Policiales
Viernes 04 de Agosto de 2017

Tres años de tareas comunitarias a un joven por matar a un amigo en una broma

A pesar de que el fiscal pidió la cárcel para el acusado, el tribunal impuso prisión condicional por considerar que el hecho fue una imprudencia . La tragedia se registró hace dos años en la localidad entrerriana de Santa Elena.

En la ciudad de Santa Elena esperaban ayer al mediodía conocer la sentencia de un caso que conmovió a todo el pueblo hace dos años. La muerte de Sebastián Espinosa, de 24 años, ocurrida en los primeros minutos del 4 de mayo de 2015. El responsable de la tragedia fue Hugo Alejandro Rivero, quien le disparó con una escopeta cuando le apuntaba en broma. En un momento los mensajes de WhatsApp comenzaron a circular. Algunos se aliviaron con la noticia, otros no: el hecho fue penado con tres años de prisión condicional, durante los cuales Rivero deberá realizar tareas comunitarias.

El hecho ocurrió en la estación de servicios ubicada en Presidente Perón y Tratado del Pilar. Sebastián había ido junto a dos amigos para hacer una carga virtual en el kiosco, que era atendido por Papucho Rivero. En tono de broma, intercambiaron bravuconadas y el empleado del negocio sacó una escopeta que tenía debajo del mostrador. Le apuntó al cliente y sin querer gatilló. Sebastián agonizó unos minutos en el lugar y luego falleció. Rivero intentó reanimarlo y confesó el hecho al primer policía que llegó al lugar.
La semana pasada había sido el juicio contra el joven de 27 años, quien lloró al recordar la imprudencia que cometió y le costó la vida a quien aseguró que era su amigo. Esta condición de amistad entre ambos estuvo en debate durante el juicio, y lo sigue estando. El abogado querellante que representa a la familia de la víctima, Roberto Alsina, sostuvo, en base a lo declarado por un testigo, que se conocían pero no eran amigos. El letrado pidió ocho años de prisión por el delito de Homicidio simple con dolo eventual.
Por su parte, el fiscal de La Paz, Facundo Barbosa, consideró que se trató de una imprudencia grave, por la cual Rivero merecía ir a la cárcel, pero por tres años y medio.
El abogado defensor, César Jaime, planteó que lo más justo para sancionar el accionar del joven al manipular la escopeta y el resultado que provocó, era una pena de dos años de prisión condicional. El encierro iba a ser demasiado para una persona que sufre desde el instante que advirtió lo que había hecho.
Finalmente, el tribunal integrado por Alejandro Grippo, Cristina Van Dembroucke y José María Chemez, coincidió con la postura del defensor pero impuso una pena de un año más de prisión condicional, es decir tres años. Ayer después de las 12 anunció el adelanto del veredicto, en el cual sostuvo que la grave negligencia cometida por Rivero se correspondía con el delito de Homicidio culposo, por lo cual además deberá hacer por el mismo tiempo que dure la condena, tareas comunitarias en una institución de bien público de la localidad.

Los jueces valoraron los testimonios que descartaron la versión del imputado, quien manifestó que le iba a pasar la escopeta a Sebastián, momento en el cual se le resbaló y sin querer apretó el gatillo. Uno de ellos también había dicho que Rivero y Espinosa no eran amigos.
De todos modos, los jueces entendieron que, más allá del grado de conocimiento o amistad entre ambos, el accionar del acusado no podía ser sancionado con el encierro, lo que le provocaría un daño mayor al que, según las declaraciones e informes de profesionales, ya sufre.
La sentencia conforma a algunos más que a otros. Pero en Santa Elena todos siguen extrañando igual a Sebastián. En estas semanas, en las redes sociales se multiplicaron las fotos del joven que lo recordaban como el buen chico, de quien nadie aún se explica su partida.