Policiales
Lunes 13 de Julio de 2015

Relato del taxista apuñalado: “Creo que si tenían un arma, me pegan un tiro”

El domingo por la noche fue atacado por tres jóvenes pasajeras que le clavaron una hoja de tijera en el pecho. Fuera de peligro, contó lo sucedido a Diario UNO.

Ricardo Estec es músico y durante algunos años fue el percusionista de Los Palmeras. Hoy, por esas cosas de la vida, ya no está con la popular banda, y hace más de 20 años que maneja un taxi propio. El domingo alrededor de las 20, circulaba con su coche por el microcentro en busca de pasaje y en la intersección de Salta y 9 de Julio, tres chicas adolescentes le hicieron seña. El conductor al no notar nada sospechoso paró el coche para subir a las pasajeras.
Le pidieron ir hasta Gorostiaga y Peñaloza, cuando Ricardo les dijo que las dejaba en la puerta del barrio, le pidieron cambiar el recorrido e ir por Blas Parera. Así arrancó el viaje que lo dejaría con un puntazo en el pecho, y que mantiene hoy a los taxistas en estado de alerta y en busca de soluciones que les brinden mayor seguridad. En diálogo con Diario UNO, Estec relató lo sucedido y aún conmocionado, dijo que pensó que no la contaba.
—¿Qué recuerda del ataque?
—Eran tres chicas que me pararon en 9 de Julio y Salta, y no noté nada raro. No tenían más de 20 años, venían comiendo pochoclos y habían salido del shopping. Podrían ser mis hijas, yo tengo 55 y tengo hijas de veintipico. Las levanté con el taxi, me dijeron que iban hasta Gorostiaga y Peñaloza. Les avisé que ahí las dejaba, y entonces me cambiaron el recorrido me pidieron que vaya por Blas Parera y que entre por el Pasaje Santa Fe. Ahí no me gustó nada, porque había una que estaba atrás mío y a la que no veía muy bien. Ahí las entré a mirar distinto, pero cometí el error de no parar en la seccional sexta y tranquilamente me habría evitado todo esto.
—¿Cuándo se produce el ataque?
—Cuando doblé en la rotonda de Villa Hipódromo y Blas Parera para entrar al barrio. Crucé la vía y había gente en la puerta de las casas, otros que estaban charlando, y hasta una señora con unas nenas. Paré el auto y les dije a las chicas que hasta ahí llegaba y que me pagaran el viaje. Como vieron que se les frustró el atraco, una me dijo que iba a buscar la plata e inmediatamente otra de ellas me tomó del cuello, y la tercera de las pibas empezó a manotear lo que podía. En ese momento empecé a defenderme como pude, y recibí puntadas en la espalda, y el cuello, pero la más importante fue en el pecho. Pensé que había dañado el pulmón, o el corazón pero fue en el centro del pecho, a la altura de las tetillas. Además, tengo cortes en el hombro y en otros lugares que me hicieron mientras me defendía. Nunca vi, ni me hubiera imaginado algo así. Creo que si tenían un arma de fuego, me pegan un tiro.
—¿Lo atacaron y escaparon?
—Sí, creo que cuando detuve el auto les dio bronca y ahí me apuñalaron. Cuando se fueron me arrodillé porque me salía muchísima sangre del pecho, y tenía miedo de desvanecerme, y con ese puntazo en el pecho, lo primero que pensé fue lo peor. Creí que no contaba más el cuento, pero gracias a Dios no llegó al pulmón, solo perdí mucha sangre. Luego comenzaron a llegar los móviles de compañeros, de la policía y también la ambulancia y me llevaron al hospital.
—¿A quién le pudo avisar de lo sucedido?
—Llamé por la radio del taxi a la central y ellos llamaron a la policía y la ambulancia. Ahí entré en una crisis de nervios, pero los compañeros me contuvieron. Tengo que agradecer a la Sociedad Radio Taxi porque mis compañeros llegaron enseguida, y la policía también llegó muy rápido.
—¿Le había ocurrido una situación similar?
—Tengo una libretita llena de robos, pero este fue el peor. Con 20 años arriba del taxi, me han robado con armas de fuego, y hasta me han disparado, pero acá estamos hablando de tres criaturas, tres adolescentes. Chicas que estaban decididas a cualquier cosa y que viven una vida de mierda. Me han robado parejitas, gente grande con chicos, y mujeres solas, pero a este extremo de que sean adolescentes tan jóvenes y que saquen un arma blanca, no. Aparte tiraron a matar, yo parecía un pulpo tirando manotazos para todos lados, y si me pega en el cuello no la cuento.
—¿Va a seguir trabajando en el taxi?
—Te tengo que decir que sí. Es nuestra vida, elegimos esto. Mi vida fue variada, fui músico toda mi vida, después me dediqué a otra cosa y terminé siendo taxista, y a esta edad cambiar es medio tarde. Ya tengo todo organizado para vivir así y seguir trabajando. Me siento joven y fuerte, y creo que de esta voy a salir.
—¿Qué le dijeron los médicos?
—Que haga reposo, y porque voy a tener inflamada la zona. En unos días calculo que voy a intentar volver a trabajar, pero me voy a tomar un tiempo para hacer reposo y para bajar la adrenalina. Porque después de estas cosas uno queda bastante mal.

Coqui Toum / jorge.toum@uno.com.ar