Toda una Leona
Sábado 20 de Febrero de 2016

La sensual producción de fotos de la novia de Miguel Ángel Solá

El actor está de novio hace cuatro años con Paula Cancio, una actriz española de que trabaja en “La Leona”. Fotos. 

Protagonizan un amor de película que traspasó prejuicios y generaciones. La actriz española Paula Cancio y Miguel Angel Solá se conocieron en junio de 2012 cuando ella, como simple admiradora y estudiante de teatro, fue a verlo en la obra “Como por un Tubo” en la sala Lara de Madrid.
Y el flechazo fue mutuo. Luego de que Paula se acercara al camarín a felicitarlo, a través de un amigo en común, él le pidió su correo.
Lo que comenzó como mero romance epistolar se transformó inmediatamente en los cimientos de una sólida familia, con la llegada de su hija Adriana, quien tiene dos años.
“Me di cuenta de que es el amor de mi vida muy pronto, mucho más de lo lógico que implica conocer a una persona. Lo tuve clarísimo enseguida. Una pareja es un plus. Si no funcionara alguna vez, nos querremos siempre. Los dos somos muy adultos y responsables, y además de nuestro pacto como pareja, hay otro más importante, que es el que tenemos como padres”, señaló en una entrevista a la revista Gente, donde realizó una sensual producción de fotos.
Al recordar cómo conoció a su pareja, indicó: "Él estaba haciendo Como por un tubo en Madrid, una obra a la que iban muchos amigos argentinos, que tienen la costumbre de saludar a los actores al terminar la obra, en el hall. Fui con un amigo en común, el peluquero Mauro Gastón, quien nos presentó. Ninguno dijo nada; cada uno se fue por su lado... pero algo pasó. Fue estar en el momento justo y el lugar adecuado. Sucedió. Y no nos separamos más".
"Teníamos nuestros trabajos. Estuvimos un mes escribiéndonos mails larguísimos. Pudimos conocernos mucho y de verdad, algo que no siempre sucede. Ya sabía que era un brillante actor, y ahí conocí su inteligencia y su sensibilidad. Cuando nos vimos… no había que agregar más nada", añadió.
“No tuve ningún prejuicio. Soy muy impulsiva, con una intuición a flor de piel. Tengo una parte muy racional, pero soy absolutamente pasional y con un corazón que me habla continuamente; le hago caso. Así que no disparé: lo seguí. Nada tuvo peso en donde otros ponen peso. La persona era él”, remarcó.
“Quedé embarazada a los tres meses de conocernos. Nunca había sentido eso que llaman el instinto maternal. No me había planteado ser madre: pensaba más en viajar, en que me llevara el viento. Cuando llegó la niña, los dos lo tuvimos clarísimo: la queríamos tener, fue lo mejor que nos pasó. Pero no nos alteró nada: en todo caso, aceleró algunos procesos”, finalizó.