Policiales
Lunes 19 de Junio de 2017

Esperan que cuatro médicos procesados por mala praxis vayan a juicio

Es por la muerte de un niño de 10 años de Coronda que en 2013 murió a causa de una infección generalizada por un golpe en el tobillo. La causa se tramitó en el Juzgado Correccional Nº 1 y ahora pasó a Sentencia para su juicio.

La causa que investigó la muerte de Mariano Acuña, un niño de 10 años oriundo de Coronda, que en 2013 falleció a causa de una infección generalizada, pasó al Juzgado de Sentencia Nº 6 de Santa Fe y espera su eventual juicio.

En este aspecto, la abogada querellante de la familia, Hilda Knaeblien, solicitó duras penas para los cuatro médicos que intervinieron al joven tanto en el hospital Samco como en la clínica privada que tiene aquella localidad del departamento San Jerónimo. En la misma sintonía, la fiscal Nº 5, Elena Perticará –sistema residual– lo planteó de la misma forma pero sin solicitar montos de condenas.


La causa se inició en 2014 en el Juzgado de Instrucción Correccional Nº 1 y pasó desde ese entonces un laberinto judicial que tuvo distintos pasos. Entre ellos, contó con que el Cuerpo Médico Forense de Santa Fe remarque que existió cierta mala praxis en el personal que asistió al niño a finales del 2013.

Por el momento, la causa espera que se ultimen los detalles: que dos de los cuatro imputados remitan planillas prontuariales y fichas dactiloscópicas.

Un niño enfermo que nadie salvó

El 17 de diciembre del 2013, Mariano Acuña de 10 años fue a jugar al fútbol a un descampado de su barrio. En medio del picado se golpeó en la zona del tobillo pero en ese entonces no le prestó importancia a lo que iba a suceder. Cuando llegó a su casa observó que lo tenía inflamado.

Al día siguiente, Acuña fue llevado por su madre, Sara Lucy Piggini, al hospital Samco de aquella localidad para que sea asistido por un médico. Allí fue atendido por el doctor Luis R., quien según el relato de su madre, solo lo medicó y le recetó una Dipirona y Dexametasona. Durante ese día y en el transcurso de la noche, el niño continuó con fuertes dolores en su pie y también comenzó a tener fiebre. Esa situación derivó en que sea nuevamente trasladado hacia el hospital donde fue asistido por el doctor Mario C. T., el cual le ordenó hacer una radiografía, pero ante la falta de traumatólogo con el que contaba la institución en ese entonces, no lo pudieron diagnosticar.

En razón de eso, Piggini decidió llevar a su hijo a la clínica San Jerónimo de la misma ciudad. A las 16 de ese día, Acuña fue asistido por el doctor José Z., el cual según obra en la acusación presentada ante el Juzgado de Sentencia, no le diagnosticó ningún peligro. Por tal motivó solo le recetó que haga reposo y tome antiinflamatorio.

Los dolores continuaron, situación que derivó en que vuelva a ser llevado por su madre al hospital, donde no pudo ser atendido por ningún médico, sino que una enfermera fue quien lo asistió. Esta misma le suministró dipirona. Un día después, Mariano ya tenía inmovilizada su pierna y su estado era cada vez peor; ya no se paraba.

Desesperada por la situación, la madre del menor se dirigió al Club de Leones Coronda para solicitar una silla de ruedas. Un día después, el 22 de diciembre, el joven ya no caminaba y comenzó a tener fuertes palpitaciones en su corazón. Su madre llamó a una ambulancia y fue trasladado al hospital antes del mediodía. Allí fue intervenido con oxigeno y se le colocó suero.

Como los médicos que se encontraban en ese entonces en el nosocomio no le encontraban ningún diagnóstico, deciden mandar a Mariano Acuña hasta el Hospital de Niños Orlando Alassia en ambulancia.

Al arribar al centro médico provincial, la primera médica que lo asistió detectó que el niño tenía una septicemia generalizada en todo su cuerpo a raíz del golpe que sufrió jugando al fútbol aquel 17 de diciembre del 2013.

El personal del nosocomio ordenó inmediatamente su internación en el área de terapia intensiva. La infección había tomado un pulmón. Según indicaron desde el hospital, se expandió primero por vía sanguínea y luego atacó los órganos. Después de ocho días, se produjo el deceso del menor.

Esperan el juicio

Para la abogada querellante, Hilda Knaeblien, existe una serie de pruebas que establecen un alto grado de responsabilidad de los médicos del hospital de Coronda y de la clínica privada que asistieron al joven de 10 años durante la etapa donde se produjo y expandió la infección en su cuerpo. En este sentido, durante el proceso de instrucción se solicitaron desde la querella y Fiscalía una serie de informes al cuerpo médico forense de Santa Fe y a la Universidad Nacional de Buenos Aires.

En tanto, la letrada sostuvo en su acusación que "las indagatorias brindadas en autos por los médicos imputados , restan a la verdad y suman a la participación activa con una clara y contundente negligencia y desprecio en la atención del niño Mariano Acuña".

Para la representante de la familia del niño, "los daños ocasionados que cobraron la vida de Mariano Acuña son irreparables, porque su vida no tiene retorno y su madre se encuentra sumida en un grave cuadro de desesperación, soledad y dolor".

Por tal razón, Knaeblien solicitó ante el Juzgado de Sentencia Nº 6 –donde se evaluarán las pruebas durante el juicio– la pena de cuatro años de prisión por el delito de homicidio culposom ya que consideró que los cuatro doctores que asistieron al niño tuvieron una "conducta ilícita". Además pidió que sean inhabilitados por diez años para ejercer la profesión en cualquier establecimiento.

"No existe duda posible sobre la autoría real y directa que recae en los profesionales intervinientes", cuestionó la querellante.