Policiales
Miércoles 28 de Septiembre de 2016

Góngora y Nasatsky condenadas por la causa de José Maulín

El Tribunal Federal de Santa Fe sentenció a Cecilia Góngora a ocho años de prisión y a una obstetra, a seis.

Finalmente y luego de siete años de lucha y coraje, José Luis Maulín Pratto, hizo justicia. El muchacho vino al mundo el 26 de marzo de 1977 y fue despojado de los brazos de su madre en un parto efectuado en un sanatorio privado de la ciudad de Reconquista. Allí fue entregado de manera clandestina a Cecilia Góngora y Luis Segretín, un matrimonio que lo inscribió en el Registro Civil de aquella localidad norteña en abril de ese año.

De ahí en adelante, José siempre tuvo dudas en torno a su origen. Esa inquietud fue siempre puesta de manifiesto a sus "apropiadores", pero los mismos le indicaban versiones diversas de las que él imaginaba.
Las dudas se fueron acrecentando con el paso del tiempo y en mayo del 2009 José decidió ponerle punto final a esa inquietudes. Por ello acudió al Banco Nacional de Datos Genéticos, el cual en un informe realizado develó que sus padres biológicos eran Rubén Maulín y Luisa Pratto, un matrimonio que en las épocas más oscuras de los años 70, sufrieron las torturas más crueles: violaciones, brutales golpizas, encierros en cárceles y centros clandestinos de detención.

Desde allí en adelante, José y su padre biológico, Rubén, iniciaron un camino que buscó hacer justicia por aquella situación: por un lado llevar a juicio a la "apropiadora" de José –Góngora– y a la obstetra que atendió el parto, Elsa Nasatsky. Y por otro, recuperar la identidad de José. Fue así que el pasado 23 de junio se dio inicio al juicio en el Tribunal Oral Federal, donde el fiscal general, Martín Suárez Faisal y los abogados querellantes, Lucila Puyol y Guillermo Munné, acusaron a las dos imputadas.
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Condenadas pero excarceladas

Después de tres meses de debate en el juicio oral y público, el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, compuesto por los jueces José María Escobar Cello, María Ivón Vella y Luciano Homero Lauría, condenó a la apropiadora de José, Cecilia Góngora (69) alias "Lili" a la pena de ocho años de prisión por los delitos de retención y ocultamiento de un menor de diez años sustraído, falsificación ideológica de documento público y alteración del estado civil de un menor.

Por su parte, Elsa Nasatsky fue también sentenciada a seis años de prisión de efectivo cumplimiento por los delitos de falsificación ideológica de documento público y alteración del estado civil de un menor de diez años. La misma fue absuelta por el delito de retención y ocultamiento de menor de edad. La sentencia aclaró que las dos mujeres seguirán excarceladas, tal como se dio bajo la etapa de instrucción previa al juicio iniciado este año.

En otro de los punto leídos, el tribunal declaró la falsedad del acta de nacimiento de José –en la cual figura con apellido de Secretín, quien fue su padre apropiador y ya murió. En tanto, la Justicia ordenó al Registro Civil de Reconquista que efectúe las rectificaciones correspondientes y expida una nueva documentación que acredite la verdadera identidad de la víctima.
"Lo mío era recuperar mi identidad y que se juzgue" - José Maulín
Por último, la condena abrió camino a la Fiscalía del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe para que inicie una investigación en relación a la posible comisión de delitos realizados por funcionarios y jueces del Poder Judicial de las ciudades de Vera y Reconquista en momentos en que los padres de José buscaban a su hijo. Dicho pedido había sido solicitado durante el juicio por los abogados querellantes.

En busca de la identidad

Una vez leída la sentencia del tribunal de jueces, los bombos, las banderas y los cánticos de un grupo de militantes de organismos abocados a los derechos humanos se hicieron sentir en la esquina de San Jerónimo y Primera Junta.

Mientras tanto y bajo el sonido de la canción "todo preso es político" de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, José Maulín salió del tribunal y en medio de lágrimas se mostró emocionado por el dictamen judicial. "Lo mío era recuperar mi identidad y que se juzgue", sostuvo ante la prensa. "La vigilia de hace ocho años es más angustiante que la condena que le puede caber", destacó José. "No sé cómo seguirá, pero lo mío era esto, recuperar mi identidad, andar tranquilo y mostrándome como quien realmente soy", admitió. "No se puede andar por la vida sin ser", concluyó.

Una historia con piezas por reconstruir


Rubén Maulín se enteró de que su hijo estaba en manos de apropiadores cuando fue excarcelado en 1982 ya que el mismo estaba detenido en calidad de preso político durante el último período de la última dictadura cívico militar. Allí logró recuperar a su madre, la cual estaba con Luisa –la madre de José– junto a Gisela y Walter, los hermanos. “Pudimos reencontrarnos todos, prácticamente un año después”, contó Maulín a Diario UNO.

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“En ese entonces no sabíamos cómo encontrar un camino para la recuperación de José. Un par de años después comenzamos la tarea ante autoridades judiciales y no había respuestas porque no estaban muy capacitados para enfrentar estas situaciones”, explicó. En tanto, aclaró que en un Juzgado de Instrucción de Vera le dijeron que no avance en la causa ya que se podía volver contraproducente debido a que “no tenían con qué demostrar que José era su hijo”. “Acá tuvimos que venir a dirimir, porque no había otro ámbito”, indicó.

Consultado por el primer encuentro que tuvo con su hijo, Rubén detalló que debió concretarse una entrevista particular en su domicilio. “Fue un poco tenso y emocionante ya que uno no conocía cuál podría haber sido la reacción de José y de la familia, pero logramos sortear todo eso y acá nos tienen, unidos”, sentenció.