Policiales
Lunes 13 de Julio de 2015

Las primeras tres hipótesis del ataque a la fiscalía de San Javier

La investigación apunta a casos de corrupción policial, dos homicidios y bandas dedicadas a la explotación de sexual 

El ataque incendiario, que el domingo a la madrugada destruyó los archivos y material probatorio de cientos de causas de la fiscalía de San Javier, ya comenzó a ser investigado como obra de una banda que tuvo dos objetivos: amedrentar a la fiscala Rosana Marcolín, a cargo de ese distrito, y destruir material probatorio. 

Ayer, luego de viajar a San Javier, constatar los daños y conversar con Marcolín sobre las hipótesis respecto del violento episodio, el fiscal general, Julio de Olazábal, dialogó con Diario UNO sobre las líneas de investigación que manejan, a 24 horas del episodio.

 “Tenemos varias pistas y huellas que nos dan un primer panorama sobre cómo ocurrieron los hechos. Por el momento, no podemos adelantar más detalles, pero tenemos tres hipótesis que se corresponden con las causas más complejas que está llevando adelante esta fiscalía: bandas vinculadas a la explotación sexual de mujeres, casos de corrupción policial y dos homicidios que generaron mucho ruido en esta ciudad. El otro punto importante es que esto no es obra de una sola persona, y tenemos testigos que pueden corroborar ese punto”,explicó De Olazábal. 

Hasta el momento, la fiscala Marcolín no había recibido ningún tipo de amenazas ni amedrentamientos, por lo que el primer trabajo será deslindar de las más de 2.000 causas que ingresaron al juzgado desde el 10 de febrero del 2014 (cuando se puso en marcha el nuevo sistema procesal penal), cuáles podrían haber generado este tipo de reacción por parte de las personas investigadas. 
“Han destruido evidencias pero también han querido dejar un efecto intimidatorio. Acá lo que queda claro es que hay una autoría criminal que está tratando de frenar el accionar de la Justicia. Es un hecho de naturaleza intimidatorio que no va a surtir efecto. La fiscala Marcolín está confiada de que va a poder seguir trabajando y tienen la colaboración de todo su equipo y el apoyo del Ministerio Público de la Acusación”, agregó el funcionario. 
Hasta el momento se pudo reconstruir que la banda ingresó por las rejas que cubren el techo de un patio de luz, ubicado en el fondo de la fiscalía. Una vez dentro del inmueble, rompieron una puerta de madera que daba a la oficina de Marcolín, donde se tomaron el tiempo de robar el disco rígido de la computadora de la fiscala. El funcionario reconoció que la información que se guardaba allí era sensible, estaban las líneas de investigación de la mayoría de las causas sobre las que estaba realizando la acusación. 
También se robaron armas que estaba guardadas como parte de prueba y el resto fue provocar destrozos. Juntaron carpetas y papeles, los acumularon en una pila y los prendieron fuego. 
Ayer todavía estaban evaluando los daños. Luego de una limpieza, creen que van a poder recuperar el inmueble, que no habría sufrido daños estructurales, pero la tarea llevará su tiempo. 
“Hasta el momento lo que pudimos determinar es que todo ocurrió en el mismo momento. Entraron, robaron las armas, sacaron el disco rígido, juntaron papeles y legajos en una pila y los prendieron fuego. Nos falta determinar la secuencia. Acá, en principio hay dos posibilidades: que estén intentando encubrir un delito que se estaba investigando o que se trate de un hecho de intimidación a la fiscala. Todavía es tal el desorden que no se ha podido hacer un relevamiento detallado de qué es lo que falta y qué fue destruido. Algunas evidencias de causas que estaban en investigación se pueden haber perdido, pero hay que considerar que el nuevo sistema de justicia no trabaja más sobre el expediente. Los legajos eran anotaciones de la fiscala, pero esto no va a paralizar las causas. Ahora lo que hay que hacer es juntar todos los rastros y huellas que se pueda y después hacer un inventario de lo que quedó”, sostuvo De Olazabal. 
Tras el episodio, a la fiscala Marcolín se le designó una custodia personal y están tratando de coordinar una custodia policial para la oficina también. Ayer en conferencia de prensa, la fiscala calificó el robo e incendio como un ataque institucional “gravísimo” y aseguró que continuará trabajando con todas las causas que tenía a su cargo.