Policiales
Viernes 06 de Octubre de 2017

"Le dije que hacía dos años me mataron a mi viejo y el ladrón me abrazó y me dijo lo siento"

Celeste, la hija de un hombre muerto hace dos años en Rosario, relató el viernes lo sucedido con uno de los ladrones tras otro violento asalto a su maxikiosco.

Un violento asalto sufrieron el viernes en Rosario dos mujeres que estaban en un maxikiosco de Echesortu cuando cuatro hombres armados y a cara descubierta ingresaron a robar el local. El hecho fue a la tarde en Montevideo y Castellano, donde hace dos años un ladrón mató a Rubén Figueroa, con un disparo en el pecho.

"Le dije 'flaco, hace dos años me mataron a mi viejo en un asalto, y el chavón me abrazó y me dijo lo siento mucho'", contó Celeste Figueroa, la hija de Rubén, pero después el ladrón le pegó una trompada.

"Tenían un revolver regrande y me empujaron para atrás para entrar", contó, antes de agregar que eran cuatro personas, a cara descubierta y andaban en moto, indicó Diario La Capital.

"Después que le dije que habían matado a mi viejo y uno de ellos me abrazó y me dijo lo siento mucho, otro de los ladrones le dijo como que ya habían matado a uno y se fueron", subrayó Celeste, quien al darse cuenta de que se llevaban su celular los corrió y manoteó el teléfono del bolsillo de uno de ellos. "Me rasguñó y me dio una trompada en ese momento", comentó la joven que estaba acompañada con su mamá, Mercedes.

"Estoy cansado, ya no sé más que hacer, la policía no viene. No se que están esperando, si están esperando que nos maten a todos", argumentó Celeste a Canal 5, con la voz entrecortada y con lágrimas en los ojos.

Las lágrimas, la impotencia y la bronca de Celeste por lo sucedido le hizo revivir la pesadilla de hace dos años atrás, en noviembre de 2015 mataron a su padre que había ido a abrir el kiosco a las 7.30 de la mañana.

Rubén Figueroa tenía 56 años, trabajaba en Cablehogar y estaba con licencia por una operación, por eso le ayudaba a su esposa y a su hija con el negocio. En noviembre de 2015 fue ultimado de un disparo en el pecho por un delincuente, que les había robado. Cuando el ladrón se disponía a darse a la fuga en moto, Figueroa salió a la vereda y le arrojó una piedra. El ladrón se dio vuelta y comenzó a dispararle, efectuó entre ocho y diez disparos: un tiro le impactó en la pierna y otro en el pecho. Fue llevado de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde tras ser sometido a una intervención quirúrgica finalmente falleció.

Tras ese trágico episodio, sufrieron otros dos robos en el local. "Todo el barrio Echesortu está así, nadie puede salir a la puerta, a la calle", señaló Mercedes, con la imagen de su marido de fondo pegada en el vidrio del negocio, mientras contaba que "apretaron el botón de pánico, pero que la policía nunca apareció.

"Un chico que pasaba por acá, nos escuchó gritar y como justo pasaba un móvil del comando los paró y les dijo, pero se quedaron a tomarnos la denuncia a nosotros en lugar de ir a buscar a los ladrones", relató decepcionada.

Cansadas de los robos, se resisten a que la única solución sea cerrar todo. "Yo no quiero cerrar. No puede ser que yo tenga que cerrar todo y dejar todo así. No es justo".