Policiales
Lunes 01 de Agosto de 2016

Fuerte suba de los homicidios en el departamento La Capital en 2016

Con 83 en siete meses, la tasa proyectada es de 26 muertes cada 100 mil habitantes, la mayor del país en enclaves urbanos

Los homicidios dolosos en la ciudad de Santa Fe vuelven a marcar este año un registro elevado que invita a la máxima atención pública. Con 83 crímenes en los primeros siete meses del año, en el departamento La Capital la tasa anual proyectada para este delito, de permanecer estables estos guarismos, superará las 27 muertes cada 100 mil habitantes. Este indicador sitúa a Santa Fe como la ciudad más crítica del país en cuanto a muertes provocadas en base al uso intencional de la violencia. Una idea aproximada de la magnitud de este indicador proviene de compararlo con el de Rosario, donde la tasa prevista para este año, de persistir la tendencia del primer semestre, sería de 16,78 muertes cada 100 mil habitantes. Las tasas del departamento La Capital resultan, de este modo, significativamente más elevadas a las registradas para el departamento Rosario, que supera la media nacional de crímenes en aglomeraciones urbanas.

Las causas que producen este repunte en el departamento que contiene a la capital provincial están en vías de investigación. Pero la ciudad de Santa Fe viene demostrando un comportamiento con fuertes altibajos en los últimos años. En 2014 había tenido un pico de 155 homicidios que se revirtió en 2015 cuando las cifras globales cayeron un 27 por ciento. Pero ahora la tendencia se dio vuelta con un crecimiento notorio que, de perdurar, se ubicará en las mismas cífras críticas de hace dos años.

Inverosímiles
El fiscal regional interino de Santa Fe, Jorge Nessier, señaló que los homicidios en La Capital vienen mostrando indicadores que tienen momentos de alza, merma o estabilidad en torno de los 100 homicidios anuales. Eso se rompió en 2014 con una cifra que llegó a 155. "Esta es una cantidad completamente desmesurada y desproporcionada, un incremento del 50 por ciento respecto de años anteriores, a la que todavía estamos buscando explicaciones. Y tras una caída significativa este año también asistimos a una suba importante", dijo a este diario.

Nessier, que es además fiscal de Homicidios Dolosos en Santa Fe, indica que la letalidad de los hechos conflictivos tiene que ver con algo que también se verifica en Rosario: una exorbitante proliferación y circulación de armas de fuego.

"Advertimos que hay por revertir un patrón cultural que pasa por utilizar un arma de fuego para dirimir las diferencias más insignificantes. A partir de los dichos de testigos y lo que surge en las audiencias los motivos de los homicidios son inverosímiles. Es algo ya dicho pero es así: lo que antes terminaba a empujones o puñetazos hoy puede terminar apretando un gatillo".
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Dos motivos
Especialistas del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de la provincia, que elaboró dos informes cualitativos de homicidio de ponderado rigor académico, subrayan dos circunstancias objetivas que persisten como núcleos duros en los crímenes de los dos mayores aglomerados urbanos de la provincia. Uno es, tal cual dice Nessier, la disponibilidad de armas de fuego. El otro es la baja tasa de esclarecimiento de estos delitos que está por debajo del 40 por ciento de los hechos.

Por lo que dice Nessier en los homicidios de este año en Santa Fe ciudad se reiteran las distinciones de aquellos informes. Las víctimas son en un 90 por ciento varones, la mayoría muy jóvenes, abatidos por uso de arma de fuego en el 80 por ciento de los casos y en territorios periféricos de la ciudad. En especial una especie de medialuna que abarca desde el sudoeste al noroeste de la capital provincial y que incluye los barrios Centenario, Varadero Sarsotti, San Lorenzo hasta Villa Yapeyú, San Agustín y Las Lomas.

"El cordón oeste de la ciudad es donde tenemos el grueso de los hechos que derivan en homicidios o en tentativas. Notamos allí dos motivos principales: una conflictividad interpersonal o intrafamiliar, por un lado, con reyertas territoriales por economías delictivas, donde el comercio de droga tiene peso".

Acciones
El director de Seguridad Comunitaria del Centro Norte, Fernando Demiryi, subraya que en las zonas urbanas más degradadas es donde predominan los homicidios. "Las acciones estatales no se pueden medir a corto plazo pero es cierto que donde hubo intervención estatal con agencias barriales y organizaciones sociales la violencia declinó. Los ejemplos más claros están en los barrios Chaqueño (Coronel Dorrego) y San Lorenzo. En ellos el Plan Abre produjo resultados palpables. En especial en el Chaqueño donde se gestionó iluminación, apertura de calles y servicios básicos. Cuando hay redes la violencia tiende a bajar. También tuvo su aporte, sin exagerar sus resultados ni negar sus problemas, la policía comunitaria. A los vecinos les importa su presencia", indica.

El funcionario del Ministerio de Seguridad dice que lo negativo es constatar como la intervención en ciertas zonas no hace desaparecer el delito violento sino que se desplace. "El barrio Barranquitas estaba tomado hace un tiempo por un pequeño cartel de drogas. Se hizo una intervención con importante apoyo de fiscalías y de las áreas de la Municipalidad de Santa Fe. Este delito salió del barrio pero se trasladó otros donde subió la violencia. No obstante recalco que cuando las organizaciones sociales se empoderan en un territorio y hay presencia estatal la conflictividad tiene a ceder".

Demiryi destaca el problema de las armas de fuego. "Frente a tanta circulación de armas y municiones es importante entender que hay un mercado paralelo al que no aportan sólo fuerzas de seguridad sino sectores civiles. Si no se controlan las armas en armerías y cotos de caza se está frente a un problema ya conocido. Lo mismo que cerrar bunkers sin ocuparse de cómo se lava el dinero en el sector inmobiliario o en venta de vehículos. Para bajar la violencia no sólo hay que controlar a los violentos sino a donde va el dinero de las economías delictivas".


Fuente. La Capital