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Sábado 07 de Mayo de 2016

Por un día, el asesino serial Robledo Puch saldrá de la cárcel donde lleva 44 años

El asesino serial más conocido del país será trasladado el martes a San Isidro para unos estudios médicos debido a problemas de salud.

Carlos Eduardo Robledo Puch, de 64 años, el asesino serial más sanguinario de la historia criminal argentina, abandonará por un día el penal bonaerense de Sierra Chica, cerca de Olavarría, donde está detenido desde hace más de 44 años. Será la primera vez que el homicida, condenado a reclusión perpetua después de haber cometido 11 asesinatos, salga de la cárcel de máxima seguridad donde es el preso más antiguo.
Según informaron fuentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), Robledo Puch, también conocido como "el ángel de la muerte", será trasladado en medio de un importante operativo de seguridad a la asesoría pericial de San Isidro con el objetivo de someterse a una serie de estudios médicos debido al deterioro de su salud que quedó en evidencia en los últimos meses.
En el servicio penitenciario informaron que el traslado y los estudios que se realizarán a Robledo Puch no están relacionados con el pedido que el condenado había realizado a principios de esta semana para que lo saquen del penal de Sierra Chica y lo alojen en una cárcel de régimen semiabierto. En su solicitud, presentada ante un tribunal de San Isidro, Robledo Puch sugirió que le colocaran una pulsera electrónica para demostrar que no tiene la intención de huir.
Durante los últimos meses, Robledo Puch había presentado varios pedidos para ser liberado debido a que consideraba que su condena había sido agotada.
No obstante, todas las solicitudes fueron rechazadas debido a que la condena a reclusión perpetua más la accesoria por tiempo indeterminado tiene un artículo que establece para dar por cumplida la pena debe primero acceder a la libertad condicional. Pero los informes psicológicos y psiquiátricos realizados a Robledo Puch indicaron que no había cumplido los objetivos de resocialización, seguía siendo un peligro para sí y para terceros y carecía de vínculos afectivos fuera de la cárcel.
El martes, después de 44 años, "el ángel de la muerte" volverá, custodiado y al menos por un día, a San Isidro, la misma zona donde cometió los 11 homicidios que lo convirtieron en el mayor asesino serial.
Robledo Puch fue condenado a reclusión perpetua, más la pena accesoria de reclusión por tiempo indeterminado, por haber cometido 10 homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos hurtos y dos raptos.
El "Angel de la muerte" entró a prisión con apenas 20 años. Hoy, con 64, permanece recluido en el pabellón 10 del penal de máxima seguridad de Sierra Chica.
Otros conocidos homicidas, condenados por sus crímenes, como Fabián Tablado, quien mató a su novia de 113 puñaladas, y Ricardo Barreda, que asesinó a su mujer, sus hijas y su suegra, lograron beneficios y salidas transitorias luego de varios años de prisión. Robledo Puch está en condiciones de pedir la libertad condicional desde el año 2000. Sin embargo, la posibilidad de que le sea concedida es al menos dudosa, sino casi imposible.

Pedidos y rechazos
A pesar de su extenso prontuario, y de no tener a nadie fuera de prisión con quién ir a vivir, Puch solicitó su libertad en varias ocasiones, y en todas ellas, el pedido le fue rechazado.
Sus primeros intentos ocurrieron a mediados de los años 80, oportunidad que se le denegó la salida por no haber cumplido el plazo mínimo.
En 1994 volvió a insistir, pero la Cámara de San Isidro consideró que su cómputo de detención era de 20 años y 11 meses y debía esperar a llegar a los 30 exigidos por la ley. Robledo Puch solicitó un nuevo cálculo de condena y se le dieron como cumplidos los 25 años en 1995. De esta manera, en el año 2000 quedó en condiciones de pedir su libertad condicional.
Pero recién hizo una nueva solicitud en 2008, cuando Barreda, el cuádruple homicida, logró la prisión domiciliaria. En esa oportunidad, el Tribunal volvió a negarle la salida y solicitó que se lo someta a un tratamiento psicológico y que realice actividades "que hagan a su formación intelectual y laboral, con miras de lograr la evolución que posibilite la concreción de la meta de resocialización".
Los camaristas Oscar Quintana, Ernesto García Maañon y Gustavo Herbel tuvieron en cuenta para esta decisión "la nula capacitación educacional con incidencia en el plano laboral, y el marcado desinterés del interno por acceder a la actividad escolar o educativa", así como "la carencia de contención en el afuera, lo que lleva a que no es visitado en la Unidad" de detención por ninguna persona desde que su madre murió.
Las solicitudes fueron reiteradas en los siguientes años, pero su pedido siempre fue rechazado.

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