Policiales
Domingo 26 de Julio de 2015

Su marido la tuvo 19 años cautiva: “Me empezó a pegar cuando nació mi primera hija”

Una condena de 19 años, pero no para el victimario, sino para la víctima. Así lo vivió Belén Montiel (35), que vivió siendo golpeada por su esposo, un pastor que aún se encuentra libre.
"Esto duró 19 años. Quiero que se termine”, dice Belén, la mujer que denunció a su esposo, Orlando Lara (38), un pastor evangélico, por el sometimiento físico, psicológico y social que sufrió junto a sus tres hijas.Belén Montiel, en la vereda de su casa en un barrio de Eduardo Castex –un pueblo ubicado a 80 kilómetros de Santa Rosa, La Pampa– habló de su denuncia, del paso que dio para dejar atrás el tormento que padeció junto a sus hijas de 17, 15 y 10 años.
El pastor sigue libre. Y la mujer aún no tiene en sus manos el botón antipánico que ordenó la Justicia. Pero para su seguridad, un patrullero está presente en la cuadra de su casa.
Belén Montiel cuenta lo que ocurrió en su vida. “Me empezó a pegar hace 19 años, cuando nació mi primera hija””, dice. Desde entonces, Belén apunta a que los familiares de él le ayudaron a tapar toda la historia de violencia. Y apunta a su suegra: “me ponían remedios, metales, todo para qué desaparezca la hinchazón de cada golpe. Nunca fui al hospital o a la posta”, explica.
Orlando Lara es pastor de la Iglesia Asamblea Apostólica. Junto a otros pastores, es encargado de la prédica en las reuniones que realizan en diferentes puntos del país. También participó de reuniones en Chile.
En todos estos años, nunca pudo estudiar. “La tortura era psicológica. No me dejó terminar el secundario: me anoté, pero todos los días, cuando iba a salir para estudiar me preguntaba para qué me iba, por qué salía”. Lo mismo sucedió con un curso de diseño gráfico que el propio Lara pagó: “Cuando empecé a cursar, todas las veces que iba a salir, me decía por qué me iba. Tuve que dejar el curso”.La violencia física alternaba con la violencia psicológica. “Hubo agresiones.
Pero después cuando me perseguía, en la casa me hablaba, me denigraba. No podía parar con eso”, relató la mujer.Dijo que cuando estallaban las crisis, la perseguía hasta cuando salía a dejar la basura. “Eso es así. Me seguía y me hablaba cuando iba a dejar la bolsa de la basura. Todo psicológico”.El caso de Belén Montiel salió a la luz cuando el miércoles pasado, un vecino llamó a la Policía.
Cuando le preguntaron lo que ocurría, aunque hablo que estaba en un proceso de separación, reveló el maltrato.Belén Montiel relató que vivía aislada, sin contactos con amigas y familiares. Aunque sus hermanas le regalaban celulares, Lara se los rompía para mantenerla aislada.A partir de allí, la Justicia inició un operativo para contener a la mujer y a las hijas.
Mientras ella declaraba, el pastor intentó contactarla, y amenazó con quitarse la vida si lo denunciaba.No quiere volver atrás. Y no cuenta todo su padecimiento. “No quiero ver al padre de mis hijas tirado en una cárcel”, afirma. Pero sabe que dejo atrás un tormento de 19 años. “Ya di este paso. Ahora voy a hacer todo para ayudar a mis hijas. Esto lo hice por ellas”, finalizó la mujer.