Policiales
Miércoles 01 de Abril de 2015

Nano Leiva seguir√° preso por el crimen de Fabricio Echag√ľe

Así lo resolvió el miércoles el juez Sergio Carraro, por el probable riesgo de fuga y entorpecimiento  de la investigación. La misma medida dictó para los otros dos imputados, Marcos Leiva y Marcelo Caparelli 

Tras una extensa audiencia que se prolongó durante más de dos horas, el juez Sergio Carraro dictó este miércoles la prisión preventiva para Orlando Miguel “El Nano” Leiva (40), Marcos David “El Pitu” Leiva (29) y Marcelo Osmar “El Oreja” Caparelli (22) quienes el martes fueron imputados como coautores del crimen de Fabricio Echagüe, ocurrido el domingo pasado, en barrio Centenario. 

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La medida cautelar había sido solicitada por los fiscales de Homicidios, Cristina Ferraro y Jorge Nessier, quienes sostuvieron la peligrosidad de los imputados, el riesgo probable de fuga, la capacidad de sostener esa situación de evasión y la probabilidad de entorpecimiento de la investigación como pilares de esa restricción de libertad. 

Durante el debate, tanto la fiscalía como las defensas técnicas de los imputados contrastaron las pruebas y sobre todo los testimonios que obran en la carpeta judicial para marcar posiciones sobre cómo se produjo el ataque en el que Echagüe terminó asesinado de tres disparos a quemarropa, Nano Leiva herido de tres balazos y Pitu Leiva con otros dos disparos en el cuerpo. 

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Para los fiscales tomaron especial relevancia los relatos de Araceli D. S., la novia de Echagüe y de Vanina, la hermana de esa chica. El testimonio de las hermanas indica que Araceli estuvo hablando con Nano Leiva en la puerta de la casa del barrabrava de Colón, cuando la pareja del Nano Leiva, María José L. y la hermana de ella, Lenis L. comenzaron a discutir con Araceli. En ese momento, Echagüe se acercó para defender a su novia y Nano Leiva le disparó. 

Araceli y Vanina dijeron también que en ese momento Echagüe se abalanzó sobre Nano Leiva para evitar que le siguiera disparando, y que entonces Pitu y Oreja comenzaron a dispararle. Según la reconstrucción de los hechos que hasta ahora presentó la fiscalía, al disparo final lo realizó Caparelli. 

Sin embargo, los abogados defensores de los Leiva, Sebastián Nitti y Raúl Berizzo, atacaron esa versión, e indicaron que no solo la versión de Araceli es incoherente, sino que además sostuvieron que se debe abrir una investigación sobre la mujer por tentativa de homicidio.  La punta de lanza para ese pedido fue que la prueba de dermotest no solo le dio positivo a los dos Leiva y a Echagüe sino también a ella. 

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Salida. Nano Leiva, este martes a las 20, en Tribunales. Foto: José Busiemi / Uno Santa Fe

La autopsia 
Otro de los  datos que surgió en la audiencia de ayer fue que a Echagüe le dispararon con el cañón del arma apoyado en la piel. Ese detalle lo revelaron las quemaduras y los rastros de pólvora que tenía Echagüe en las zonas del cuerpo donde fue baleado. 

La autopsia además determinó que los tres balazos que recibió tuvieron orificio de entrada y salida. Uno ingresó apenas debajo de la clavícula y salió por la espalda, el otro le atravesó el abdomen, y el último disparo le traspasó el muslo derecho. 

“Una de las hipótesis es que el dermotest dio positivo respecto de  Echagüe porque forcejeó con Orlando Leiva, para quitarle el arma cuando se produjeron los disparos”, sostuvo el fiscal Nessier. 

También  hizo hincapié en los peritajes planimétricos que mostraron –con los rastros de sangre– que el ataque comenzó en la puerta de la casa de Orlando Leiva, en calle Tarragona al 600 y que se extiende por esa misma vereda entre 20 y 30 metros y que después cruza en diagonal algunos metros más hasta la casa de Vanina D. S. donde finalmente Echagüe cayó muerto.

El prontuario 
La fiscalía ayer informó que aún no le habían llegado los informes finales de antecedentes, pero que hasta ayer habían podido rastrear dos condenas para Marcos Leiva, ambas por robo y cuatro para Orlando Leiva: dos en la Justicia Federal por tenencia de estupefacientes, una de la Justicia ordinaria a tres años de prisión por tenencia de arma de guerra y otra condena a cinco años de prisión por un homicidio ocurrido en 1998. 

Por Gabriela Albanesi / Diario Uno Santa Fe