Policiales
Jueves 30 de Julio de 2015

Una jubilada resistió a mordiscones un intento de abuso

Una docente jubilada resistió a mordiscones y puso en fuga al joven que la tiró al piso e intentó abusarla cuando paseaba su perra por la zona de bardas de Neuquén.
La mujer, a la que solo se identificó como Perla, tuvo suerte, porque el agresor se arrepintió y se fue corriendo del lugar pidiendo perdón después de una feroz pelea con la jubilada, que se defendió a mordiscones.
Como todos los días, esta docente jubilada salió a pasear a su perra por las bardas que linda con el barrio Patagonia. A unos 250 metros de la última casa fue atacada, en medio de las montañas de basura y escombros que hay en el lugar.
"Esto sucedió el domingo a las 10.20. No sé cómo explicar lo que hice. Era él o yo, y sabía que me tenía que defender como sea", aseguró la mujer a LM Neuquén, aún consternada.
En el relato, Perla dejó en claro que era un camino que utiliza habitualmente para pasear a Margarita, su perra, una dogo mestiza, pero que desde la agresión, no fue más para ese lado.
"Apareció adelante mío, no sé de donde. Me enfrentó y comenzó a tirarle piedras a la perra. Me exigía que la suelte. Yo la agarré bien fuerte con la mano izquierda y, en cuestión de segundos, se tiró arriba mío y caímos al piso", detalló.
La mujer inmediatamente tomó conciencia de que no se trataba de un robo, "en ningún momento me pidió algo, ni las cadenas de plata ni los anillos de oro. Se me tiró encima, tenía intención de abusarme".
Perla dejó de lado el lógico pudor y contó "en el piso me quiso meter la mano por debajo de la cintura del pantalón". "Caí sobre el lado derecho, con el brazo abajo, y en la otra mano tenía a la perra. Lo único que tenía libre era la boca, y lo mordí".
"Era un pitbull y un rotweiller juntos, estaba enceguecida. Sólo quería defenderme", aseguró. Después de un par de minutos con la dentadura agarrada al labio de su agresor, la mujer decidió soltarlo. El hombre, sorprendido por la feroz defensa, se paró y escapó del lugar caminando para atrás y pidiendo disculpas.
"Tuve suerte", reflexionó la mujer. El hombre (de unos 20 años), no tenía armas, pero "estaba redrogado y tenía olor a alcohol", aclaró Perla.