Policiales
Jueves 14 de Julio de 2016

Roban un auto, los persigue la policía y se matan al estrellarse contra un árbol

Dos maleantes escapaban en un Chevrolet Astra que quedó reducido a hierros y partido a metros del cementerio de Funes.

Dos hombres que escapaban a gran velocidad de la policía, a bordo de un auto robado en el mediodía de este miércoles, en la zona sur de Rosario, murieron a la tarde luego de estrellarse contra un árbol frente al cementerio de Funes. El accidente fue tan violento que el vehículo quedó literalmente partido en dos sobre el cantero del bulevar Pedro Ríos: los cuerpos de los jóvenes ocupantes del vehículo, que se presume murieron en el acto, quedaron atrapados entre los hierros retorcidos del habitáculo mientras a unos 20 metros podía verse la parte trasera, los asientos y parte del motor.
Al cierre de la edición de este jueves de La Capital se esperaba que las víctimas fueran identificadas dactiloscópicamente en el Instituto Médico Legal ya que no tenían documentación encima. Asimismo, se intentaba establecer si antes de ser localizados y perseguidos por la policía el auto había sido utilizado para cometer otro ilícito. El hecho es investigado por el fiscal Walter Jurado.

Derrotero
Según confirmaron fuentes policiales y judiciales, el derrotero del Chevrolet Vectra negro hasta terminar estampado contra el frondoso árbol comenzó al mediodía en inmediaciones de Callao al 5000. Allí un hombre, propietario de un taller mecánico, fue asaltado a punta de pistola por uno o dos jóvenes que le robaron el auto.
Según un vocero policial, la víctima no alcanzó a hacer la denuncia en una comisaría aunque comunicó la novedad al 911. Hasta ayer no se conocía qué ocurrió con el auto hasta que fue detectado alrededor de las 15 en inmediaciones de Jorge Newbery y Wilde, cerca del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, en la zona oeste de la ciudad (ver infografía).
"Un móvil que patrullaba la cuadrícula detecta un vehículo con el dominio adulterado por lo cual le ordenan a sus ocupantes que se detengan. Pero éstos se dan a la fuga y se origina la persecución que terminó con el accidente", reseñó el subjefe de la Unidad Regional II, Marcelo Gómez, en función de los datos preliminares con los que contaba ayer a la tarde.
Según pudo reconstruirse, el auto fugó en dirección hacia Funes por Jorge Newbery y bordeó el aeropuerto perseguido por el patrullero. Fuentes judiciales señalaron que al pasar por la rotonda del aeropuerto el conductor del Vectra perdió el control y el auto realizó varios trompos, pero pudo seguir e ingresar a Funes por la calle Pedro Ríos, de doble mano y con cantero central.
Con el patrullero siguiéndolos de cerca (el jefe policial consultado sostuvo que no hubo más móviles que participaran de la persecución) los ocupantes del Chevrolet intentaron, a la altura del cementerio funense, otra maniobra para fugar: cambiaron de carril y siguieron en contramano. Pero tras recorrer unos metros se toparon con un auto que venía de frente y al querer volver al otro carril pasaron por arriba del cantero del bulevar y perdieron todo tipo de control.
Entonces chocaron con un árbol, volvieron a hacer trompos y finalmente se estrellaron contra un tronco. El golpe fue tan violento que el vehículo se partió en dos.

Versiones
Prácticamente la mitad delantera del auto quedó abrazada al tronco de un árbol sobre el cantero. Entre los hierros retorcidos y comprimidos quedaron atrapados los ocupantes, que se presume murieron en el acto. A unos 20 metros estaba la mitad trasera, contra el cordón del cantero. En el medio quedaron unos asientos y parte del motor.
En la escena del hecho, rodeada de vecinos y curiosos ávidos de fotografiar con sus teléfonos los restos del vehículo, circulaban versiones que al cierre de esta edición no pudieron ser confirmadas por fuentes oficiales. Por ejemplo, se decía que el auto siniestrado estaba preparado para correr picadas, lo que intentaba explicar la gran velocidad que pudo haber alcanzado. Y si bien en el lugar se encontraba el propietario del vehículo, éste no quiso realizar declaraciones a la prensa.
Otra cosa que no había sido confirmada tiene que ver con un presunto intercambio de disparos entre los ocupantes del Vectra y los policías que los seguían. Algunos referían que un vecino que vive cerca del cementerio (no pudo ser localizado por este diario) dijo haber escuchado al menos tres disparos. Sin embargo, las fuentes judiciales y policiales consultadas en el lugar aseguraron que no hubo enfrentamiento armado durante la persecución.
También se escuchaba entre los comentarios de los curiosos que merodeaban el lugar que antes de chocar contra el árbol el Vectra le había arrancado el espejo a un auto que conducía una mujer y que también había perdido la luneta trasera unos 200 o 300 metros antes de chocar, tal vez producto de haber saltado velozmente un lomo de burro.
Lo cierto es que al cierre de esta edición quedaban algunas cuestiones por determinar: quiénes eran los ocupantes del auto, si eran los mismos que lo habían robado en la zona sur y qué ocurrió desde el momento del atraco hasta su violento y trágico destino final.


Andrés Abramowski / La Capital