Policiales
Lunes 17 de Julio de 2017

Los vaciaron: cuando la delincuencia duele y quiebra ilusiones en Bº Sargento Cabral

El fin de semana robaron tres comercios linderos en esa zona de la ciudad. Uno de los locales, una pollería, fue vaciada, saqueada completamente. El dolor de los propietarios es interminable; no obstante, van a seguir "remándola". "No nos dejaron ni un solo cuchillo", contaron los dueños

Llegaron a trabajar el sábado por la mañana con la ilusión de seguir creciendo en su nuevo comercio, pero no pudieron. Los recibió la policía con la triste noticia.


Tres fueron los comercios asaltados entre el viernes por la noche y el sábado por la madrugada en barrio Sargento Cabral, en avenida General Paz al 5300: una pollería, una casa de lencería y una distribuidora de bebidas. La peor parte se la llevaron los dueños del local de comidas... "Se tomaron hasta un yogur que teníamos en la heladera, no nos dejaron nada", contó a UNO Santa Fe, con lágrimas en sus ojos, uno de sus titulares.


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Lorena y Guillermo son pareja, y hace seis meses decidieron apostar al rubro comercial abriendo las puertas de una pollería. "Cuando llegamos y nos encontramos con la policía en la puerta, casi me desmayo", comenzó relatando Lorena y continuó: "No nos dejaron nada. Se llevaron todos los elementos de trabajo: cuchillos, tablas, una balanza electrónica, picadoras de carne, electrodomésticos y hasta la mercadería de las heladeras. Y lo que no se llevaron, lo dejaron tirado en el patio, todo inutilizable".


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"Es un dolor interminable, te sentís ultrajado y violado en tu intimidad. Todos los días trabajando de sol a sol para poder crecer y tener algo propio, y de un día para el otro, desaparece todo", relató Guillermo, mientras resignado acomodaba los freezers y heladeras.


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Los delincuentes actuaron con mucha tranquilidad. Se estima que trabajaron varias horas para poder ingresar a los tres comercios y elegir qué llevarse. Dichos locales comerciales se comunican por un patio interno, por lo que se presume que llegaron hasta ese punto caminando por los techos. De la lencería se llevaron mucha mercadería también, y en un año, dicho comercio ya suma dos robos. El propietario de la distribuidora de bebidas fue el que la "sacó más barata", ya que prácticamente no robaron nada. Eso sí, le dejaron un repasador de la pollería tapando una de las cámaras de seguridad.


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Lo que desconcierta a los titulares de los comercios asaltados, son las pequeñas dimensiones de las ventanas por donde ingresaron los delincuentes luego de ganar el patio interno: ninguna de ellas tiene más de 25 x 25 centímetros.


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"Una vez que estuvieron dentro del local, abrieron con una llave la puerta que da al patio interno y luego se llevaron todo por los techos", subrayó Lorena y finalizó: "Cuesta y duele, pero no queda otra que seguir. Mañana vamos a abrir igual; ya veremos cómo trabajamos sin las herramientas adecuadas".