comisaría. El trámite, le dijeron, era obligatorio: una formalidad, porque después hizo todo lo posible para que la acción penal no continuara sobre los chicos.

Esa misma mañana una de las chicas, que fue madre a los doce, llegó a la juguetería acompañada por su mamá. Vengo a pedirle perdón, dijo, y se ofreció a reparar el daño. Francisco la abrazó y le regaló el mismo muñeco que esa madrugada había intentado robar. También le pidió que estudiara y que cada vez que recibiera su boletín fuera a la juguetería a mostrárselo.
"Lo que me llevó a reaccionar así", dijo Francisco, "fue lo vulnerable que estaban esos chicos contra un patrullero una madrugada fría de otoño en Neuquén".

Después de que la chica se fue del local, Francisco llamó al fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, Germán Martín. Él llevaba las actuaciones del robo en grado de tentativa. El fiscal no se sorprendió cuando escuchó a Francisco pidiéndole que se acercara a la juguetería. Era algo habitual en su trabajo. Se quedó helado cuando el juguetero le pidió que les llevara muñecos a la otra chica, también de 15 años, y al nene de 11. El fiscal salió del negocio con un hombre araña gigante y una Kitty de peluche.

El fiscal llegó a la casa de los chicos con los regalos abajo del brazo. Tiempo atrás había encabezado un allanamiento en ese mismo lugar. "Ni bien llegué, la mamá salió y me atendió muy bien. Al niño de 11 le pude dar personalmente un Hombre Araña gigante. Más tarde, Francisco me escribió y me comentó que la otra chica, quien había recibido el regalo, también fue a agradecerle y a disculparse. No lo podía creer", contó el fiscal.